
La popular y veterana emisora de radio "Radio faro del Noroeste" sigue su proyección hacia una mayor ampliación de su cobertura.
La dedicación a lo público tiene como principal meta mejorar la vida de las personas, estar al lado de quienes más lo necesitan, crear oportunidades para el impulso de la economía y el empleo, y dotar a ese lugar de las herramientas adecuadas para que quienes lo habitan disfruten de las mejores condiciones posibles. Esta forma de gestionar es la que durante años ha identificado al Cabildo de La Gomera. Una institución que ha colocado al ciudadano en el centro de la acción política, con un modelo de gestión enfocado al bienestar social como pilar fundamental de su labor
La atención a nuestros mayores, la cooperación con los jóvenes, el fortalecimiento del escudo social con cada una de las familias, se enmarca en una forma de entender lo público en el que cada recurso se prioriza para que los ciudadanos tengan más oportunidades. No se trata solo de gestionar, sino de hacerlo con sensibilidad y con un compromiso real. Tal es así, que, en este 2025, siete de cada diez euros del presupuesto insular están destinados a programas, proyectos o medidas que repercuten directamente en cada uno de los gomeros y las gomeras. Una evidencia más del camino tomado para avanzar en la transformación de la isla, en una apuesta decidida por la cohesión social y el desarrollo sostenible.
En esta planificación de presente y de futuro, tienen un papel destacado los colectivos, entidades y asociaciones que prestan servicios en cada uno de los municipios gomeros. Son motores para la dinamización y el impulso social en ámbitos como la cultura, el deporte, el medio ambiente, la atención social o la educación. La Gomera no es solo un territorio con un paisaje singular y una riqueza natural incuestionable, sino también un espacio en el que la colaboración y el esfuerzo compartido han demostrado ser la clave para el bienestar de su gente.
Son más de medio centenar las entidades que anualmente benefician a más de 3 mil ciudadanos, que directa o indirectamente se suman a los programas y acciones que realizan. Su trabajo incide en mejorar la calidad de vida, tejiendo una red de apoyo imprescindible en el día a día de muchas personas. Sin ellas, la capacidad de respuesta ante los retos sociales sería mucho menor y se perdería un valioso componente humano que complementa la acción institucional. calidad de vida y la cohesión social.
Este peso en la sociedad se ve reforzado con el convenio que vamos a suscribir esta semana con cada una de ellas. Un marco de colaboración que permitirá financiar más de un centenar de iniciativas, con una inversión superior a los 3,8 millones de euros y que repercutirá directamente en la formación musical, en la cooperación con la atención a personas dependientes, en medidas de conservación medioambiental o en proyectos de cooperación en ámbitos como la educación o el fomento de hábitos de vida saludable y actividades deportivas. Estas acciones no solo fortalecen la labor de las entidades implicadas, sino que consolidan un modelo de trabajo basado en la cooperación y en el reconocimiento de la importancia de la sociedad civil en la configuración de una isla mejor.
Podemos decir con satisfacción que somos una isla comprometida con sus colectivos, porque ellos son una pieza fundamental en los retos que tenemos por delante: una isla más inclusiva, resiliente y vertebrada, desde las bases, desde cada pueblo y con la mirada puesta en la igualdad de oportunidades y la accesibilidad a los servicios públicos.
Las administraciones, por sí solas, no pueden responder a todos los desafíos; es la suma de voluntades la que marca la diferencia. Por eso, estos convenios no son solo un acuerdo económico, sino una declaración de principios sobre el papel que la sociedad civil debe jugar en la construcción de un futuro más justo y equitativo para todos. La Gomera avanza, y lo hace de la mano de quienes, con su entrega y dedicación, contribuyen día a día a fortalecer el tejido social de la isla.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera.
La melancolía es, por sí misma, una sustancia destinada a perderse entre las grietas del tiempo. Cuestión aparte es la memoria. Ella está hecha de otra materia, sobre todo cuando de ella emergen los pilares de la identidad, que nos sirven además como atalaya para divisar el futuro. Y como acicate para avanzar con paso firme hacia el horizonte, respetando el pasado sin repetir sus errores
La nostalgia navega por los lugares más lejanos e insospechados, aunque en este caso deberían resultarnos cercanos y comprensibles. Lo hace por ejemplo entre los canales de aguas frías y oscuras de uno de los grandes distritos financieros de Londres, el Canary Wharf, el ‘Muelle Canario’, el puerto comercial más transitado del mundo en los albores del siglo XX y cuyo nombre revela la importancia del comercio marítimo entre el Reino Unido y las Islas Canarias, con protagonismo del tomate canario.
La historia, si se olvida, se convierte en ese papel que amarillea olvidado en las hemerotecas, como la fotografía tomada a principios de la pasada centuria en Hamburgo que muestra a un carro de transporte tirado por caballos para proteger los frutos del frío y hacer publicidad del producto: “Tomates canarios: son los mejores”. O como la nota suelta del ejemplar del 28 de febrero de 1885 con la que un comerciante británico afincado en Liverpool subrayaba las bondades del tomate canario ante un público y una sociedad británica que se afanaba en cultivar la hortaliza en jardines y en pequeños invernaderos particulares, con un éxito casi siempre tan exiguo como el sol inglés.
Esta nota está considerada la primera evidencia escrita de la exportación de tomate canario a tierras británicas. Este hecho define el inicio histórico de la gran aventura del tomate canario y de la revolución económica y social que supuso para las islas y muy en particular para Gran Canaria, a día de hoy la isla en la que se produce la mayor parte de las 30.000 toneladas anuales que se cosechan en la comunidad autónoma. Supone diez veces menos que en su apogeo, en los años sesenta. A lo largo de varias décadas, el rojo del tomate tiñó las cifras económicas isleñas. Fue antes de las dificultades y de los números rojos que, por distintas circunstancias, fueron mermando el cultivo, declive simbolizado en crecientes mares de plástico abatidos por el viento y el olvido.
Pero la rama de la memoria es demasiado fuerte y orgullosa para caer al suelo sin más. Y también se mantiene firme la voluntad del sector para seguir adelante. A pesar de todo. He podido comprobarlo este mismo viernes con motivo del 140 Aniversario de la Exportación del Tomate Canario (1885-2025), programa organizado con tanto cariño como acierto y oportunidad por la Federación de Exportadores de Productos Hortofrutícolas de Las Palmas (FEDEX). La visita a los cultivos y almacenes de empaquetado me ha permitido corroborar que el tomate canario se mantiene en pie por sus raíces históricas y porque es un emblema de Gran Canaria. Pero sobre todo por la convicción, el esfuerzo, la voluntad permanente de innovación y de adaptación, y la visión de futuro que demuestran en sus palabras y sus acciones las personas que dan vida al tomate canario en nuestra isla en la actualidad. Todo ello nos hace confiar en el porvenir del tomate canario, especialmente del que se produce en Gran Canaria, y da alas y justifica el apoyo del cabildo a lo que es mucho más que un sector económico. Nos guían la estrategia y la emoción.
