
La popular y veterana emisora de radio "Radio faro del Noroeste" sigue su proyección hacia una mayor ampliación de su cobertura.
Hace dos años, asumimos la responsabilidad de continuar transformando La Gomera con el compromiso de situar a las personas en el centro de la acción política. Hoy, al mirar atrás, puedo afirmar con convicción que estamos escribiendo una de las páginas más ilusionantes de nuestra historia insular. La Gomera avanza, y lo hace desde la cohesión, la sostenibilidad y el progreso compartido
Desde el primer día de legislatura, definimos una hoja de ruta clara: convertir esta isla en un territorio más resiliente, inclusivo y moderno. Con ese objetivo, hemos destinado más del 70% del presupuesto insular a políticas sociales que mejoran la vida de nuestros ciudadanos. Más de 5.000 personas se han beneficiado de nuestro escudo social: acciones directas en materia de bienestar, apoyo sanitario, formación o asistencia a colectivos vulnerables.
Pero si algo caracteriza esta etapa es el equilibrio entre las políticas sociales y el impulso económico. Hemos fortalecido nuestro tejido productivo a través de la diversificación. La apuesta por la innovación ha dado sus primeros frutos con la implantación de iniciativas vinculadas a la industria aeroespacial, así como el lanzamiento del I3Gomera, un centro que marcará un antes y un después para el desarrollo del conocimiento en la isla.
El sector primario, pilar de nuestra identidad, ha recibido más de dos millones de euros para hacer frente a los desafíos climáticos y asegurar su sostenibilidad. Al mismo tiempo, el turismo sigue creciendo desde un enfoque responsable, con más de tres millones de euros destinados a un modelo sostenible que prioriza la calidad sobre la cantidad.
La transformación también ha sido palpable en las infraestructuras estratégicas. En estos dos años hemos puesto en funcionamiento el nuevo centro sociosanitario de San Sebastián y proyectado otros dos en Agulo y Valle Gran Rey, mejorado la red viaria insular, y modernizado nuestras infraestructuras hidráulicas. Todo ello sin olvidar el esfuerzo sin precedentes que ha supuesto reforzar nuestro sistema de suministro eléctrico tras el cero energético de julio de 2023, y avanzar en la interconexión eléctrica con Tenerife.
Pero quedan retos por delante. Uno de ellos es la aprobación de una fiscalidad singular para territorios como La Gomera, El Hierro y La Palma. Esta medida no solo es necesaria, sino justa. Se trata de sentar las bases para construir una Canarias que avance a una única velocidad, capaz de atraer inversión, generar empleo y mejorar de forma decidida la calidad de vida de quienes habitan en las Islas Verdes. Solo con una fiscalidad adaptada podremos hacer frente, de manera integral, a los sobrecostes estructurales derivados de la doble insularidad y alcanzar una igualdad de oportunidades reales para todos los canarios.
Es cierto que los desafíos del presente nos han enseñado que solo con visión, diálogo y cooperación institucional podemos construir un futuro compartido. Hoy más que nunca, reafirmamos nuestro compromiso con un modelo de isla que no deja a nadie atrás, que pone a las personas como prioridad y que apuesta decididamente por la sostenibilidad.
Tenemos la responsabilidad de preservar lo que somos y proyectar lo que queremos ser. Por eso, seguiremos trabajando para que nuestros jóvenes encuentren oportunidades en su tierra, para que nuestros mayores vivan con dignidad y para que cada rincón de La Gomera respire progreso, igualdad y esperanza. Porque el verdadero desarrollo no se mide solo en cifras, sino en la capacidad de transformar vidas.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera. Islas Canarias.
Hace pocos días se han cumplido diez años de gobierno de la actual mayoría de progreso en el Cabildo de Gran Canaria. Considero que es un momento significativo para compartir con toda la ciudadanía de Gran Canaria una reflexión y una valoración de lo que ha supuesto el periodo más largo y estable de gobierno de la isla en los últimos 65 años. Es una situación excepcional durante el periodo democrático. En realidad, en toda la historia del Cabildo, salvo durante el franquismo y las presidencias de Matías Vega Guerra (15 años) y Federico Díaz Bertrana (10 años). Y lo que me parece más destacable es que ese apoyo habla de complicidad, de ilusión, de proyecto compartido con la sociedad isleña
Llegamos al Gobierno de la isla en 2015 cuando todavía eran notorios los efectos de la gran recesión del año 2008. Cinco años después, en el 2020, el BREXIT, el COVID y el cero turístico cayeron sobre nosotros como una enorme losa que nos llenó de incertidumbre. Sin terminar de recuperarnos, en los últimos años nos hemos visto envueltos en una espiral inflacionista y de conflictos geoestratégicos, con la guerra de Ucrania y las tensiones globales como protagonistas, que están provocando el encarecimiento de la energía y de los precios para todos los sectores productivos.
Aun así los datos sociales y económicos en Gran Canaria han sido y están siendo positivos. Los datos rigurosos nos dicen que se ha producido una mejora significativa, una transformación relevante en todos los factores que definen la situación básica de nuestra sociedad. Es verdad que hay sectores que no disfrutan de esta mejoría, pero está entre nuestras prioridades buscar la redistribución y la atención a los grupos más desfavorecidos.
