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Valleseco acogió el emotivo acto del 25 aniversario del hermanamiento con Teror

Mayo 23, 2026

“Estos municipios podrán tener administraciones distintas, pero seguirán siendo siempre pueblos hermanos unidos por la historia, la memoria y el corazón de su gente”

“Eso sí que era hermanamiento de verdad”: Juan de Dios Ramos recuerda cuando el Ayuntamiento de Teror cerraba a las 13.00 horas para acudir a la fiesta del Hueco Duro en Valleseco

La Plaza de San Vicente Ferrer de Valleseco se convirtió en la noche de este viernes en el escenario de una de las citas más emotivas vividas entre los municipios de Valleseco y Teror, con motivo de la conmemoración del 25 aniversario de su hermanamiento institucional, una relación histórica y sentimental que hunde sus raíces mucho más allá de la firma oficial rubricada en 2001.

El acto, celebrado dentro de las fiestas del Huevo Duro reunió a las corporaciones municipales de ambos ayuntamientos, exregidores, colectivos vecinales y culturales, así como a numerosos vecinos y vecinas que llenaron la plaza en una velada marcada por la emoción, la memoria compartida y el orgullo de pertenencia.

La noche estuvo presentada por el verseador y comunicador Yeray Rodríguez, quien condujo un encuentro cargado de simbolismo, música y tradición popular, acompañado por las actuaciones de la Parranda El Lebrillo, y la Agrupación Folklórica Los Labradores.

Durante su intervención, el alcalde de Valleseco, José Luis Rodríguez Quintana, recordó los orígenes históricos de esta unión entre ambos municipios y destacó el valor del hermanamiento como símbolo de convivencia y cooperación institucional.

“El hermanamiento fue un acierto de primer orden y hoy seguimos compartiendo aquel sentimiento que nació en 2001 gracias al impulso de personas que entendieron que Teror y Valleseco debían seguir caminando juntos”, señaló el regidor vallesequense.

Quintana recordó además que Valleseco “siempre seguirá siendo hijo de Teror”, rememorando la histórica vinculación administrativa y sentimental entre ambos municipios desde la segregación de 1842. Asimismo, destacó que “a pesar de tener administraciones independientes, siempre nos consideramos personas de un mismo pueblo porque somos de la misma madre, la Virgen del Pino”.

El alcalde vallesequense quiso también poner en valor la cooperación permanente entre ambas instituciones y la estrecha relación humana existente entre sus vecinos y vecinas.

“Los municipios de Valleseco y Teror siempre han compartido servicios, ayuda mutua y cercanía institucional, independientemente del color político de sus corporaciones”, afirmó.

Uno de los momentos más simbólicos de la noche fue el intercambio institucional de presentes entre ambos ayuntamientos. El Ayuntamiento de Teror entregó una pieza conmemorativa con el corazón del 25 aniversario del hermanamiento, con las fechas conmemorativas de la historia, mientras que Valleseco obsequió a Teror con la escultura “Ofrenda del escultor Féliz Reyes, que representa a una joven con una manzana en las manos”, obra emblemática vinculada a la identidad agrícola y humana del municipio.

“Le entregamos a Teror lo más hermoso que tenemos, que es la tierra y la amistad”, expresó emocionado José Luis Rodríguez Quintana durante el intercambio.

Por su parte, el alcalde de Teror, José Agustín Arencibia García, subrayó que “hoy no venimos solamente a recordar una firma realizada hace 25 años; hoy celebramos el cariño sincero entre dos pueblos que nunca han sentido que fueran distintos”.

El regidor terorense destacó que este hermanamiento “no nace de la casualidad, sino de una historia compartida que ha permanecido viva generación tras generación”, señalando que Teror y Valleseco comparten “camino, tradiciones, familias, costumbres y una misma manera de entender la vida”.

Arencibia tuvo además palabras de reconocimiento hacia los exalcaldes Juan Salvador León y Juan de Dios Ramos Quintana, impulsores del hermanamiento oficial en 2001.

“Representan una forma noble de hacer política, la que entiende que los municipios avanzan más cuando caminan juntos”, destacó.

Asimismo, reivindicó el valor de la cooperación entre los pueblos de las medianías y del norte de Gran Canaria.

“Sabemos de solidaridad, de compartir y de ayudarnos en los momentos difíciles. Cuando Teror y Valleseco se encuentran, uno siente que está entre familia”, afirmó.

La velada contó además con una destacada participación de la juventud de ambos municipios, invitada por Yeray Rodríguez, quien quiso convertir el acto en un homenaje al relevo generacional y al futuro compartido entre ambos pueblos.