Según comprobé también, el tomate canario desprende aún, junto a su característica fragancia, un aroma de recuerdos que resume una parte esencial de nuestro devenir como sociedad moderna. El tomate ejerció de salvador porque llegó en un momento trascendental, cuando se descosían las costuras de la industria de la cochinilla y el fantasma de la emigración masiva sobrevolaba de nuevo los cielos canarios. La arquitectura comercial ideada y desarrollada por los británicos, con el Puerto de La Luz como elemento clave, la implantación de nuevas técnicas de cultivo posteriormente adaptadas y perfeccionadas por la proverbial resiliencia de los agricultores y agricultoras de nuestra tierra y las extraordinarias condiciones climáticas,que hacían posible su producción mientras Europa tiritaba, lo que abría de par en par una amplia ventana comercial, catapultaron el cultivo hasta niveles nunca vistos.
Varias generaciones crecieron entre tomateras, en medio de latadas, socos y cucañas, sorribando las fanegadas de tierras, abriendo surcos, plantando las semillas, arrastrando las malas hierbas, cargando los frutos de las faldiqueras a los ceretos para después trasladarlos a los almacenes de empaquetado… Se vivieron épocas muy duras, de inmigración interior y de otras islas hacia Las Majoreras, Las Puntillas, Montaña de los Vélez, Las Rosas, Cruce de Arinaga, Cruce de Sardina, Doctoral, El Tablero o El Castillo del Romeral. Épocas de condiciones precarias de vida, de cuarterías, de sangre, sudor y lágrimas, de regímenes laborales casi feudales, de luchas sociales que consiguieron democratizar la producción hasta lograr que a los dinámicos empresarios iniciales, primero extranjeros y después canarios, se sumaran, con los años, pequeños y medianos emprendedores locales, en su mayoría hijos de aparceros, que poblaron el paisaje de cooperativas agrícolas pujantes…
El tomate fue un motor de arrastre que lo movilizó prácticamente todo. La escasez de agua alentó las soluciones más ingeniosas, dando un nuevo impulso a la gestión hídrica insular. El sistema de bancales o terrazas escaló el terreno para aprovechar cada palmo. Las cuarterías, según nos recordó el experto de la FEDEX Gustavo Rodríguez, entre otras tantas historias, estadísticas y curiosidades, se convirtieron en núcleos sociales donde se forjó una identidad compartida. Al predominar la mano de obra femenina, fueron espacios de transmisión cultural, donde fructificaba también el sentimiento de pertenencia. Además, el primer gran embajador del archipiélago en el extranjero no vestía con levita: fue el tomate.
Nacer, crecer y desaparecer. Es el duro sino de los monocultivos canarios, aunque el tomate se niega a cumplir con el tercer supuesto. No lo han tenido fácil. La competencia de terceros países como Marruecos -con costes laborales muy inferiores-, el incremento de los costes de producción, los insumos, el transporte y las plagas han chupado gran parte de su savia, aunque la mayor de las calamidades no han sido los insectos, sino los estragos causados en despachos oficiales por la reducción de las ayudas, la falta de planes de auxilio adicionales estatales y canarios y otros desastres naturales y burocráticos que han convertido en papel mojado muchos de los instrumentos y mecanismos para garantizar la viabilidad del sector, corroído por la desidia y la inoperancia.
¿Qué nos queda? Lo dije al principio. Nos queda convertir la nostalgia en memoria y la memoria en futuro. Queda viajar atrás en el tiempo, desempolvar las revistas y los periódicos repletos de anuncios que glosaban las maravillas del tomate canario -el mejor, trotando sobre el adoquinado de Hamburgo, de Londres y de media Europa-. Queda aferrarse a la calidad, al avance tecnológico, a la investigación, a la cooperación entre entidades privadas, cooperativas e instituciones públicas para realzar su valor y apostar decididamente por la calidad como elemento diferenciador en mercados cada vez más competitivos y saturados. Queda presumir de tomate, cuidarlo, fomentarlo y proyectarlo como lo que es: un tesoro culinario y un reflejo de lo mejor que podemos hacer colectivamente como entidad social.
El tomate canario merece hechos, una correspondencia entre las declaraciones y los actos tan auténtica como su sabor. El cabildo, a través de su Consejería Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica, tramita el distintivo europeo Indicación Geográfica Protegida Tomate Canario, en una estrategia conjunta con el sector. Uno de los principales objetivos de esta IGP es evitar el fraudulento uso del término “canario” en tomates producidos fuera del archipiélago y así poder valorar adecuadamente un producto que, si bien ha descendido en sus cantidades anuales, tiene potencialidad para estabilizar sus volúmenes de comercialización e incluso diferenciarse de otros por su excelente y acreditada calidad y producción sostenible. Esta iniciativa encaja dentro de nuestra decidida línea de acción insular de defensa del sector primario, de nuestras tradiciones y de la diversificación económica. Desgajar al tomate de Gran Canaria sería prescindir de una parte vital de la isla. Y es perfectamente compatible con el cultivo de otros frutos tropicales para así aprovechar sus canales de comercialización. El interés cada vez mayor por los productos de kilómetro cero, por los mercados agrícolas locales y por experiencias vinculadas a la etnografía en destinos que respeten su historia y su forma de ser y de hacer nos abren ahora otra ventana en la que se transparentan a la vez lo que una vez fuimos y lo que podemos llegar a ser de la mano del tomate canario.
Tras un año y medio de idas y venidas, de confrontación cruzadas y de posturas encontradas, parece que la luz se ve al final del túnel. Lo vivido en este tiempo con la acogida y distribución de los menores migrantes no acompañados se ha asemejado más a lo que representa la mala política que a lo que debe ser el interés general y, sobre todo, la garantía de una buena atención a estos chicos y chicas que arriesgan su vida en el Atlántico
Lo acontecido en Canarias en todo este tiempo es la prueba de que la crisis migratoria ha caído, casi en solitario, en las espaldas de una comunidad autónoma que, desde el principio, alertó de las limitaciones de sus servicios de atención y del riesgo de desbordamiento de la capacidad para dar respuesta a esta situación que afecta a más de 5.800 menores. En pocas palabras, nos quedamos solos para afrontar una cuestión que trasciende más allá de esta tierra, y que debería ser un asunto de Estado y del conjunto de la Unión Europea.
Hay que reconocer que el camino hasta este punto, tras la aprobación del Real Decreto Ley, acordado por el Consejo de Ministros de esta semana, no ha sido un camino de rosas. Todo lo contrario. Primero, buscando la mejor fórmula jurídica; después, atendiendo a la petición de financiación por parte de las comunidades autónomas y, más tarde, intentando lograr una mayoría parlamentaria suficiente para que el Congreso de los Diputados diera luz verde al texto.
Es justo reconocer que el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, ha llevado este asunto de forma exquisita, para que hoy los avances sean palpables. Hay que agradecerle a él, a sus grupos de trabajo, a la base de consenso generado desde Canarias y también al ministro Ángel Víctor Torres haber llegado a un buen punto de partida.
