El apreciado arte del miniaturismo del grancanario Jonathan ‘Beornath’ Hernández

Agosto 12, 2026

El artista mostrará su trabajo en el evento Gran Canaria Experience (GCX) en el marco de la programación dedicada a los juegos de mesa, los wargames y las disciplinas creativas que rodean a este universo

Hay obras de arte que necesitan una pared entera para encontrar su sitio, y hay otras, que caben en la palma de una mano. Jonathan Fajardo, conocido en el mundo del modelismo como Beornath, trabaja con estas últimas. Sus lienzos miden apenas unos centímetros, pero algunas de sus piezas acumulan cientos de horas de trabajo, son demandadas en concursos internacionales y pueden alcanzar precios de miles de euros.

Cuando pintó su primera miniatura tenía ocho años y fue un regalo de Reyes. Era un BattleMasters de Citadel, precursor de los actuales juegos de Warhammer. Él y sus hermanos querían que aquellas figuras se parecieran a las que aparecían en la caja y, ante la falta de experiencia, recurrieron a cuatro rotuladores permanentes: rojo, azul, amarillo y verde. “Mi primera miniatura pintada fue evidentemente horrorosa", recuerda entre risas. Treinta y tres años después, aquella afición infantil se ha convertido en su profesión, dedicándose al modelismo y la pintura de miniaturas. Una disciplina que mostrará del 2 al 6 de septiembre en el evento Gran Canaria Experience (GCX) que tendrá lugar en el Centro Comercial Alisios de la capital, donde será uno de los protagonistas de la programación dedicada a los juegos de mesa, los wargames y las disciplinas creativas que rodean a este universo.

Para quien no conozca este mundo, una miniatura es una pieza de plástico o metal destinada a formar parte de un juego de estrategia. Para una comunidad internacional de aficionados, sin embargo, puede convertirse en una pieza artística, un objeto de colección o incluso en el centro de cientos de horas de trabajo. El crecimiento de este ecosistema tiene además una dimensión económica considerable. Games Workshop, la compañía británica propietaria de Warhammer, prevé cerrar su ejercicio 2025-26 con al menos 625 millones de libras de ingresos en su negocio principal, que incluye miniaturas, libros y pinturas, duplicando sus ingresos desde el año 2020.

Del juego al coleccionismo

El proceso comienza mucho antes de coger el pincel. Una miniatura debe montarse, limpiarse de las líneas de molde o pequeñas imperfecciones del modelado, pegarse e imprimarse antes de empezar a recibir color. A partir de ahí comienza la fase que puede convertir una figura de pocos centímetros en una pieza única.

La dificultad no reside únicamente en “pintar pequeño”. También intervienen la escala, las técnicas y la capacidad del propio artista. “Un dibujo realizado a mano alzada sobre una miniatura de 75 milímetros no plantea el mismo desafío que hacerlo sobre una de 32. Cada pincelada tiene que tener en cuenta la superficie, la luz y el efecto que se quiere conseguir. Hay diferentes posturas de apoyo que facilitan el pulso y la precisión", cuenta. Pero, para el artista grancanario, no existe una fórmula mágica: El pulso y la paciencia tienen que ir de la mano. Ambas se pueden trabajar, practicar y mejorar", agrega.

La relación de Jonathan Hernández con las miniaturas comenzó en la infancia, pero se consolidó muchos años después, cuando un amigo decidió montar una tienda de rol y wargames y le invitó a participar en el proyecto. Fue en unas clases de pintura en 2018 cuando descubrió hasta qué punto podía disfrutar de este trabajo. "Compartir la afición con los compañeros, aconsejarnos y aprender juntos fue lo que hizo que me enamorara completamente de este hobby", recuerda. Ahora los papeles se han invertido y es él quien imparte clases. Además, pintar no es solamente una actividad artística, también es una forma de desconectar.

Jonathan Hernández reconoce que cuando pinta una miniatura para jugar reduce el tiempo y el mimo porque sabe que tendrá que ser manipulada. Aun así, admite ser "muy tiquismiquis" con sus piezas. Al fin y al cabo, después de pasar cientos de horas pintando una miniatura, es difícil verla simplemente como una ficha más. “Las destinadas a concurso son otra historia. No se tocan, no se transportan sin cuidado y, en ocasiones, pasan meses sobre la mesa de trabajo. Para comprender realmente lo que hay detrás de cada trabajo hay que sentarse delante de una figura imprimada y coger un pincel. Desde fuera no se ve todo el trabajo que hay detrás”.

Ese proceso es el que Jonathan ‘Beornath’ mostrará en GCX que se celebrará del 2 al 6 de septiembre en el Centro Comercial Alisios. El festival permitirá acercarse a una disciplina que combina modelismo, pintura, juego, coleccionismo y arte, y descubrir cómo una figura diminuta puede convertirse en una pieza capaz de reunir a una comunidad internacional de aficionados.

Publicado en Cultura, Sociedad