No hablamos de una coyuntura, de un momento puntual que podría explicarse por causas circunstanciales, sino de un periodo suficientemente largo para que la tendencia sea consistente y por tanto sea medible, fiable. Y también porque el conjunto de las cifras es coherente y nos permite concluir que el proceso de transformación alcanza a los sectores estratégicos y a la mayoría de nuestra población.
Considero que el principal logro de este tiempo es haber reforzado en la sociedad grancanaria el sentimiento colectivo de pertenencia a su isla a través de un proyecto común de desarrollo ecosocial con el que está ganando el presente y el futuro. Haber contado con la confianza de la ciudadanía durante tres mandatos, a partir de 2015, supone un honor por el que estoy y estamos agradecidas y agradecidos quienes hemos conformado este gobierno de progreso durante tres mandatos.
Frente a la crispación, un gobierno sereno. Ante la desorientación, un modelo claro de transformación que avanza con las prioridades definidas. Cuando se extiende la antipolítica, la antidemocracia y los totalitarismos, reforzamos nuestro compromiso con los valores democráticos porque no queremos volver al pasado que tanto daño hizo a nuestra gente y a nuestras islas. No podemos ser neutrales. Frente a la desmemoria, firmeza democrática.
Me gustaría insistir en que se trata de una tarea colectiva, enhebrada por el diálogo y ejecutada con determinación democrática tal y como nos comprometimos con la ciudadanía cuando nos eligió. Reivindicamos hoy el valor y la actualidad de la política como servicio público, la prioridad de un modelo sostenible y de cohesión social, las potencialidades de la sociedad grancanaria para liderar el cambio y nuestra pasión y compromiso preferente con los derechos de nuestra isla.
Durante los últimos diez años la isla de Gran Canaria ha vivido una importante transformación social, económica, medioambiental y cultural. Hemos alcanzado el máximo histórico de personas ocupadas en la isla - 404.600- lo que supone una mejora del 37,6%. En estos 10 años hay 85.600 personas menos en el paro. Se ha reducido el desempleo en más de la mitad del que existía en 2015. Es la primera vez en los últimos años que en Gran Canaria baja la tasa de paro por debajo del 13 % tras una década crítica. Se ha incrementado el número de personas afiliadas a la Seguridad Social en 88.300 lo que supone un incremento del 30,5%. El empleo crece con fuerza entre las mujeres. Hoy hay 57.290 mujeres más trabajando que hace diez años. Y no solo eso, el aumento del PIB absoluto y el per cápita, la productividad, los ingresos familiares o la riqueza por habitante, son superiores a los que había antes de la crisis del 2008.
Estos avances no son resultado de la casualidad ni del azar, sino que parten de una definición de un proyecto de desarrollo que hemos llamado como ecoísla, con una acción de gobierno centrada en el servicio público y alejada de la polarización y la confrontación partidista, con estabilidad institucional y con una configuración ideológica constante a lo largo de estos diez años. Se han producido resultados positivos que la ciudadanía ha refrendado, confirmando su confianza durante tres mandatos consecutivos.
Desde estos principios y valores de gobierno hemos impulsado miles de acciones que tienen a la ecoísla como modelo de referencia e hilo conductor de todas las políticas sectoriales. Es una propuesta global que define e identifica la acción de gobierno. Tenemos principios y perseguimos un modelo que podemos resumir en diez claves que nos permiten entender la acción global y de cada una de las áreas de gobierno:
1. La primera de las claves que explican nuestra actuación es que la sostenibilidad inspira todas las políticas esenciales del Cabildo. La sostenibilidad social y medioambiental ha sido un eje transversal en la gestión insular durante la última década.
Avanzamos hacia la soberanía energética liderando la penetración de las renovables en Canarias y apostando por la eólica marina, la geotermia o el Salto de Chira. A pesar de ser una de las islas con menos lluvia, junto a La Palma somos la única isla que no hemos declarado la emergencia hídrica. La seguridad hídrica de la isla ha sido un objetivo estratégico de esta década.
Y lo ha sido también la soberanía alimentaria, convirtiéndonos en un territorio que gana más de 200 hectáreas de suelo agrícola, que supera el 50% de la producción insular de alimentos para muchos de nuestros productos de primera necesidad (huevos, papas, frutas y hortalizas), tal y como señala la FAO que debe ser. Gran Canaria Me Gusta se ha convertido en una marca de referencia en la defensa del producto del país. Y junto a todo esto, la mejora de la protección ambiental y de la biodiversidad o la proyección de la economía azul a más de un 8% del PIB.
2. La ecoísla no se entiende sin la atención a las personas. Por eso la segunda clave es la inclusión social, la igualdad y la accesibilidad como ejes de cohesión. En la última década, Gran Canaria ha reforzado su compromiso con la justicia social mediante políticas públicas que garantizan una atención más cercana, ágil y equitativa. La creación de nuevas infraestructuras sociales, la puesta en marcha del Plan Sociosanitario más ambicioso de la historia del Cabildo y de Canarias, la aprobación del Plan Insular de Accesibilidad Universal y el impulso del marco “Gran Canaria Infinita” han consolidado una isla más inclusiva, diversa y accesible.