En política, como en la vida misma, hay que tener habilidades para comprender, respetar y ceder cuando toca. Negociar desde el sentido común y velar porque por encima del interés de un partido político para lanzar mensajes, está solucionando el grave problema que padece Canarias. Sin embargo, he sido testigo de cómo este principio se ha resquebrajado en ocasiones, y me avergüenza observar cómo se sigue colocando antes la postura egoísta de formaciones políticas que la realidad social de un territorio.
Esta forma de actuar nos coloca en un callejón de reproches que a nadie beneficia, y ver cómo algunas comunidades se afanan en anunciar recursos al texto normativo o posturas de rechazo a la recepción de menores en sus territorios, afea, una vez más, la oportunidad que tenemos por delante de ser una referencia en gestión migratoria y, sobre todo, de buena política. Una pena. Me quedo con la certeza de que, al menos, la solidaridad impuesta permita dar oxígeno a la grave situación que padece Canarias.
Aún así, la gestión migratoria no puede quedarse solo en respuestas coyunturales. Es imprescindible un plan estructural a medio y largo plazo que refuerce la cooperación con los países de origen, que garantice una atención digna a los menores y que distribuya de manera equitativa las responsabilidades entre todas las comunidades autónomas. Además, la Unión Europea no puede seguir mirando hacia otro lado. Es necesario que se implementen mecanismos de apoyo financiero y logístico que permitan a territorios como Canarias no verse desbordados por una crisis que afecte a todo el continente.
No se trata de un problema exclusivo de Canarias ni de España, sino de un fenómeno global que requiere respuestas globales. La migración es una realidad que ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad y seguirá siéndolo en el futuro. Lo que marca la diferencia es cómo decidimos gestionarla: con humanidad, responsabilidad y una visión política que vaya más allá de los intereses partidistas. Esperamos que este nuevo marco legal sea el inicio de un camino más justo y solidario para todos.
La desigualdad que ha provocado la discriminación o invisibilización de las mujeres y sus aportaciones a lo largo de la historia, además de constituir una vulneración de los derechos humanos, es dañina para el conjunto de la sociedad. En muchos casos, nos priva de una parte fundamental de los logros y avances colectivos
Es innegable la importancia crucial que han tenido las mujeres en la creación y estabilidad de la sociedad grancanaria. Desde la aportación de las mujeres rurales en tiempos en los que éramos una sociedad eminentemente agrícola y ganadera hasta su participación en los ámbitos científico, tecnológico, artístico, deportivo, entre otros. El progreso de nuestra sociedad no se podría entender sin ellas.
No hay suficientes artículos, periódicos ni blogs para nombrar a todas las mujeres que han hecho aportaciones relevantes al progreso de Gran Canaria, tanto en el presente como a lo largo de la historia. Además, no debemos limitarnos a reconocer sólo a aquellas que han alcanzado la celebridad, pues cada día cientos de miles de mujeres en esta isla contribuyen con su esfuerzo y trabajo a construir un futuro mejor. No obstante, con motivo del Día Internacional de la Mujer, el renombrado 8M, me gustaría citar a algunas que han tenido una estrecha vinculación con la acción del Cabildo de Gran Canaria. Y es que conviene recordar que la historia de esta isla también se escribe con nombre de mujer. Y no solo con el nombre, sino con los dos apellidos, el de sus padres y el de sus madres.
Ante la crisis humanitaria que estamos viviendo, quiero hacer mención a cada una de las 396 mujeres que encontraron en Gran Canaria tierra firme en 2024 tras sobrevivir a la peligrosa ruta canaria. Una ruta que sumó 46.000 rostros llegados del mar solo el año pasado. Las mujeres, especialmente vulnerables en las fronteras, son un eslabón frágil en el violento y machista mundo que convierte la migración en una moneda al aire. Muchas se ven obligadas a atravesar el mar para luchar contra la desigualdad sin saber nadar, confiando en encontrar una tierra firme que puede o no aparecer, pero en la que creen.
Por eso, quiero traer a este texto a Nadine, que llegó con su hija, ambas solas, después de que su marido fuera asesinado en Malí. Tomó a su pequeña, cerró la puerta de su casa para no volver y recorrió la distancia que la separaba del océano. Se lanzó a las aguas atlánticas en un cayuco blanco con la esperanza de hallar una tierra segura. Y a Gran Canaria llegó. Porque somos hogar, pero también somos refugio para quienes buscan sobrevivir. Porque de sobrevivir saben mucho las mujeres migrantes que sostienen una parte esencial de nuestra sociedad, sin que se les reconozcan derechos fundamentales de ciudadanía. Y no solo en el trabajo doméstico, como se les pretende reducir a menudo, sino en sectores clave como los cuidados, el diseño, la sanidad o la agricultura.
Este año, la Consejería de Cultura del Cabildo de Gran Canaria ha llevado a cabo una preciosa campaña para recordar a María del Pino Ojeda Quevedo, escritora que unió su apellido paterno a la última letra de su nombre para firmar como PinOjeda. Fue una artista total, con un gran manejo y defensa de la palabra. De ella se recuerda su afirmación: "Es el único medio para expresar lo inefable. La poesía no podría existir sin la palabra, porque la palabra es lo único que existe". Y la poesía en esta isla singular no se podría comprender del todo sin su verbo. Este año la hemos nombrado Hija Predilecta de la isla.
Comencé este artículo resaltando la importancia histórica de las mujeres rurales en Gran Canaria. Pero su papel sigue siendo fundamental para la supervivencia de un sector estratégico en la sostenibilidad de Canarias. En noviembre de 2024, entregué los reconocimientos a los mejores vinos y quesos de Gran Canaria, donde cada vez hay más mujeres, tanto en las bodegas como en las queserías. Uno de estos premios lo recibió Llailma del Carmen Saavedra Suárez, de la Quesería La Renta de La Aldea. Al finalizar, se ofreció un ágape a los galardonados y sus familiares. Cuando la invitaron a quedarse, Llailma respondió: "No puedo, tengo a las cabras pariendo y el alma en vilo".
El alma en vilo. Una forma de estar. La última letra de su frase se perdió en el eco de la escalera mientras se alejaba rumbo a La Aldea, para seguir dando, cuidando y protegiendo. Aquellos premios los entregué junto a María del Carmen Pérez Castellano, ganadera y presidenta de la Coordinadora de Organización de Agricultores y Ganaderos de Canarias (COAG).
El 2024 ha sido un año en el que el deporte femenino ha seguido consolidándose. Aunque las mujeres llevan décadas destacando en diversas disciplinas, este año hemos presenciado hitos que han trascendido lo deportivo. Uno de los más significativos ha sido el ejemplo de las jugadoras de la selección española de fútbol, que exigieron respeto y cambios en la federación. Además, en los Juegos Olímpicos de París, por primera vez en la historia, España estuvo representada por más mujeres que hombres. Entre ellas, seis deportistas grancanarias: Leonor Rodríguez, Leticia Romero y Maite Cazorla en baloncesto, Tara Pacheco en vela, Lorea Ibarzábal en atletismo y Misa Rodríguez en fútbol.
