La segunda sesión de la décimo tercera edición del Campus de Etnografía y Folclore de la ULPGC que se desarrolla con motivo de la 31º edición del Festival Internacional de Folclore de Ingenio, recibió en la tarde de ayer martes, 14 de julio, al historiador tinerfeño Juan Elesmí de León, quien avanzó al público los orígenes y evolución de dos de las manifestaciones festivas populares más representativas del municipio de Tegueste, la Danza de las Flores y los Barcos
La sesión se completó con la presencia en el salón de plenos del ayuntamiento de Ingenio de los históricos puntales de Fasnia, Melquiades Rodríguez, el teguestero Marcos Galván y el ingeniense Antonio Pérez ‘Tonono’, a quienes acompañaron siempre en la mesa el que también fuera luchador antes de decimista, Yeray Rodríguez, y el profesor Antonio Ramos Gordillo, quien ha dedicado su vida a tender puentes entre la ciencia y la tradición, entre la salud y los juegos y deportes vernáculos que forman parte de la identidad de Canarias.
Elesmí de León realizó un esbozo histórico preliminar del origen de las dos fiestas que definió como “emblemas de Tegueste”, para posteriormente adentrarse en el papel jugado por la familia de José González en el mantenimiento de la Danza de las Flores. “Quizás el elemento identitario más reconocido en la actualidad de Tegueste sea la Romería de San Marcos, que nace en 1969, y en la que participan tanto Los Barcos como la Danza de la Flores desde sus inicios. Los Barcos participan en la Librea (una representación de la defensa de la isla ante los ataques piráticos sufridos en el siglo XVII y XVIII) simbolizando a los barrios del municipio, de tal manera que hoy se conocen el Barco de Pedro Álvarez, el Barco de San Luis, el Barco de Tegueste y el Barco de El Socorro”, avanzó el historiador.
De León proyectó imágenes antiguas de mediados del siglo pasado de las representaciones festivas. “La Danza de las Flores posee siglos de existencia, aunque no se puede determinar a ciencia cierta cuándo se celebró oficialmente por vez primera. En el siglo XIX ya se habla de ella, pero de ninguna manera se puede fechar su comienzo”, dijo. “José González el tamborero ya fallecido fue quien la mantuvo cuando decayó con el ímpetu de los miembros de su saga familiar. Hernández, que empezó a tocar el tambor con catorce años aprendió de Pepe Loreto y durante 60 años participó en la Danza de las Flores. Hasta los años 60 en ella solo participaban hombres. Carmen González, hija del tamborero, fue la primera mujer que entró por casualidad a formar parte de la danza cuando fue requerida con motivo de la repentina enfermedad de uno de los bailarines”, avanzó el investigador tinerfeño. “Fue un hito, porque luego llegaron a existir en Tegueste hasta tres equipos de lucha canaria femenino”.
Asimismo, De León se refirió a la Danza de los Marineros y de Los Barcos, cuya tradición se inicia por una promesa que los vecinos de Tegueste formulan a la Virgen de los Remedios vinculada a la epidemia de la peste sufrida en 1582, que arrasó a la mitad de la población de dicha zona y de La Laguna. También recordó el investigador tinerfeño que durante los años 20 se realizaban carreras con estos barcos alrededor de la plaza, que ya no se llevan a cabo en la actualidad.
La nobleza de los puntales
A continuación, se subieron a la mesa del Campus de Etnografía y Folclore de Ingenio, Antonio Pérez ‘Tonono’, Melquiades Rodríguez y Marcos Galván, tres de los históricos puntales que se batieron en los terreros de buena parte de Canarias, para mantener una entretenida charla en la que repasaron anécdotas y se refirieron a los cambios que ha experimentado en las últimas décadas el deporte vernáculo de la lucha canaria. Animados por el profesor Ramos Gordillo y por el que fuera luchador del equipo del Tinamar de San Mateo conocido como ‘El pollo de la arena’, antes que decimista, Yeray Rodríguez, los puntales ofrecieron al público una lección de nobleza y sabiduría humana.
Gordillo confesó que buena parte de los puntales que lo acompañaban fueron sus ídolos y que los había conocido “en situaciones emocionales importantes. Verles luchar era sentir el latido de un pueblo, de un territorio en condiciones muy diferentes a las de ahora. La lucha vive cada tiempo y cada bregador es hijo de su tiempo”, dijo Gordillo. “Ser luchador es llevar en el ADN la tierra en la que nacimos, una manera diferente de actuar, con unos valores que tienen mucho que ver con la ética en la práctica deportiva, la igualdad en la competición y el valor de la salud”, añadió Gordillo.
“Los valores de la lucha canaria nunca debemos perderlos”, subrayó el luchador de Fasnia, Melquiades Rodríguez. “La lucha canaria lo es todo. Empecé siendo un niño y proseguí practicándola hasta que me retiré. Para un canario, llevar esta tradición es un orgullo. Estaré toda mi vida agradecido a la lucha canaria porque a día de hoy me ha dado todo lo que soy”, dijo el luchador que mantuviera una rivalidad legendaria con Parri II que llenaba por entonces los terreros de Canarias.
El luchador de Ingenio, Antonio Pérez ‘Tonono’, que pertenece a una de las sagas familiares más importantes de este deporte vernáculo y es reconocido como el ‘puntal eterno’ por su excepcional técnica, nobleza y trayectoria en los terreros, añadió “la lucha canaria es todo lo que tengo y lo que he tenido. Mis hijos son luchadores y la familia de mi mujer proviene de la lucha. La lucha me lo ha dado todo”, admitió el deportista que ha mantenido una vinculación total con la lucha canaria ejerciendo como mandador y entrenador, vinculado estrechamente al Maninidra.
Marcos Galván se sumó a la conversación cruzada también en calidad de presidente del club de lucha Tegueste, que este fin de semana aspira a obtener el título del campeonato Disa del Gobierno de Canarias disputándolo al Chimbesque, Unión Gáldar y Tamanca. Hijo de luchador, Galván, admitió que ejerce de dirigente “de uno de los clubes con más solera de Canarias con una enorme responsabilidad, aunque siempre estás sometido al examen del público. Es un trabajo muy agradecido cuando trabajas la cantera, cuando apoyas la trayectoria deportiva de chavales que se convertirán en hombres formados en valores que luego trasladarán al ámbito de la sociedad”, apuntó Galván.
La tarde de la segunda sesión del campus concluyó con una muestra musical a cargo de la parranda Familia de los Alzados de Icod Alto de Los Realejos. Famosa por sus raíces genealógicas y su vinculación histórica como pastores, la familia, que fue galardonada con el Premio Canarias de Cultura Popular en 2012, ofreció al público distintas piezas tradicionales que mostraron la poderosa vigencia que aún pervive en una estirpe que lideró Anselmo González, ya fallecido en 1938.