3. Gran Canaria es un destino turístico sostenible y diversificado. En la última década se ha consolidado un modelo turístico basado en el crecimiento cualitativo, con una oferta de alto valor experiencial, sostenible y diversificada territorialmente. La estrategia ha priorizado el aumento del gasto por turista frente a un crecimiento puramente cuantitativo. Gran Canaria ha diversificado mercados emisores, impulsado el turismo rural, activo y gastronómico y descentralizado los flujos turísticos hacia los 21 municipios.
Favorecemos el crecimiento sostenible y con una mayor rentabilidad. En 2024 se alcanzó un récord de 6.034 millones de euros en facturación turística, con un crecimiento del 10,5% interanual, una ocupación del 81,5% y un perfil de visitante que gasta más y permanece más tiempo.
4. La movilidad sostenible y la modernización del transporte público están en la agenda preferente del gobierno insular. Gran Canaria ha transformado su modelo de movilidad en la última década, apostando por un sistema público más accesible, eficiente y respetuoso con el entorno. La gratuidad del transporte, la incorporación de vehículos limpios, el liderazgo en la penetración del vehículo eléctrico en Canarias y el impulso al tren insular sitúan a la isla como referencia en sostenibilidad y conectividad. Se trata de una actuación de enorme trascendencia para nuestro futuro socioeconómico.
El crecimiento del transporte público ha sido espectacular. La demanda se ha duplicado en 10 años, pasando de 51 millones de viajeros en 2015 a más de 104 millones en 2025, reflejo del éxito de una política comprometida con la movilidad sostenible. Se ha reforzado el sistema con tecnologías inteligentes para la gestión de flotas. Y por fin ha llegado la hora del tren de Gran Canaria: el proyecto ferroviario ha avanzado con la redacción de los proyectos básicos para 58 km de trazado y 11 estaciones y se han destinado 16,6 millones de euros al proceso de expropiaciones iniciales. En las próximas semanas se firmará el convenio con el Ministerio de Transporte para su impulso definitivo.
5. Se ha desarrollado en este tiempo de manera notoria el concepto de isla inteligente, motor de innovación y de diversificación. En los últimos 10 años, Gran Canaria ha consolidado su liderazgo en la economía canaria, destacando por su modelo de desarrollo basado en la innovación y la colaboración público-privada. La isla ha transformado sectores clave como el comercio, la industria, la moda y la gastronomía, logrando un crecimiento significativo en la actividad empresarial, la sostenibilidad y la economía creativa.
Impulsamos la modernización del comercio local y los espacios industriales de la isla con una inversión superior a los 50 millones de euros: una clara apuesta por la dinamización del pequeño comercio, la mejora del espacio urbano y la renovación industrial, que está llegando a todos los rincones de la isla.
Gran Canaria se consolida como marca económica y cultural. Se singulariza nuestra gastronomía, crece la producción audiovisual, se moderniza Infecar. La implantación de plataformas digitales como DATAGRAN, AQUAGRAN o TRANSGRAN, además de un síntoma elocuente de los avances digitales, genera beneficios evidentes en cada una de las áreas donde se introducen. Son sistemas inteligentes que monitorizan 400 km de red hídrica y el 68% de la masa forestal y nos ayudan a prevenir y combatir los incendios forestales y mejorar la gestión del agua, entre otras utilidades.
6. El impulso al empleo y a la formación lo entendemos como una acción indispensable para el progreso social. La creación de empleo está muy coordinada con los veintiún municipios. Se han financiado planes de empleo local que han beneficiado a personas desempleadas en situación de especial vulnerabilidad (sin recursos, baja cualificación, discapacidad, mujeres, mayores, jóvenes...), con una inversión de 10,5 millones de euros.
A través de planes propios y en colaboración con ayuntamientos y entidades sociales, se crearon 4.337 empleos mediante programas de Garantía Juvenil, NOE, PFAE o de proyectos extraordinarios, con una inversión de más de 65 millones de euros. También se contrató a 4.194 personas en colaboración con los municipios, invirtiendo en esto otros 38 millones de euros.
En estos diez años se ha incrementado la formación y las ayudas a la contratación: se formaron 1.099 personas desempleadas con baja cualificación y se incentivó la contratación de 5.761 personas mediante ayudas a empresas, con una inversión conjunta de más de 38 millones de euros. Además, se ha apoyado la creación de centros de formación en 15 municipios. Se han concedido becas para estudio en estos diez años a más de 30.000 estudiantes. Otros 30.000 se han beneficiado de refuerzo escolar gratuito.
7. Una vivienda digna y la modernización del entorno urbano y viario han sido objetivos de una política decidida de nuestro gobierno. Durante los últimos diez años, el Cabildo ha desarrollado una estrategia encaminada a la rehabilitación de viviendas y a la modernización de infraestructuras urbanas en Gran Canaria. A través del Consorcio Insular de Viviendas y las áreas de Obras Públicas y Arquitectura, se ha trabajado en la construcción de vivienda pública, la rehabilitación de barrios, la accesibilidad residencial y la modernización de la red insular de infraestructuras, con una visión orientada a la inclusión, la sostenibilidad y la cohesión territorial.
Retomamos el programa de construcción de viviendas públicas y la rehabilitación de viviendas sociales y en estos momentos se están construyendo 63 viviendas de alquiler social en El Secadero y 16 en Valleseco, además de haberse rehabilitado casi cuatro mil viviendas en municipios y 23 viviendas de tránsito en 9 localidades, con criterios de eficiencia energética y accesibilidad.