Resulta esencial dar visibilidad a la labor crucial que desempeñan las mujeres en el seno de nuestra sociedad. Forma parte de nuestra acción de gobierno. Dentro de este trabajo responsable y coherente, el jueves pasado inauguramos en la sede del cabildo la exposición ‘Ellas innovan, ellas transforman’.
La muestra se articula en torno a ocho mujeres de ámbitos tradicionalmente invisibilizados. Y pone de relieve cómo las mujeres, desde sus distintas realidades, han jugado un papel crucial en la construcción de un mundo más innovador y sostenible. Desde científicas pioneras que rompen barreras en sus campos hasta emprendedoras que lideran iniciativas verdes, cada historia conecta logros globales con vivencias locales. Por lo tanto, las historias individuales se convierten en inspiración colectiva para generaciones presentes y futuras. Ellas son Nira Santana Rodríguez, creadora de videojuegos; Esther Pérez Verdú, tecnóloga en NemeSys 2.0; Guayarmina Peña García, ingeniera y CEO del ITC; María del Carmen Pérez Castellano, presidenta de la COAG; Cristina Fernández Gil, científica marina en Oceanográfica; Sandra Armas Juez, vitivinicultora de Bodegas Bentayga y presidenta de la Ruta del Vino de Gran Canaria; Anabel Calderín Castro, gerente de la granja escuela La Jaira de Ana; y Noemí Tejera Mujica, arquitecta y docente de la ULPGC.
El día 14 reconoceremos también con los honores y distinciones del Cabildo de Gran Canaria además de a Pino Ojeda Quevedo a Laura Vega Santana, artista, compositora; Saray Manzano Romero, una figura del voleibol femenino; Caridad Rodriguez Pérez Galdós por sus investigaciones y aportaciones a la etnografía y las tradiciones populares y Cynthia Viera Pérez por su contribución a la creación artística.
Podría seguir escribiendo nombres de mujeres que hacen de Gran Canaria un lugar mejor, más comprometido y moderno. Un lugar que protege su pasado sin dejar de mirar al futuro. Las mujeres citadas las representan a todas y nos obligan a valorar diariamente esa dedicación que nos humaniza y nos hace mejores.
Las políticas de igualdad son una cuestión de justicia social y de reequilibrio, tras una historia en la que los progresos del hombre han estado en el centro y su visibilidad por delante. Y escribo esto como hombre, consciente de lo que he tenido que desaprender y de los privilegios que me han sido dados. También de que es un camino que debemos seguir transitando cada día, revisando la educación que hemos recibido y que aún impera. En los hombres está una parte de la respuesta que este momento histórico requiere: más igualdad es desarrollo social justo. Al machismo solo cabe rechazarlo y desbordarlo.
Canarias ha debatido durante esta semana sobre su presente y las líneas de trabajo marcadas para su futuro. La celebración, en el Parlamento, del Debate General del Estado de la Nacionalidad de Canarias ha servido para ahondar en el trabajo hecho y determinar qué camino tomar, con la mirada puesta en mejorar la calidad de vida de los canarias y las canarias, y revertir los déficits estructurales que arrastra el archipiélago, desde una visión realista que fija su principal objetivo en que ningún canario se quede atrás
Este debate nos ha permitido poner sobre la mesa un dilema que nos acompaña desde hace décadas: la lucha por un desarrollo equilibrado en un archipiélago marcado por la desigualdad territorial. Esta vez, lejos de ser solo un ejercicio de diagnóstico, el momento histórico en el que nos encontramos nos brinda la posibilidad de actuar con valentía y determinación para corregir el rumbo y construir un futuro más justo y sostenible para todos los canarios.
Uno de los escollos más persistentes en nuestra geografía política es la doble insularidad, un muro invisible que separa a las islas capitalinas de las no capitalinas y que ha perpetuado desigualdades difíciles de sortear. Las distancias, los sobrecostes, la falta de conexiones eficientes y la merma de oportunidades en las Islas Verdes han sido lastres que han limitado el desarrollo de buena parte de nuestra población. Una brecha que sólo se puede combatir con el establecimiento de medidas fiscales diferenciadas que permitan aliviar los sobrecostes de la insularidad y estimular la inversión.
El reto no es menor, pero la voluntad política debe estar a la altura del momento. No basta con buenas intenciones ni con medidas aisladas. La creación de un grupo de trabajo con las universidades públicas canarias y expertos es una iniciativa clave para fijar población en las islas afectadas por la despoblación. Es hora de trazar estrategias ambiciosas que nos permitan consolidar un modelo económico sostenible, que impulse el desarrollo sin comprometer nuestros recursos y que ofrezca oportunidades reales a quienes desean construir su vida en las Islas Verdes.
Es cierto que el Gobierno de Canarias está haciendo esfuerzos para abordar esta realidad. Las 51 iniciativas derivadas de la Conferencia de Presidentes, sumadas a las 141 acciones de la comisión de estudio sobre el Reto Demográfico y Equilibrio Poblacional, son un primer paso para ordenar nuestras prioridades. Sin embargo, la clave del éxito no está en la cantidad de medidas aprobadas, sino en la capacidad de transformarlas en cambios palpables que mejoren la vida de los ciudadanos.
El horizonte está repleto de desafíos: la crisis migratoria, la revisión del sistema de financiación autonómica, la mejora y mantenimiento de los servicios públicos esenciales, la reducción de la pobreza y la exclusión social, la emergencia habitacional y la urgente necesidad de simplificar los procesos administrativos. No podemos seguir atrapados en debates interminables mientras la realidad sigue avanzando sin nosotros.
Otra gran meta es la diversificación. No podemos depender únicamente del turismo, un sector que, aunque crucial, también es vulnerable a las fluctuaciones externas. Sectores como la economía verde y azul, la digitalización, la industria aeroespacial, y el apoyo a pymes y autónomos deben integrarse de manera sólida en nuestra estrategia de crecimiento.
Tampoco podemos hablar de futuro sin abordar el problema de la vivienda, que se ha convertido en una de las mayores amenazas para la estabilidad de nuestra sociedad. Por ello, debemos avanzar en una Ley de Residencia para Canarias, que limite la compra especulativa de vivienda por parte de extranjeros y aplique medidas de control. Las familias canarias no pueden ser desplazadas por la codicia del mercado, y garantizar el acceso a una vivienda digna debe ser una prioridad indiscutible para cualquier gobierno responsable.
Canarias está ante una encrucijada decisiva. Tenemos ante nosotros la oportunidad de escribir una nueva página en nuestra historia, una que nos lleve hacia un futuro de mayor equidad, sostenibilidad y bienestar para todos. Pero el tiempo apremia. No podemos permitirnos esperar más décadas para hacer lo que ya sabemos que es necesario. Es el momento de actuar con determinación, con unidad y con una visión de futuro que deje a un lado el cortoplacismo y priorice el bienestar de los canarios. No es solo una cuestión política, es una cuestión de compromiso social.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la Isla de La Gomera.
