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La Casa-Museo Tomás Morales presentó el libro ‘Mar mío… mar nuestro’

DOS CREADORES MIRANDO AL MAR

La Casa-Museo Tomás Morales presentó recientemente el libro ‘Mar mío… mar nuestro’, una completa antología marina de la poesía canaria contemporánea escrita entre los años 1908 y 1935, que reúne los textos de 19 poetas canarios acompañada de la mirada contemporánea del fotógrafo Tato Gonçalves. Este proyecto editorial tiene su plasmación en la exposición que hasta finales del presente año se exhibe en el mencionado museo de Moya titulada ‘Mar mío, mar nuestro’, que muestra las fotografías que han servido para ilustrar la mencionada antología

La exposición viene a demostrar al público que los textos poéticos se pueden reinterpretar, que están vivos, porque cada uno de nosotros, desde su óptica contemporánea, puede volver a revivir estas obras. Incluir la poética visual de Tato Gonçalves con sus fotografías, ha permitido que esta edición sea única, ya que brinda una manera de acercarnos a la poesía desde otra perspectiva, porque hoy también leemos con otros ojos. En esta entrevista ambos creadores explican cómo ha sido el proceso de trabajo colaborativo en el proyecto ‘Mar mío, mar nuestro’.

¿Por qué es necesario un libro como este?

Eugenio Padorno. Porque es útil para los primeros lectores de la poesía canaria y para todos en general. Recoge el material poético entre 1908 y 1935 e informan del modernismo y el vanguardismo y su relación con el mar. Para los modernistas el mar refleja su interior, las emociones, como Domingo Rivero, algo que las vanguardias no expresan, ya que conciben el mar como algo ajeno a ellos, con vida propia. Y, además, lo que ocurre en este libro, con la obra de Tato Gonçalves, es que sus imágenes se convierten también en poemas visuales que hay que interpretar como si tratara de un texto.

Tato Gonçalves. A mí me dio miedo cuando Guillermo (Guillermo Perdomo, director de la Casa-Museo Tomás Morales) me propuso la idea. Me sentaba a leer por la noche a los autores y me imaginaba la imagen. Preparé más de cien, con los textos que había leído. Los volví a leer y empecé a situar las imágenes que me sugerían los poemas.

Se trata de una antología marina, el enfoque no es gratuito.

E.P. Del libro hay que entender el pretexto, que forma parte de la Historia de Canarias, el olvido, las epidemias, las hambrunas, es un mar hecho de nostalgia, penalidades, angustia. El motivo del mar está presente en toda la poesía canaria desde el siglo XVII. El espacio limitado, encerrado en la isla.

T.G. Son mares fuertes y yo veía mares embravecidos. Hay un esfuerzo con el espectador, para que también busque y encuentre la imagen. La historia es muy personal. Es un honor para mí participar en este libro, con tantos grandes: Saulo Torón, Alonso Quesada, Josefina de la Torre… Cuando ves Agaete, yo veo El mar sonoro, de Tomás Morales.

El mar es un concepto muy amplio, ¿con cuál están confrontados los autores?

E.P. Se trata del mar de orilla, que es el que conoce el canario y del que me parece que ha perdido su umbral. Y para los nacidos en una isla supone la primera imagen que ha tenido del mundo, cerrada o abierta por el horizonte. Porque da la impresión de que el mar ha determinado su manera de ser y entender el mundo.

T.G. Para mi el mar es pasión. Yo me baño todos los días en la playa de Las Canteras, voy a primera hora y cuando llego, ya hay gente que está saliendo del agua. En mis fotografías hay mar en calma y bravío, a mí el mar bravo me calma, así que la historia es muy personal. En la exposición hemos querido que las fotografías no estén relacionadas con los textos, que sea el espectador el que dialogue con los poemas y la imagen que le sugiere.

¿Cuál creen que es nuestra relación con el mar hoy en día?

E.P. Yo creo que el canario parece que ha olvidado que vive rodeado de mar. Puede ser que la relación con el mar la haya perdido. La gente joven no se plantea el problema de la identidad, vive en un mundo real, pero sobre todo virtual. Ha perdido la conciencia de lo que es el espacio en el que se desarrolla su vida cotidiana.

T.G Y sin embargo, vete un día nublado a la playa, hay 400 personas con las tablas. El otro día vi a una abuela y una madre con dos niñas que esperaban en un semáforo para cruzar. Las adultas estaban mirando el teléfono móvil y las pequeñas montadas en sus patinetas, que no eran eléctricas, mirándolo todo. Esa imagen me recompuso.

Parece que vivimos en la inmediatez, con los dispositivos móviles como herramientas de comunicación al instante.

E.P. Sí, es general. Creo que el aspecto de la poesía, que es, no solo sentimiento sino, sobre todo, también reflexión acerca de los grandes problemas humanos, se ha silenciado o no se ha tenido en cuenta, quizás solo interesado ahora por lo ligero, lo efímero, por lo banal.

T.G. No lo se. Las cosas evolucionan y van por donde tienen que ir. Pero sí, hoy en día hay mucha imagen sin historia, sin contenido, no hay intención. Prácticamente sin valor. Todos nos apuramos. Alguien dijo que de un carrete de 36, se podía esperar dos fotos buenas, de un carrete de 72, también dos y, ahora, con la tarjeta digital, podemos sacar 4.000 fotos, y siguen siendo dos las fotos buenas (risas).

Mar mío… mar nuestro se podrá visitar en la Casa-Museo Tomás Morales de Moya hasta el 27 de diciembre de 2020, en horario de 10:00 a 18:00 horas y de martes a domingo, con entrada gratuita. Además, la Casa-Museo Tomás Morales pondrá en marcha el taller orientado a escolares ‘Mar emocionado’, en el que los jóvenes podrán trabajar con la imagen al mismo tiempo que con los poemas. Se trata de mezclar los discursos. A partir de las fotos de Tato Gonçalves tendrán que explicar las emociones que les producen y escribir un texto literario, un verso o un microrrelato.

Modificado por última vez enViernes, 14 Febrero 2020 10:27
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