Hemos incrementado la inversión en infraestructuras viarias: en materia de obras públicas, se han invertido 460 millones de euros en conservación y 281 millones en acondicionamiento de la red viaria insular, incluyendo actuaciones clave en la GC-21, GC-41 o GC-300, además de actuaciones de de emergencias tras el incendio de 2019 o el desplome de la GC-1.
8. El desarrollo cultural y la preservación del patrimonio consolidan nuestra identidad como pueblo. En la última década, el Cabildo de Gran Canaria ha afianzado la cultura y el patrimonio como ejes del desarrollo insular, priorizando la conservación, la difusión y el reconocimiento internacional del legado local, apoyando al sector creativo y descentralizando el acceso cultural. La creación cultural ha sido siempre una seña de identidad de esta isla.
Sin ninguna duda la declaración de un paisaje cultural de Gran Canaria como Patrimonio Mundial en 2019 define la década. Se logró la declaración de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria como Patrimonio Mundial UNESCO, con una candidatura muy bien trabajada y apoyada por toda la sociedad. Se creó posteriormente el Instituto nsular para su gestión integrada en 2020, con nueva sede y financiación creciente.
Valoramos la protección de nuestro legado cultural y la memoria histórica y se ha hecho un esfuerzo singular en la mejora del patrimonio cultural. El Museo de Bellas Artes (MUBEA) que esperamos abrir en 2026 será el gran referente para toda Canarias.
9. Nos hemos puesto como norte desde el principio liderar Gran Canaria. Esta isla ha recuperado protagonismo y liderazgo en el desarrollo social y económico insular y de Canarias, en las cuestiones decisivas que determinan calidad de vida. Gran Canaria vuelve a tener voz ante los temas que le afecten, por encima de intereses partidistas o sectoriales.
Hemos rechazado la injusticia de la política migratoria y la insolidaridad de las comunidades autónomas que no aceptan compartir la gestión de la migración y que condenan a miles de personas a vivir sin respeto a sus derechos humanos. Rechazamos que Gran Canaria se convirtiera en isla cárcel. Nos hemos plantado también siempre que se ha intentado ningunear nuestros intereses o generar discriminaciones que nos perjudiquen.
El Cabildo de Gran Canaria ha recuperado el liderazgo que necesita la isla. Es el principal inversor y dinamizador de la economía insular con más de 4.500 millones de euros en los planes que ejecuta la institución de manera directa o financiando a los ayuntamientos de la isla.
10. Estamos garantizando un Gobierno estable y honesto al servicio de Gran Canaria. Durante diez años hemos estado volcados en el servicio a la sociedad y las tormentas del exterior no han alterado la estabilidad de este gobierno de progreso.
Estas claves de gobierno nos han permitido alcanzar otros hitos históricos para Gran Canaria que repaso a vuela pluma: Salto de Chira, referencia mundial, clave para el agua y la energía; lideramos la penetración de las renovables en el archipiélago pasando de un 8% a un 25%; aprobamos el PIOT, tras más de veinte años de espera; avanzamos en la candidatura del Parque Nacional de Guguy; hemos impulsado un plan sociosanitario de más de dos mil plazas; la solidaridad internacional es más necesaria que nunca y hemos contribuido a hacer posible más de mil quinientos proyectos en países empobrecidos de nuestro entorno.
También estamos ejecutando las obras del nuevo Centro Insular de Deportes y pronto empezaremos las del nuevo Estadio de Gran Canaria; hemos conseguido ser sede del Mundial de Fútbol, del Mundial de Rallies y de otras muchas competiciones estatales e internacionales. También la música, el teatro, la ópera o la OFGC se han afianzado en el sentir colectivo de la isla y en nuestra proyección internacional; antes de final de año se empezarán las obras del nuevo e icónico edifico de Infecar y desarrollaremos el Plan Parcial ya aprobado; los platós audiovisuales está contribuyendo a un importante desarrollo del sector audiovisual; el radiotelescopio de Temisas nos coloca en el mapa internacional de la investigación.
Tengo que dar las gracias a las formaciones políticas que desde 2015 prestan apoyo a este programa de gobierno, y sobre todo a las consejeras y consejeros que han priorizado su compromiso con la ciudadanía que nos eligió para cumplir una tarea de la que no nos hemos desviado. Agradezco profundamente su lealtad e integridad. Y debo reconocer igualmente el fiel cumplimiento de los trabajadores y trabajadores públicos y su compromiso con la institución y la isla.
Por todo ello estamos en condiciones de devolver en trabajo y progreso la confianza recibida con el apoyo de la ciudadanía durante tres convocatorias sucesivas. Gracias Gran Canaria.
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Islas Canarias.
Durante años, hemos hablado –con preocupación y con voluntad política– de una Canarias a dos velocidades. Una, la del crecimiento económico acelerado de las grandes islas; otra, la de los territorios periféricos, castigados por la doble insularidad y por la falta de equidad estructural en las políticas públicas. Hoy, cuando el reto demográfico ocupa un lugar central en la agenda política, es momento de pasar del diagnóstico a la acción. Y la herramienta más potente que tenemos para corregir esas desigualdades se llama fiscalidad singular
Las Islas Verdes –La Gomera, El Hierro y La Palma– comparten un rasgo común: sufren una desventaja estructural por razones geográficas, sociales y económicas. La dispersión territorial, la pérdida de población joven, el encarecimiento de los servicios básicos, el sobrecoste de la doble insularidad y la fragilidad del tejido empresarial no pueden abordarse con coyunturales o genéricas. Necesitamos una fiscalidad adaptada a esta realidad, una fiscalidad que no iguale lo desigual, sino que corrija lo injusto.