Las palabras nos llevan hoy hasta una orilla en el tiempo. Y lo hacen en volandas. Literalmente. Y comprenderán el porqué. El Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) del Cabildo de Gran Canaria acaba de inaugurar la exposición ‘Martín Chirino. Crónica del siglo’. La muestra escribe sus primeros renglones con el salitre de la playa de Las Canteras, cuando Martín Chirino contempló al viento jugar con la arena y la espuma. De ahí surgió el atrevimiento de hacer visible lo invisible. Fue un acto creativo de la imaginación humana reservado a los artistas llamados a ver más allá del horizonte. Gracias a su visión, nuestra mirada también es transportada a lugares que, de otro modo, jamás habríamos alcanzado
No es una inauguración cualquiera. A partir de ese momento, e incluso a puerta cerrada, el CAAM quedó felizmente expuesto a ser recorrido por el viento. Quedaron las salas al recaudo de las emblemáticas espirales que han pasado a formar parte de nuestro imaginario colectivo y que son una insignia artística de alcance internacional. Y hasta es posible que las criaturas aéreas del maestro alcen realmente el vuelo en la intimidad de la noche, cuando nadie observe, obteniendo así una visión general del asombroso mundo creativo del que forman parte.
La retrospectiva que el cabildo, a través de su CAAM, dedica al escultor, en el centenario de su nacimiento, se enmarca en la labor del museo para difundir el legado de artistas fundamentales del arte contemporáneo en Canarias y, en este caso, también en el contexto nacional e internacional, territorios donde Chirino ocupa un lugar preeminente.
Esta exposición abarca cinco décadas de trayectoria y revela la coherencia de quien creó todo un universo mientras sus pies, junto a su memoria, seguían en la ribera oceánica original, en permanente contacto y diálogo con el Atlántico, la ancestral cultura canaria y los lazos africanistas y tricontinentales que enhebran la identidad del archipiélago.
La propuesta expositiva plantea una revisión histórica de su trabajo a través de una selección de un total de 74 obras de distintos formatos, además de una parte de su archivo bibliográfico y documental. Incluye también una selección de sus dibujos, bocetos, collages y dos obras audiovisuales creadas expresamente para esta exhibición.
La retrospectiva permite a las personas que la visitan contemplar la vitalidad del trabajo de Chirino y la enorme coherencia de su imaginario creativo, desde un planteamiento museográfico cronológico que abarca todas las series escultóricas que creó a lo largo de su medio siglo de trayectoria profesional.
Las piezas que conforman ‘Crónica del siglo’ proceden de un total de 25 colecciones privadas y de instituciones públicas españolas, como el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el Instituto Valenciano de Arte Moderno, el IVAM, el Museo Patio Herreriano, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca, el Museo de Arte Contemporánea Vicente Aguilera Cerni de Vilafamés o el TEA Tenerife Espacio de las Artes. Este hecho habla por sí mismo de la relevancia y admiración alcanzadas por la obra de Chirino.
Tengo que destacar que la exposición posee un carácter marcadamente didáctico, al incorporar en las distintas salas una selección de frases del artista alusivas a su obra o en textos de carteles explicativos que contextualizan su trabajo y su medio siglo de producción artística. Y este acento no es casual. Es un afán. Queremos mantener vivas las enseñanzas del autor y convertirlas en ejemplos de ciudadanía, de valentía artística, política y social. Estoy convencido de que esta exposición nos ayudará a forjar nuestros esfuerzos mientras contribuimos a situar su memoria en el lugar que merece, en lo más alto, donde vuelan inmóviles pero eternas, majestuosas e imparables, sus aeróvoros.
La solidez y la autenticidad de la obra de Chirino son fruto de su genio, pero nos hablan también de la firme verdad de quien supo transformar en arte y proyecto vital los sonidos de su infancia, aquella orquesta de yunques y martillos en el astillero, y que también asumió como parte de sí mismo la luz de su isla, el alisio y las referencias simbólicas a su tierra y su tradición milenaria.
Sin embargo, resulta ingenuo pensar en él como un alquimista ensimismado al borde del Atlántico mientras respira el aire que se convierte en hierro tras pasar por su poderoso pulmón creativo. Siempre quiso mover la orilla, llevarla más allá de la línea del horizonte, como así consiguió gracias a su talento. Le impulsaba a ello su vocación cosmopolita, su vasta cultura y su admiración por el mundo clásico desde la modernidad, como bien nos ilustra el magnífico equipo que ha hecho posible esta exposición.
Isla y horizonte. Raíz y cielo. Son algunos de los conceptos esenciales con los que Chirino forjó su trayectoria. Al mismo tiempo, nos hacen pensar en la esencia de lo que son y han sido Gran Canaria y Canarias a lo largo de su historia. Y, desde luego, su ejemplo como manera atlántica de estar en el mundo nos ha ayudado a fraguar algunas de las mejores manifestaciones de la moderna sociedad isleña.
La cultura canaria que compartimos tuvo en Martín un liderazgo relevante que ejerció desde aquel Manifiesto de El Hierro que expresó un grito de libertad y vanguardia justo cuando amanecíamos a la democracia y al autogobierno. Y hoy resuena con nueva energía para alumbrarnos un presente tan necesitado como entonces de valentía y compromiso.
Su función como faro guio a una nueva generación de creadores y creadoras en los años setenta y alumbró rutas de compromiso político con las libertades y de lucha contra la dictadura. Esta herencia es una espiral que nos trae el aliento del Chirino comprometido, por supuesto también con la promoción de la cultura como vía para la mejora social en las Islas. Una clara muestra de esta implicación es el propio CAAM, del que fue fundador y primer director.
Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones de los comisarios de la muestra, profundos conocedores de la herencia que nos legó. Jesús María Castaño, además director de su Fundación, enfatiza que “la de Chirino es una obra poética, con ritmo y cierta musicalidad, que dota de alma a sus piezas. Él siempre reivindicó la elegancia y la belleza. Tuvo hambre de belleza y se mantuvo fiel a su compromiso con la historia”.
Fernando Castro Flórez apunta que “a través de sus obras penetramos en la experiencia radical de la modernidad, contemplamos una impresionante proyección espacial, con pliegues y repliegues de una hermosa modulación que torna ligero lo pesado, en una búsqueda del origen que mantiene abierta la esperanza”. El mensaje, y la mera evocación de la esperanza en estos tiempos de incertidumbre y avance de las sombras, nos conforta e hincha nuestras velas de los vientos necesarios para resistir, evitar el naufragio y avanzar.
Deseo que esta exposición, en realidad toda la programación del centenario, nos haga llegar toda la pasión por la libertad y la creación que Chirino transmitió en toda su obra y en toda su vida. En tiempos de incertidumbre y de riesgos democráticos el arte de nuevo puede y debe ser fuente de resistencia y de esperanza.
