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Educación participa en un estudio que subraya el potencial de los centros en contextos de mayor complejidad social

Febrero 05, 2026

El informe Escuelas Resilientes, presentado en Barcelona, analiza el progreso educativo de más de 15.800 estudiantes en centros de Canarias situados en entornos con menos oportunidades socioeconómicas

Sus resultados constatan que numerosos centros logran un progreso educativo igual o superior al esperado pese a la complejidad del entorno

La Consejería de Educación, Formación Profesional, Actividad Física y Deportes del Gobierno de Canarias, dirigida por Poli Suárez, presentó este martes en Barcelona el informe Escuelas resilientes: excelencia en centros educativos desafiados por la pobreza, un estudio elaborado por el Centro de Políticas Económicas de Esade, la Fundación La Caixa y Save the Children España, en colaboración con las áreas de Educación de los Gobiernos de Canarias –a través de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa (ACCUEE)–, y Cataluña, que analiza el desempeño educativo de centros ubicados en entornos de mayor complejidad social en ambas comunidades autónomas.

El acto, celebrado en el Palau Macaya, contó con la participación del viceconsejero de Educación del Gobierno de Canarias, José Manuel Cabrera, quien destacó que “este informe desmonta la idea de que el contexto socioeconómico determine de forma automática los resultados educativos y pone en valor el trabajo que realizan muchos centros educativos de Canarias en situaciones complejas”. En este sentido, subrayó que “el estudio demuestra que, cuando existen proyectos educativos sólidos, equipos docentes comprometidos y una organización pedagógica eficaz, el alumnado progresa al mismo nivel o incluso por encima de lo esperado”.

Cabrera añadió que “una de las principales aportaciones del informe es que no se limita a observar resultados finales, sino que analiza el progreso real del alumnado a lo largo del tiempo, lo que permite reconocer el esfuerzo y la capacidad transformadora de estos centros”. Asimismo, señaló que “este tipo de análisis nos ayuda como administración a identificar buenas prácticas, a aprender de lo que funciona y a seguir diseñando políticas educativas basadas en la evidencia y en el acompañamiento a los centros”.

El informe se apoya en un amplio análisis cuantitativo y cualitativo desarrollado a partir de una muestra de más de 15.800 estudiantes de Educación Primaria en Canarias, escolarizados en más de quinientos centros educativos. De ese total, algo más de doscientos centros se sitúan en contextos socioeconómicos de mayor complejidad, atendiendo a indicadores como el nivel educativo de las familias, la renta o la estabilidad laboral.

A partir de este análisis, el estudio identifica un grupo significativo de centros canarios que logran resultados educativos superiores a los esperables si se tiene en cuenta el punto de partida de su alumnado. En términos generales, en torno al cuarenta por ciento de los centros analizados dentro de este grupo presentan un progreso educativo positivo y sostenido, especialmente en competencias clave como la lectura y las matemáticas.

Resultados

Las conclusiones del informe ponen de manifiesto que el progreso del alumnado no depende únicamente de las condiciones socioeconómicas del entorno, sino de una combinación de factores educativos y organizativos que pueden ser fortalecidos desde los propios centros y desde las políticas públicas. El estudio destaca que los centros considerados resilientes comparten una serie de rasgos comunes que explican su capacidad para generar aprendizaje en contextos complejos.

Entre estos factores, el informe subraya el papel del liderazgo educativo, entendido como una dirección pedagógica clara, estable y orientada a la mejora continua. Los equipos directivos de estos centros desempeñan un papel clave en la construcción de proyectos educativos coherentes, en la coordinación del profesorado y en la generación de expectativas altas y compartidas sobre el alumnado.

De la misma manera, el estudio concluye que la estabilidad y cohesión de los claustros resulta determinante. Los centros con menor rotación del profesorado y con una cultura de trabajo colaborativo muestran mejores resultados en términos de progreso educativo, al facilitar la continuidad de los proyectos, el seguimiento del alumnado y la adaptación de las prácticas docentes a las necesidades reales del aula.

Otro de los elementos destacados es el uso de metodologías pedagógicas adaptadas al contexto, con especial atención a la evaluación continua, la detección temprana de dificultades y el acompañamiento individualizado del alumnado. El informe señala que estos centros hacen un uso intensivo de la información disponible para ajustar la enseñanza, priorizando el progreso de todo el alumnado y reduciendo las brechas internas.

Las conclusiones también ponen el acento en la importancia de un clima escolar positivo y seguro, basado en relaciones de confianza entre alumnado, profesorado y familias. En este sentido, el estudio destaca que la implicación de las familias, incluso en contextos de mayor vulnerabilidad, contribuye de forma significativa a mejorar la asistencia, la motivación y el rendimiento del alumnado.

Finalmente, el estudio subraya que los centros resilientes no desarrollan prácticas excepcionales o extraordinarias, sino que aplican de manera sistemática y coherente estrategias educativas bien fundamentadas, sostenidas en el tiempo y adaptadas a su realidad. Esta constatación refuerza la idea de que la mejora educativa es posible incluso en contextos complejos cuando existe un apoyo institucional adecuado y una orientación clara hacia la equidad.

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Redacción

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