Por eso, proponemos una compensación del 50% en el tramo autonómico del IRPF para las rentas del trabajo en estos tres territorios. Esta medida no es un capricho ni una idea excéntrica; es una propuesta justa y racional para incentivar el arraigo poblacional, frenar la despoblación y dinamizar la economía local. No se trata de regalar nada, sino de dar oportunidades allí donde más se necesita.
Nuestra propuesta no se queda ahí. Apostamos también por deducciones fiscales en rentas procedentes del capital mobiliario, arrendamientos y rendimientos inmobiliarios. Asimismo, planteamos bonificaciones en transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados para la adquisición de inmuebles destinados a actividades económicas. También debe contemplarse la reducción de gravámenes para empresas que operen efectivamente en estos territorios, siguiendo el modelo de incentivos que ya contempla nuestro Régimen Económico y Fiscal.
Estas tienen un doble objetivo: estimular la inversión privada y facilitar el establecimiento de nuevas actividades económicas, especialmente en sectores estratégicos como el turismo sostenible, la economía digital, las medidas de energías renovables o los servicios sociosanitarios. A través de esta vía, podemos dotar a nuestras islas de nuevas capacidades para afrontar los desafíos del presente y del futuro.
Ya no hacen falta más estudios. El problema está identificado y la solución también. De hecho, el Parlamento de Canarias ha aprobado resoluciones claras en esta línea y el propio Gobierno ha mostrado sensibilidad, por ejemplo, con la compensación del coste del combustible. Sin embargo, es urgente avanzar hacia un marco fiscal estable, estructural y ambicioso, que tenga reflejo en los próximos presupuestos autonómicos.
Desde La Gomera seguiremos impulsando esta reivindicación como una prioridad irrenunciable. Porque si queremos una Canarias cohesionada, con igualdad de oportunidades para todos y todos, esta es la dirección que debemos seguir. Frente al modelo de desarrollo desigual que arrastra nuestra comunidad, la fiscalidad diferenciada es una oportunidad para reconciliar justicia y eficacia, para dar a nuestras islas no capitalinas una nueva capacidad de futuro. Es, en definitiva, una herramienta para que nadie tenga que marcharse de su isla por falta de oportunidades. Para que vivir en La Gomera, La Palma o El Hierro no sea un acto de resistencia.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera. Islas Canarias.
Necesitamos que la reflexión y la pausa se impongan a las prisas. Cerrar por un instante los ojos e imaginar el vuelo del pinzón azul entre los pinares de Inagua. Es una imagen casi onírica y sin embargo obstinadamente real que invita a fusionar ensueños y objetivos tangibles. Por eso, cuando la ciudad corría y consumía la mañana, quisimos, hace unos días, detener el tiempo para que se escuchara en el mismo centro de la capital insular el latido de la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria en su vigésimo aniversario. Lo hicimos a través de una muestra de paneles informativos y fotografías que a partir de ahora recorrerá distintos puntos de la isla para divulgar su significado. La efeméride supone también un recordatorio, porque la preservación de los valores naturales y humanos que atesora esta figura UNESCO es una responsabilidad colectiva. Y es preciso poner la máxima atención en su cuidado, porque contiene las llaves del futuro
La Reserva de la Biosfera de Gran Canaria funciona como un incansable laboratorio de evolución de la vida ya que existe tal concentración de endemismos que está catalogada como ‘punto caliente de la biodiversidad’ en el mundo. De hecho, la información del Banco de Datos de Biodiversidad de Canarias (BIOTA) indica que en el territorio de la RBGC se han registrado 6.084 especies. Un total de 4.170 son nativas, 1.024 de ellas endémicas. Se distribuyen por el amplio espacio declarado Reserva de la Biosfera el 29 de junio de 2005. Hablamos de más de 103.000 hectáreas, casi 66.000 de ellas terrestres, que abarcan el 42% del territorio insular y de una franja marina de otras 37.000 hectáreas.
No obstante, las claves que citaba anteriormente están custodiadas en la memoria y el conocimiento de la realidad que pisan las personas que habitan este espacio de la declaración, alrededor de 16.000 habitantes que suponen menos del 2% de la población total de Gran Canaria. Sin embargo, su importancia para el modelo sostenible que defendemos para la isla es incuantificable, sobre todo cuando los desafíos guardan relación directa con el despoblamiento, la adaptación al cambio climático, la vivienda, la mejora de la calidad de vida o la gestión del uso público en iconos naturales.
Este llamamiento al equilibrio cobra una dimensión especial en un momento histórico en el que nuestra isla avanza en conservación y preservación y, a la vez, proliferan a nuestro alrededor movimientos que aspiran a pasar por encima de la naturaleza y de los rasgos de identidad de los pueblos, subidos al carro del capitalismo desaforado y la uniformidad global. Crecen como la maleza. Pero en Gran Canaria estamos preparados y preparadas para frenarlos. Y la Reserva de la Biosfera es una de nuestras herramientas más valiosas.