De la mano de Chirino conviven bajo un mismo techo nuestros sueños y nuestros orígenes. Y también lo hacen el instante y la eternidad. Por eso están abiertas de par en par las puertas y ventanas del museo, para que entren los vientos forjados del artista. Y precisamente por este mismo motivo no encuentro otra manera de cerrar este espacio compartido que invitarles desde aquí a disfrutar de esta agitadora y ensoñadora crónica del siglo.
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.
Una sociedad próspera y equilibrada solo puede cimentarse sobre un sistema educativo sólido, capaz de proporcionar a sus ciudadanos el tesoro incalculable del conocimiento. La educación es el faro que ilumina el camino hacia el progreso, la herramienta más poderosa para romper las barreras de la desigualdad y la clave para que una comunidad avance con garantías en un mundo globalizado y altamente competitivo. No puede ni debe haber diferencias en el acceso a la educación por el simple hecho del lugar en el que se nazca o resida. Con esta convicción hemos trabajado durante décadas desde el Cabildo de La Gomera, procurando que todos los ciudadanos de esta isla dispongan de los medios necesarios para acceder a una educación de calidad en igualdad de condiciones con el resto de los canarios
Invertir en educación nunca es un gasto estéril, sino una apuesta segura por el desarrollo colectivo. Es la piedra angular de cualquier estrategia gubernamental orientada al bienestar social. Cada recurso destinado a la educación es una semilla plantada en el porvenir de nuestra comunidad, cuyos frutos se reflejan en una sociedad más preparada, cohesionada y con capacidad para afrontar los desafíos del futuro desde una posición de ventaja. La competitividad y la solidez de nuestro tejido socioeconómico dependen, en gran medida, de la fortaleza del sistema educativo que seamos capaces de construir.
Esta semana tuve la oportunidad de compartir inquietudes y proyectos con el consejero de Educación, Poli Suárez, y su equipo, quienes se desplazaron hasta La Gomera para avanzar en un convenio histórico de mejora de las infraestructuras educativas insulares. Este acuerdo marca un antes y un después, sentando un precedente para el resto de Canarias como modelo de cooperación institucional con el objetivo de optimizar los servicios prestados en los centros educativos. Durante años, han sido los propios colegios e institutos quienes han elevado reiteradas peticiones para solventar deficiencias estructurales. Ahora, gracias a una inversión que supera los dos millones de euros, muchas de estas demandas comenzarán a ser atendidas de forma efectiva.
Estamos ante un proceso de transformación sin precedentes en la educación de La Gomera. Aunque el camino por recorrer sigue siendo largo, hemos dado un paso firme con la puesta en marcha de una primera línea de trabajo destinada a la creación de zonas de sombra en los doce centros educativos distribuidos en los seis municipios de la isla. No se trata solo de mejorar la enseñanza, sino también de garantizar que las condiciones en las que nuestras personas jóvenes reciben su formación sean las más adecuadas. En este sentido, la intervención de las instituciones públicas es esencial para asegurar que la educación en La Gomera continúe evolucionando con los estándares de calidad que la sociedad demanda y merece.
A esta dotación de recursos se suman los más de tres millones de euros que, cada año, el Cabildo de La Gomera destina a las familias en concepto de ayudas educativas. De ellos, 1,5 millones están dirigidos a becas, una cifra que representa un incremento del 35% respecto al curso escolar anterior. Además, facilitamos recursos para la adquisición de libros de texto, promovemos convenios con las universidades canarias y financiamos ayudas al transporte, reafirmando así nuestro firme compromiso con la equidad educativa.
El desafío que tenemos por delante es ambicioso, pero sus frutos serán inestimables para las generaciones futuras. Cada acción emprendida nos acerca un poco más a una educación de calidad y a un futuro mejor para nuestros jóvenes. Estoy convencido de que estamos entrando en una etapa de avance y consolidación del progreso educativo en La Gomera, un camino en el que la educación seguirá siendo la base sobre la que construiremos una sociedad más justa, más próspera y más preparada para los retos del mañana.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la Isla de La Gomera.
El 4 de noviembre de 1925 se detuvo de pronto el aire en Santa Brígida. Aquella noche, la luna mantuvo su curso menguante. Incluso podría decirse que todo siguió igual. Pero no fue así. Aquel día se apagaron los pulmones y el corazón de Alonso Quesada. Y en el mismo instante comenzó a respirar la eternidad de su legado humano y literario. El rastro de ese aliento sobre el cristal de la memoria es precisamente el que nos convocó entre los libros de la Librería del Cabildo para anunciar los actos que, con motivo del centenario de su marcha, promovemos desde el Gobierno de la isla
No se vieron alterados los acontecimientos cotidianos e íntimos como los que retrató en sus magistrales ‘Crónicas de la ciudad y de la noche’, habitadas por noctámbulos, panaderos, seres envueltos en el misterio que desaparecen entre las sombras y farolitos de luces anémicas, en irónico contraste con el resplandor creciente en el que se ha convertido la obra del escritor grancanario un siglo después de su muerte.
Es quizás la paradoja que aguarda a las personas destinadas a permanecer en el tiempo, incluso aunque abandonen la vida demasiado pronto.
No tuvo Alonso Quesada, seudónimo de Rafael Romero Quesada, una vida fácil. La temprana muerte de su padre hizo recaer sobre él el peso de sacar adelante a la familia. Desarrolló su vida en su ciudad de nacimiento, Las Palmas de Gran Canaria, donde fue, en palabras de la catedrática Yolanda Arencibia, un “eterno disidente”, con una combinación de actitud crítica y compromiso que es, igualmente, un faro que haríamos bien en no perder de vista en estos tiempos de tormenta, pero donde también nos acechan la inacción y la amnesia social. Precisamente por eso necesitamos mantener a flote el mensaje de autores y autoras capaces de agitar conciencias.
En este sentido, Alonso Quesada es uno de los escritores más importantes de la literatura canaria, como mostró en sus facetas de poeta, narrador, dramaturgo y periodista, con su estilo a la vez existencial e irónico. Era capaz de navegar con soltura por las aguas más profundas, remando entre los acontecimientos cotidianos, donde encontraba la verdad que continúa revelando su obra.
Su extraordinaria sensibilidad, su vocación universal, su amplia cultura, su aguda mirada de cernícalo sobre la realidad -desde el amplio cielo de su universo literario- y su conocimiento de las intimidades del paisaje humano hicieron posible que levantara todas las anclas. De este modo, ni tan siquiera las dificultades ni las amarguras pudieron impedir que Alonso Quesada se convirtiera en uno de los grandes renovadores de las letras en el archipiélago.
Un siglo después de que se fuera el hombre y ocupara su lugar la eternidad del poeta, el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Cultura, impulsa un amplio programa de actividades que se desarrollará en los diferentes equipamientos culturales de la institución insular con el objetivo de reivindicar el valor de la palabra y su poder transformador. El programa involucra a la Biblioteca Insular de Gran Canaria, a la Casa-Museo Tomás Morales, al Centro de Cultura Audiovisual, al Servicio de Ediciones, a la Sala Insular de Teatro, a la Librería del Cabildo y al Teatro Cuyás.
