Ecologistas en Acción de La Palma denuncia las ilegalidades de la “carretera de la costa” y exige su suspensión

Centinela – Ecologistas en Acción de La Palma considera alarmante e intolerable la carrera de las diferentes administraciones por hacer uso y abuso de las obras de emergencia en La Palma, algo que esta asociación ha venido reiteradamente denunciando. Los gobernantes se sienten cómodos disponiendo a su antojo, sin participación ciudadana, sin análisis de alternativas, sin evaluación ambiental y adjudicando a dedo, usando la erupción volcánica una y otra vez como pretexto. Tras un envoltorio de paternalismo y falsa preocupación, están demostrando su verdadero talante déspota, arbitrario y conspirador

Es muy grave que, además, estén aprovechando el estado de shock en el que sigue buena parte de la ciudadanía del Valle de Aridane, especialmente las personas afectadas directamente por las coladas del volcán, para llevar adelante sus obras sin el más mínimo respeto por los derechos de estas personas, sin cumplir los trámites legales y sin observar las garantías constitucionales. Tanto es así que ni siquiera han sido capaces de cumplir la Ley de Expropiación Forzosa de 1954, y se están ocupando terrenos por la “vía de hecho”, al margen de toda legalidad.

Son múltiples los ejemplos de este proceder, pero, por su importancia y gravedad, nos debemos centrar esta vez en la llamada “carretera de la costa”. Lo primero que llama la atención es que la justificación como obra de emergencia redactado por un técnico jefe de la demarcación cantábrica de carreteras del estado se fundamenta en la “incertidumbre” de la viabilidad técnica de la carretera de enlace entre La Laguna y Las Norias, una incertidumbre que, si alguna vez existió, ya había desaparecido cuando se iniciaron las obras de la carretera de la costa.

También es denunciable que hayan incluido como obras de emergencia, no solo el tramo que cruzaría las coladas volcánicas sino, además, un tramo de vía nueva desde la carretera LP-2 a su paso por Tazacorte hasta el punto de inicio de las coladas, a pesar de que ya existe una vía en perfecto estado, la LP-215, que permite el acceso a ese punto desde Los Llanos pasando por Tazacorte o bien por La Laguna. Sería completamente ilegal ejecutar ese nuevo tramo empleando el régimen excepcional de obras de emergencia puesto que no busca salvar una situación catastrófica sino, como el propio informe dice, mejorar la “funcionalidad”. Finalmente, y para colmo de la desfachatez, se incluyen como obra de emergencia las de “acondicionamiento” del tramo de la carretera LP-2 desde Tazacorte hasta el cruce de Argual en Los Llanos, un tramo totalmente ajeno a la catástrofe.

Las obras, que no cuentan con la preceptiva evaluación ambiental, se están ejecutando campo a través, de momento por las coladas, sin seguir el trazado de la sepultada carretera de la costa, sino allanando las propiedades de personas sin ningún tipo de trámite expropiatorio. En general son personas mayores que cultivaban su platanera, traumatizadas por lo que ha supuesto el volcán en sus vidas e incapaces en estos momentos de enfrentarse contra los abusos de la administración mediante un procedimiento judicial costoso.

Además, esto ocurre en un municipio, el de Tazacorte, en el que las obras de carreteras claramente sobredimensionadas ya han dejado enormes cicatrices con enorme pérdida del suelo agrario más productivo de Canarias. A estas alturas no descubrimos nada si decimos que lo que subyace tras de la carretera de la costa es una apuesta por un cambio de modelo económico hacia el sector turístico, un cambio de modelo que, independientemente de lo que defienda cada cual, debería ser objeto de los procesos de participación ciudadana y evaluación estratégica propios de la planificación, y no fruto del despotismo y el oportunismo de emergencia.

En conclusión, por las numerosas irregularidades en la justificación y en la ejecución de la carretera de la costa, lo más justo y prudente será la suspensión inmediata de estas obras, y centrar ahora todos los esfuerzos en terminar las obras del enlace entre La Laguna y Las Norias para solventar eficaz y urgentemente la conexión entre el norte y el sur de las coladas. El resto de vías que fueran necesarias habrán de tramitarse por los cauces ordinarios y con todas las garantías.