Esta figura de la UNESCO, como bien sabemos, supone un reconocimiento internacional a la histórica y particular simbiosis entre la naturaleza y las personas que han habitado y habitan este territorio. Pero entraña sobre todo la responsabilidad de mantener un legado que nos brinda además la oportunidad de extraer conclusiones valiosas en este contexto de retos sociales y ambientales.
El acento debe ser puesto sobre la sostenibilidad y sobre las personas que habitan la Reserva de la Biosfera. Porque ellas son el rostro del paisaje. Y también el rastro, el surco correcto a seguir. Hacia ese lugar ha dirigido el foco en la última década la gestión del Gobierno insular, que además ha reforzado los recursos disponibles a través de la estructura que conforma el Instituto para la Gestión Integrada de la Reserva de la Biosfera y el Patrimonio Mundial.
Este instituto responde a la necesidad de gestionar de forma integrada un territorio que ha sido distinguido por la UNESCO con dos reconocimientos internacionales simultáneos: la Reserva de la Biosfera y el Patrimonio Mundial al Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria, este último desde 2019.
La experiencia de Gran Canaria es única en España y excepcional a nivel internacional, donde apenas existen precedentes comparables. Uno de los más reconocidos es el caso de la isla de Jeju (Corea del Sur). Esta singularidad sitúa al instituto, y con ello a la isla, en la vanguardia de la gobernanza territorial mundial, como referente en la gestión coordinada de figuras UNESCO.
La gestión de una Reserva de la Biosfera requiere armonizar ámbitos tan diversos como el medio ambiente, el turismo, la agricultura, el patrimonio, la cultura, la igualdad o el desarrollo rural. El instituto responde a esta necesidad mediante una estructura institucional anclada en el centro neurálgico del gobierno insular, que articula políticas públicas desde una visión ecosocial, alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, el modelo de Ecoísla y la Agenda 2030.
El salto presupuestario es uno de los hitos más notables: en 2015 la gestión de la RBGC contaba con apenas unos 100.000 euros. En 2025, el presupuesto asignado supera los 9,6 millones de euros, y ya se han ejecutado más de 5 millones en el primer semestre del año. Este crecimiento (superior al 7.700%) ha sido clave para profesionalizar la gestión, escalar proyectos y ampliar su alcance territorial y social.
Este impulso económico se ha traducido en un fortalecimiento organizativo. El instituto cuenta con un equipo técnico multidisciplinar integrado por 22 biólogas, geógrafos, juristas, economistas, arqueólogos o arquitectos, entre otros perfiles, y una dotación administrativa estable. Esta estructura permite afrontar con solvencia los retos de planificación, ejecución de fondos europeos, cooperación interinstitucional y atención directa a la ciudadanía.
También posibilita una Reserva de la Biosfera viva con la reactivación del Consejo Rector, el Consejo Científico y el Consejo de Participación Pública. A ello se suma el apoyo directo a la sociedad civil con líneas específicas de subvenciones a entidades sin ánimo de lucro, dirigidas a colectivos locales en ámbitos como la educación ambiental, cultura, agroecología, restauración patrimonial o innovación social. Estas ayudas consolidan un ecosistema cívico comprometido con el territorio.
Y vemos signos claros de que esa sintonía se ensancha. Hace un mes, por ejemplo, el Cabildo amplió la convocatoria de ayudas a proyectos en la Reserva de la Biosfera y el Paisaje Cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria para dar respuesta a más de 40 iniciativas de gran interés para los objetivos comunes que perseguimos.
En el terreno de la sensibilización, las ecoescuelas están haciendo posible que la población infantil tome contacto con las raíces y se involucre lo antes posible con modelos de relación respetuosos con el medio ambiente. Lo mismo sucede con iniciativas como ‘Creando Comunidad Biosfera en Gran Canaria’, que renuevan y extienden la savia de este gran árbol colectivo.
Al mismo tiempo, hemos vivido acontecimientos que apuntalan la divulgación y el disfrute sostenible del territorio a través de los Senderos de Gran Recorrido o de la apertura del Centro de Interpretación de Degollada de Becerra, una nueva ventana a la historia escrita en paisaje. Porque primero fue el fuego que rasgó el océano, allí donde no había nada. Luego la roca, el paisaje. Y luego la aventura humana sobre el Atlántico.
Me gustaría recalcar el trabajo de las y los profesionales que hacen realidad las propuestas de acción. Porque sabemos que tienen muy en cuenta el sentimiento de los hombres y mujeres de esta tierra y la supervivencia de testimonios de resiliencia que nos sirven de inspiración. De hecho, el refuerzo de las acciones en los últimos años nos ha permitido estrechar los vínculos con la realidad rural y costera; colaborar con los municipios y, sobre todo, escuchar a quienes saben y viven el territorio en la búsqueda de oportunidades de desarrollo compatibles con la conservación.
El vigésimo aniversario invita a celebrar el camino recorrido y señala el horizonte. Hoy, en definitiva, festejamos y nos comprometemos a insistir en el trabajo, porque la isla y el futuro así lo demandan. Quiero hacer un llamamiento al conjunto de la ciudadanía para que camine, sienta, respire y se sumerja en la Reserva de la Biosfera que con tanto orgullo y cuidado festejamos. Será una manera de adentrarse en nuestro propio interior, de conocernos mejor y de contribuir a mantener con vida todo aquello que nos da sentido y perspectiva. Como un espejo, y no como un espejismo. Con el aleteo capaz de frenar el tiempo e inspirar al mundo con la grandeza de lo aparentemente frágil. Así debe seguir volando el pinzón azul por el pinar. También nuestros fundados sueños de un mañana mejor.