Desde hace medio siglo, la institución insular ha difundido el legado del escritor de diversas formas, adquiriendo también su biblioteca y archivo personal, que se conservan en la Biblioteca Insular. Y esta labor abarca, por supuesto, la publicación del patrimonio bibliográfico a través del departamento de Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, una editorial pública que presentó la primera edición facsímil de su obra teatral ‘La umbría’ en 1974 y, posteriormente, publicó sus ‘Obras Completas’ (en 1976 y 1986) así como la Biblioteca Alonso Quesada (2012) y los nuevos facsímiles de ‘El lino de los sueños’ (2015) y ‘La umbría’ (2022).
En el marco de este centenario, y con el mismo objetivo de preservar la memoria de Quesada y mantenernos fieles al compromiso en la difusión de su obra, presentaremos nuevas ediciones de sus textos, incluyendo material inédito, como es el caso de la pieza teatral ‘Doña Juana y sus hijos’. Quiero destacar también la instauración del premio de teatro que llevará su nombre.
Este gran árbol creativo a partir de las inspiradoras raíces de Quesada se ramificará también en exposiciones, documentales, rutas urbanas, representaciones teatrales, conciertos, talleres de rap, o actividades divulgativas, algunas de ellas dirigidas de manera especial al público más joven. Porque todo lo abarca y todo lo permite el infinito Alonso.
Todo ello, sin duda, obedece a una de las principales líneas de actuación del Cabildo por medio de su Consejería de Cultura: la transmisión de la centralidad de la lectura, la escritura y el uso de la palabra en la formación de una ciudadanía libre. Esta programación, a la altura de la importancia de un escritor sobresaliente, desea ser también un espacio abierto para la colaboración con otras instituciones, y con otros actores de la vida cultural del archipiélago, a quienes animamos a mostrar sus propuestas e iniciativas que proyecten al futuro el legado de Quesada y contribuyan al esfuerzo solidario para crear una ciudadanía libre.
Y precisamente en estos momentos, cuando una tecnocracia de tintes autoritarios aspira a gobernarnos con algoritmos que dejan de lado el respeto a la verdad o a los valores que enaltecen a las sociedades basadas en los principios democráticos, necesitamos mirarnos en espejos que nos reflejen tal y como somos, mostrando a la vez las luces y los rincones oscuros del alma, en lugar de idiotizarnos y distorsionar la realidad de manera intencionada.
Sumamos con estos argumentos nuevas y sobradas razones para declarar Hijo Predilecto de Gran Canaria a Alonso Quesada y, también, como Hija Predilecta a Pino Ojeda, como anunciamos el pasado viernes y como haremos oficial en el acto que tendrá lugar el próximo 14 de marzo con motivo del 112 aniversario del Cabildo. La elección de Alonso Quesada como protagonista del Día de las Letras Canarias es, desde luego, una decisión que avalamos y que nos alegra.
Será lo justo y lo necesario, porque las palabras de Alonso y de Pino fueron escritas en otra época. Sin embargo, nunca fueron pasado, porque nacieron para sonar siempre actuales, para emocionarnos y mantenernos alerta en el presente, como se demuestra cuando leemos sus textos. Ocurre lo mismo con Tomás Morales, cuya herencia cuidamos, estudiamos y difundimos en la casa-museo. O con Saulo Torón, del que conmemoramos el pasado año el 50 aniversario de su adiós con la edición de las ‘Conversaciones noveladas’.
Y así es. Mantenemos vivo el diálogo con quienes ensancharon los límites de nuestras reflexiones y sentimientos. Lo hacemos con la fe depositada en el verbo, agarrados a los restos del naufragio, los mismos a los que se aferró el propio Quesada en ‘El lino de los sueños’, cuando dejó que un rayo luminoso encendiera las aguas de su agitado océano para proclamar que su alma tendía sobre el mar dorado una esperanza de mejores tiempos. Reviviendo sus versos, obramos el milagro y retoma el aire su movimiento, batiendo con un viento a la vez pretérito y fresco la arboleda del pensamiento.
Canarias ha dado un paso más ante uno de sus grandes objetivos. Esta semana, la comisión de estudio sobre el Reto Demográfico y el Equilibrio Poblacional de Canarias, desarrollada en el Parlamento, ha concluido su dictamen, un documento que sintetiza las conclusiones alcanzadas por expertos y grupos parlamentarios que han analizado, desde la legislatura pasada, las principales fortalezas y debilidades del Archipiélago. Se trata de una reflexión profunda sobre el presente y el futuro del territorio, la población, la sociedad y la economía, orientada a definir una hoja de ruta que permita articular una Canarias moderna, sostenible y equilibrada
En este tiempo, hemos examinado con detenimiento cuestiones fundamentales como el crecimiento demográfico y sus implicaciones en la estructura económica y social del Archipiélago. También hemos analizado el impacto del modelo económico y turístico en el territorio, las dificultades en el acceso a la vivienda y la importancia de una planificación eficiente que garantice la sostenibilidad de nuestro desarrollo. Todos estos elementos deben ser vistos como oportunidades: oportunidades para corregir errores históricos, consolidar aciertos y construir un futuro mejor y en igualdad de condiciones. No se trata sólo de cuántas personas caben en Canarias, sino de cuántas pueden hacerlo con la mejor calidad de vida, de acuerdo con las circunstancias de cada una de las islas.
El dictamen nos ha permitido identificar las tareas pendientes con claridad, pero el verdadero reto ahora es convertir las conclusiones en acciones concretas. Para ello es imprescindible un compromiso sólido por parte de toda la sociedad y una unidad de acción entre administraciones públicas. No podemos permitirnos que este esfuerzo quede relegado a una mera declaración de intenciones. Canarias necesita una transformación profunda, tanto en la manera de planificar como en la capacidad de ejecutar los cambios que demanda la realidad actual.
La oportunidad que se abre ante Canarias es excepcional. Con una planificación estratégica que determine hasta dónde queremos crecer, como eje vertebrador, el Archipiélago puede liderar un desarrollo equilibrado y sostenible. La simplificación normativa es clave para facilitar proyectos que impulsen la diversificación económica, apostando por sectores emergentes como la economía azul, la innovación, el desarrollo tecnológico y las energías renovables. Estas áreas representan no solo una vía para el crecimiento, sino también un compromiso con la sostenibilidad y el bienestar de las generaciones futuras.
Pero un desarrollo responsable no solo implica crecimiento económico, también requiere cohesión social y equilibrio territorial. Por ello, es fundamental garantizar inversiones equitativas que favorezcan tanto a los núcleos urbanos como a las zonas rurales, promoviendo la agricultura y la industria local como pilares de una economía más resiliente y autosuficiente.
Además, el acceso a la vivienda sigue siendo una de las cuestiones más urgentes a resolver. La solución pasa por cuatro estrategias complementarias: incrementar la construcción de vivienda pública, agilizar los procesos para que los promotores privados puedan desarrollar iniciativas en las áreas donde el planeamiento lo permita, limitar la compra de vivienda a extranjeros y rehabilitar las más de 211.000 viviendas que están en los cascos municipales. Todo ello, sin olvidar la regulación de la vivienda vacacional que apueste por la excelencia y garantice una convivencia en armonía con el resto de modalidades alojativas.
