La acción pública tiene sentido cuando mejora la vida de la gente. Esa debe ser siempre la medida de cualquier gobierno: no solo las obras que se ven, sino también aquellas que cambian la rutina de una persona mayor, de una familia con dificultades o de quien necesita apoyo para seguir viviendo con dignidad en su casa
En La Gomera conocemos bien nuestra realidad. Somos una isla con núcleos dispersos, con población envejecida y con muchas personas que han construido aquí su vida y quieren permanecer en su entorno, cerca de sus vecinos. Por eso las políticas públicas no pueden hacerse desde la distancia. Deben responder a lo que ocurre en cada barrio y en cada familia.
Esa visión no es solo una declaración de principios. Para el Cabildo de La Gomera, el bienestar social constituye una prioridad real. Más de 16 millones de euros de inversión directa se destinan a fortalecer las políticas sociales, la atención a las personas mayores, la dependencia, la inclusión, la accesibilidad y el acompañamiento a quienes más lo necesitan. Además, 7 de cada 10 euros de las cuentas insulares están orientados a las personas, porque entendemos que el presupuesto público debe tener una finalidad clara: proteger, cuidar y mejorar la vida de toda la sociedad gomera.
Programas como Gomera Accesible representan precisamente esa forma de entender la gestión pública. Adaptar una vivienda, cambiar una bañera por un plato de ducha, instalar una rampa o mejorar la seguridad de un acceso no son actuaciones menores. Para muchas personas significan autonomía, tranquilidad y la posibilidad de no abandonar su hogar por falta de condiciones adecuadas. También suponen aliviar a las familias cuidadoras, prevenir accidentes y reducir situaciones de dependencia que, si no se atienden a tiempo, terminan afectando al bienestar de todos.
Lo mismo ocurre con La Gomera Acompaña, una iniciativa necesaria para combatir una realidad muchas veces silenciosa: la soledad no deseada de nuestros mayores. Acompañar no es solo estar presente. Es escuchar, detectar necesidades y facilitar recursos que siempre han sido una de las grandes fortalezas de nuestra isla. En muchos casos, una visita, una llamada o una actividad compartida marcan la diferencia entre sentirse apartado o seguir formando parte activa de la vida.
Desde el Cabildo de La Gomera defendemos esta política útil, cercana y sensible. Una política que no espere a que los problemas se agraven, sino que actúe antes; que coordine recursos, que colabore con entidades sociales y ayuntamientos, y que ponga en el centro a quienes más apoyo necesitan. Las administraciones tenemos la obligación de mirar más allá de los números y entender que detrás de cada expediente hay una historia concreta.
El bienestar se construye con decisiones que permiten a una persona levantarse con más seguridad, salir de casa o sentirse acompañada. Y se construye, sobre todo, cuando los recursos públicos se orientan con claridad hacia quienes más los necesitan. Esa es la isla que queremos seguir impulsando: una Gomera donde nadie quede atrás por vivir lejos, por hacerse mayor o por atravesar una situación de vulnerabilidad.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera. Islas Canarias.