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Islas Canarias.
En un momento en el que las sociedades exigen administraciones más eficientes, modernas y cercanas, la propuesta de reforma de la Ley de Cabildos Insulares representa un paso decisivo hacia un modelo de gobernanza insular más sólido, adaptado y justo. No es solo una actualización normativa; es una apuesta por el futuro de nuestras islas, por su capacidad de autogobierno y por la dignificación de los cabildos como verdaderas instituciones motoras del bienestar social y económico
Los cabildos no son una anomalía institucional ni una mera administración intermedia. Son, desde hace más de un siglo, el eje vertebrador de la vida pública en cada una de las islas. Su naturaleza dual —como entes locales y como instituciones de la Comunidad Autónoma— les confiere una singularidad que debe ser reconocida y potenciada, y no encorsetada en modelos administrativos diseñados para otras realidades, puesto que aquí son los ciudadanos quienes eligen directamente a sus representantes.
Desde la FECAI hemos impulsado esta reforma no como un capricho político, sino como una exigencia de coherencia institucional. La reforma del Estatuto de Autonomía de 2018 reconoció claramente el papel de los cabildos, pero la legislación vigente hasta ahora no ha terminado de dotarlos de las herramientas necesarias para ejercer plenamente sus funciones. Esta nueva ley busca corregir esa disonancia, consolidando un modelo adaptado a la realidad insular: con mayor claridad competencial, con un régimen de control coherente con la naturaleza autonómica de muchas de sus funciones, y con una arquitectura institucional simplificada, profesional y moderna.
La propuesta reconoce que los cabildos ejercen competencias de primer nivel en ámbitos tan determinantes como las infraestructuras, el medio ambiente, el transporte público o los servicios sociales. Y no es razonable que quienes asumen estas responsabilidades lo hagan bajo el mismo marco que las diputaciones. Por eso esta ley da un paso adelante: fortalece la potestad normativa de los cabildos, sus representantes son elegidos directamente por los ciudadanos, mejora su régimen de personal y garantiza una retribución realista y justa, especialmente en islas no capitalinas donde la atracción de talento ha sido siempre un reto.
Además, la reforma promueve una nueva cultura institucional basada en la cooperación, el diálogo y la corresponsabilidad. Se eliminan duplicidades normativas, se refuerzan los espacios de coordinación, y se incorporan mecanismos ágiles de resolución de conflictos. Todo ello con un objetivo claro: servir mejor a la ciudadanía, desde la proximidad y la eficiencia.
Los cabildos no son sólo gestores; impulsan el desarrollo económico y social. Han demostrado, a lo largo de su historia, una extraordinaria capacidad para adaptarse, para innovar y para liderar políticas que transforman la vida de la gente. Por eso esta reforma es también una declaración de confianza en nuestras instituciones insulares. Una confianza que se traduce en más autonomía, más recursos y más capacidad de decisión.
Canarias no puede permitirse estructuras administrativas ancladas en el pasado. Esta tierra diversa, fragmentada y compleja, necesita instituciones ágiles, con músculo político y técnico, y con un profundo arraigo territorial. Los cabildos lo son. Y con esta ley, lo serán aún más.
Porque fortalecer a los cabildos es fortalecer a Canarias. Porque dotarlos de más capacidades es dar más respuestas a los ciudadanos. Porque reconocer su singularidad es hacer justicia con nuestra historia y con nuestro futuro.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera. Islas Canarias.
Las Islas Canarias conforman un archipiélago situado a poco más de 100 kilómetros de la costa africana. Aquí habita una sociedad acostumbrada a los flujos migratorios. En algunos momentos de su historia la situación económica y política ha obligado a parte de su población a migrar en busca de nuevas oportunidades. En las últimas décadas hemos sido tierra de oportunidad para personas de diferentes latitudes que han encontrado aquí un lugar para vivir. En concreto, en las tres últimas décadas se ha sumado una circunstancia que nos tiene en constante alerta y alarma: el intento por llegar a Europa y sobrevivir de personas que salen en cayuco, pateras o neumáticas de los diferentes países vecinos de las islas, principalmente Marruecos, el Sahara Occidental, Mauritania y Senegal
El Estado español gestiona, con negligencia sostenida en el tiempo, esta frontera de su territorio y, además, toma decisiones sobre ella de espaldas a las instituciones que democráticamente hemos elegido las personas que aquí vivimos. El artículo 144 de nuestro Estatuto de Autonomía, aprobado en el Parlamento de Canarias y refrendado en el Congreso de los Diputados, dice: La Comunidad Autónoma de Canarias participará en las decisiones del Estado sobre inmigración con especial trascendencia para Canarias, dada su situación geográfica, a través de los órganos de coordinación previstos en la legislación sectorial y, en particular, la participación preceptiva previa en la determinación del contingente de trabajadores extranjeros a través de los mecanismos previstos en el presente Estatuto. Y lo cierto es que se han tomado decisiones que afectan directamente a esta ruta migratoria o se ha llegado a acuerdos con países terceros en los que la voz de Canarias no ha sido tenida en cuenta y ni siquiera hemos sido consultados. No hablamos de insolidaridad, sino del fino retrato de la percepción colonial por parte del Estado de un territorio de ultramar como Canarias.