Es fácil resumir en unas líneas los desafíos que enfrentamos, pero sabemos que la verdadera transformación de Canarias no será tarea sencilla. No basta con un diagnóstico acertado si no existe un compromiso real para llevar a cabo los cambios necesarios. Esta es una responsabilidad compartida entre la sociedad en su conjunto y las administraciones públicas. Es el momento de la política útil y de las decisiones valientes.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la Isla de La Gomera.
ECCA, una institución emblemática en el ámbito de la educación popular en Canarias, ha sido desde su fundación en 1965 un faro de esperanza y progreso para miles de personas. Su labor ha quebrado las barreras geográficas, sociales y económicas para llevar la educación a los rincones más apartados del archipiélago y democratizar así el acceso a la educación. A lo largo de su historia, ECCA ha demostrado un compromiso inquebrantable con la innovación educativa y la inclusión social, adaptándose a los cambios tecnológicos y sociales sin perder de vista su misión original: formar personas libres, críticas y comprometidas con su entorno
Nació en un contexto en el que la educación formal era un privilegio al que pocas personas podían acceder, especialmente en las zonas rurales y entre los sectores más desfavorecidos de la población. Su fundador, el jesuita Francisco Villén Lucena, entendió que la radio, un medio de comunicación masivo y accesible, podía ser una herramienta poderosa para llevar la educación a quienes más lo necesitaban. Así, desarrolló un sistema educativo único, basado en la combinación de clases radiofónicas, materiales impresos y tutorías presenciales, que permitía a los estudiantes aprender a su propio ritmo y desde sus hogares.
Debemos recordar que la educación canaria sufrió un retraso doloroso durante la dictadura y al iniciarse la transición democrática las cifras de escolarización, de abandono escolar,de oferta educativa nos situaban con un retraso de décadas en comparación con las comunidades españolas más avanzadas. Radio ECCA vino a compensar aquel abandono y ha cumplido un papel amortiguador de la desigualdad de oportunidades de enorme importancia.
Este modelo, conocido como el Sistema ECCA, revolucionó la educación a distancia en España y se convirtió en un referente internacional. No solo facilitó el acceso a la educación básica y profesional a los adultos, sino que también promovió la alfabetización y la formación en valores cívicos y sociales. A través de sus programas, Radio ECCA ha contribuido a reducir las tasas de analfabetismo en Canarias y ha empoderado a miles de personas, especialmente mujeres, que encontraron en la educación una vía para mejorar sus condiciones de vida y participar activamente en la sociedad.
Uno de los aspectos más destacables de ECCA ha sido su capacidad para reinventarse y adaptarse a los cambios tecnológicos y sociales. En sus inicios, la radio fue el medio principal para difundir sus programas educativos, pero con el paso del tiempo, la institución ha incorporado nuevas tecnologías para ampliar su alcance y mejorar la calidad de su oferta formativa. Con la introducción de cassettes y vídeos en los años 80 hasta llegar a la creación de plataformas digitales y aplicaciones móviles en la actualidad, ha sabido mantenerse a la vanguardia de la innovación tecnológica.
En los últimos años, la institución ha dado un salto cualitativo con la implementación de metodologías de aprendizaje en línea y blended learning, que combinan lo mejor de la educación presencial y a distancia. Esto ha permitido a la actual ecca.edu llegar a un público más amplio y diverso, incluyendo a jóvenes que buscan una formación profesional y a personas mayores que quieren mantenerse activas y seguir aprendiendo. Además, ha desarrollado programas específicos para colectivos vulnerables como inmigrantes, personas con discapacidad y desempleados, demostrando una vez más su compromiso con la inclusión y la justicia social.
En 2023 dio un paso más en su proceso de transformación con la creación de dos fundaciones independientes: la Fundación Radio ECCA, dedicada a la acción social, y la Fundación Canaria Educación y Cultura, enfocada en la actividad educativa. Esta reconversión responde a la necesidad de especializar y optimizar sus recursos para afrontar los retos del siglo XXI, sin perder de vista su misión fundacional. La separación de lo social y lo educativo permite a ambas fundaciones centrarse en sus respectivos ámbitos de actuación y desarrollar estrategias más eficaces para cumplir sus objetivos. Por un lado, la Fundación Canaria Educación y Cultura se encargará de seguir innovando en el campo de la educación a distancia, adaptando sus programas a las demandas del mercado laboral y las necesidades de la sociedad canaria. Por otro lado, la Fundación Radio ECCA continuará trabajando en proyectos de acción social, promoviendo la igualdad de oportunidades y la cohesión social en las islas.
Esta reconversión no supone una ruptura con el pasado, sino una evolución natural de una institución que siempre ha estado atenta a las necesidades de su entorno. Refuerza el compromiso de ECCA con la educación y el bienestar de las personas, garantizando que su legado perdure en el tiempo y siga siendo un referente en el ámbito de la educación popular. Su aportación a la educación popular en Canarias es incalculable. A lo largo de casi seis décadas, ha formado a más de dos millones de personas, contribuyendo a su desarrollo personal y profesional y, por ende, al progreso de la sociedad canaria en su conjunto. Su modelo educativo ha sido replicado en otros países de América Latina y África, demostrando que la educación es una herramienta poderosa para transformar vidas y construir un mundo más justo y equitativo.
El Cabildo de Gran Canaria ha valorado permanentemente su proyección socioeducativa y ha estado siempre a su lado aportando recursos y apoyo institucional para que los objetivos decisivos que promueve lleguen a cada una de las grancanarias y grancanarios que lo solicitan. Pero más allá de los números, lo que realmente define a ecca.edu es su espíritu de servicio y su capacidad para conectar con las personas. Detrás de cada programa, de cada clase radiofónica, de cada tutoría, hay historias de superación, de esfuerzo y de esperanza. Historias de personas que, gracias a Radio ECCA, han podido cumplir sus sueños y mejorar sus condiciones de vida.
En un mundo cada vez más globalizado y tecnológico, el papel de instituciones como ECCA es más importante que nunca. La brecha digital, la exclusión social y las desigualdades educativas siguen siendo desafíos urgentes que requieren soluciones innovadoras y comprometidas. Ecca.edu con su larga trayectoria y su capacidad para adaptarse a los nuevos tiempos, está llamada a seguir liderando este esfuerzo. En un momento en el que la sociedad canaria se enfrenta a múltiples desafíos, desde el desempleo juvenil hasta la crisis climática, ecca.edu sigue siendo un faro de esperanza y un motor de cambio. En definitiva, es mucho más que una institución educativa: es un símbolo de resistencia, de innovación, de compromiso y de solidaridad.
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.
La popular y veterana emisora de radio "Radio faro del Noroeste" sigue su proyección hacia una mayor ampliación de su cobertura.