Dalia, Laura, Andrea, Erika, Javi, Albina y Cristian protagonizaron uno de los momentos más emotivos de la noche recitando décimas dedicadas a Teror y Valleseco, poniendo voz a la historia, las tradiciones y el sentimiento de hermandad que une a ambas localidades.

Entre los versos más celebrados por el público destacó:

“Arriba el pueblo vecino
nuevamente va Teror
para abrazarse al fervor
por los habitantes del Pino.
Ha vuelto a hacer el camino
y Valleseco dice presente,
trajo el amor de toda su gente,
su esfuerzo, su fe, sus ganas,
el olor de su manzana
y su fe por San Vicente”.

También emocionó la décima dedicada a la identidad vallesequense:

“Puede ser que no concuerde,
que cause duda acaso el nombre,
que sea Valleseco el nombre
de un lugar húmedo y verde.
Pero bueno que recuerde
que el agua puede bajar
del cielo o puede brotar
y no es la que manda el cielo,
es la que no esconde el suelo
la que da nombre al lugar”.

Otra de las composiciones más aplaudidas fue la dedicada a la esencia histórica y popular de Valleseco:

“Es Valleseco del ayer,
tanto como del mañana.
Es fiesta por la manzana
y por ver caballos correr.
Es el ancestral quehacer
de mercante y ganadero.
Es puya, sacho y cantero,
y también la heroica tropa
que sigue lavando la ropa
aún en el lavadero”.

Yeray Rodríguez quiso además reivindicar el papel de la juventud en la conservación de la identidad y las tradiciones populares.

“Hay que creer en la juventud. Tengo la suerte de estar rodeado de jóvenes maravillosos que aman a sus pueblos y trabajan por ellos”, manifestó el verseador durante su intervención.

La noche también sirvió para recordar a quienes impulsaron el hermanamiento hace 25 años y a tantas generaciones de familias de ambos municipios que han mantenido viva esta relación a través de la vecindad, la agricultura, las tradiciones religiosas y los vínculos humanos.

En este sentido, los exalcaldes Juan Salvador León Ojeda y Juan de Dios Ramos Quintana protagonizaron algunos de los momentos más emotivos del acto al rememorar cómo nació aquel acuerdo institucional de 2001.

Juan Salvador León destacó que “no se entendería Valleseco sin Teror y viceversa”, insistiendo en que el hermanamiento “nunca fue solo un acto administrativo, sino el reconocimiento oficial de un sentimiento que ya existía entre la gente desde hacía generaciones”.

El exalcalde vallesequense recordó además cómo vivió desde sus inicios políticos la aprobación de aquel acuerdo, impulsado junto a Juan de Dios Ramos y con la implicación decisiva de Armando Santana.

“Aquella fotografía junto al monolito representaba mucho más que un acto institucional: simbolizaba la unión de dos pueblos que nunca dejaron de sentirse hermanos”, señaló.

León rememoró igualmente que “las relaciones administrativas pudieron separarse, pero nunca se rompieron las relaciones del corazón”.

Por su parte, Juan de Dios Ramos Quintana puso el acento en el carácter popular y cotidiano del hermanamiento, defendiendo la necesidad de seguir construyendo comarca desde la convivencia y la cercanía entre pueblos.

El exregidor terorense protagonizó además una de las anécdotas más celebradas de la noche al recordar cómo, durante años, el Ayuntamiento de Teror cerraba simbólicamente sus puertas a las 13.00 horas para permitir que trabajadores y vecinos pudieran acudir a la tradicional fiesta del Hueco Duro en Valleseco.

“Eso sí que era hermanamiento de verdad”, comentó entre risas y aplausos del público, reivindicando aquel gesto como una muestra del cariño histórico entre ambos municipios.

Ramos insistió en que “Teror y Valleseco siguen siendo uña y carne” y defendió que “los hermanamientos reales no se construyen solo en los despachos, sino en las calles, en las fiestas, en las familias y en la convivencia diaria de la gente”.

La conmemoración continuará el próximo 10 de julio de 2026 en Teror, coincidiendo con el pregón de la Fiesta del Agua, donde ambas corporaciones renovarán nuevamente el compromiso institucional de esta histórica unión.

Como símbolo de esta hermandad que atraviesa generaciones, los actuales y antiguos regidores coincidieron en una misma reflexión:

“Teror y Valleseco podrán tener administraciones distintas, pero seguirán siendo siempre pueblos hermanos unidos por la historia, la memoria, las familias y el corazón de su gente”.

El público asistente disfrutó de una velada cargada de emoción, música, tradición y sentimientos compartidos, en la que la Plaza de San Vicente Ferrer se convirtió, por unas horas, en un solo pueblo.

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Publicado en Valleseco, Sociedad
Redacción

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