Mientras, la Unión Europea ha levantado muros y externalizado fronteras sin que este archipiélago anclado en medio del Atlántico reciba el apoyo necesario para atender a quiénes huyen de la pobreza, de la violencia o el cambio climático. Tampoco se ha aprobado la inversión necesaria en origen para facilitar su desarrollo y revertir una situación que mata e invisibiliza a miles de personas en un Océano Atlántico convertido en una desgraciada fosa común.
La irresponsabilidad del Gobierno de España, el desprecio del PP a su participación en la búsqueda de soluciones, el portazo de todas las comunidades (salvo Cataluña y País Vasco) a compartir la acogida de menores y la percepción de que en esta materia desde la UE se trata a Canarias como un territorio de segunda, está generando enormes frustraciones en la ciudadanía.
No estamos ante algo atribuible a una emergencia transitoria, a un momento puntual. Por esta frontera sangra la humanidad desde hace décadas y la intensidad de la herida ha aumentado en los últimos años. Según datos de ACNUR, en 2023 arribaron a las islas más de 39.000 personas. Para el Ministerio del Interior del Gobierno de España en 2024 arribaron 46.483 personas. La respuesta del Estado sigue anclada en una óptica de emergencia. Y esa óptica condiciona el desarrollo sostenible de los flujos migratorios y es culpable de que la reacción haya sido lenta, improvisada y, en no pocos casos, inhumana. Y Canarias, en este tiempo, se enfrenta a centros de acogida saturados, falta de recursos sanitarios en determinados puntos del archipiélago y una creciente tensión social alimentada por el abandono institucional. La crisis de los cayucos del 2006 ha sido ampliamente superada.
El filósofo Santiago Alba Rico en su artículo Europa, fortaleza sin puertas afirma que “Europa no externaliza solo sus fronteras; externaliza también su suciedad, su culpa y su violencia. Y lo hace hacia el Sur, como siempre, porque el Sur no es una dirección geográfica sino una jerarquía histórica. Los mismos países que esquilmaron África durante siglos le exigen ahora que custodie sus fronteras y reciba sus deportaciones”. España, como puerta de entrada a la Unión Europea, ha firmado acuerdos con países africanos para frenar las migraciones, pero no ha desarrollado un sistema digno de acogida en Canarias, ni cumple con el auto del Supremo que le obliga a acoger menores solicitantes de protección internacional que están en Canarias, ni tampoco ha logrado una coordinación efectiva para una distribución equitativa entre comunidades autónomas que garantice la igualdad entre niños y niñas migrantes acogidos en las islas. Se aplica una suerte de contención forzosa a los menores de edad sin referentes adultos.
La periodista y activista Helena Maleno, de Caminando Fronteras, acierta cuando denuncia que Canarias es el laboratorio de las políticas migratorias más crueles. Se deja a las personas en condiciones infrahumanas para disuadir a otras de venir, pero eso no resuelve nada. Solo multiplica el sufrimiento.
Esta insolidaridad sostenida en el tiempo no solo afecta a las personas migrantes expuestas a la necesidad, muerte y situaciones de exclusión social debida a la mala gobernanza de los flujos migratorios. También a la población canaria. Los municipios, los cabildos y el Gobierno de Canarias asumen una cobertura de la emergencia con inversiones necesarias y urgentes y la xenofobia encuentra en esta situación un sustrato abonado por la inacción y la falta de respuesta. El sociólogo Sami Naïr, especialista en movimientos migratorios, viene señalando en reiteradas publicaciones que cuando un territorio es usado como muro y luego ignorado se genera un caldo de cultivo para el resentimiento. En su libro El porvenir de la movilidad humana deja claro que "la gestión represiva de las migraciones no solo fracasa, sino que alimenta el racismo y la fractura social. La solidaridad debe ser material, no retórica”. O dicho de otra forma debe traducirse en recursos y corresponsabilidad.
Desde el Cabildo de Gran Canaria, a través del programa Gran Canaria Convive, estamos trabajando de cerca con los municipios para atender las demandas locales vecinales. Lo estamos haciendo desde un enfoque intercultural y de proximidad, sabiéndonos parte de un mapa global migratorio pero sin dejar de atender la demanda local.
En los últimos meses ha habido un pronunciado descenso de las llegadas por costa, pero aún así y a la espera de conocer si es una tendencia que se consolida por la cierta estabilización de nuestro entorno, necesitamos un sistema de acogida digno, claro, financiado por el Estado, con centros adecuados y protocolos actualizados. Conviene que los mecanismos de distribución de menores estén activados para evitar la saturación en frontera. Conviene que el Estado se implique de forma más decidida en políticas de cooperación con nuestros países vecinos y que se defienda sin complejos que esta inversión no solo repercute en el beneficio de países terceros, sino también en el propio. Y conviene alinear a las fuerzas políticas canarias en una mayor presión sobre la Unión Europea y España para que respalden estas políticas de forma decidida y entiendan que solo por la represión no se va a lograr una gestión óptima de los flujos migratorios. Que entiendan que no somos su patio trasero, ni su laboratorio de políticas migratorias, ni carceleros de sus sueños de homogeneidad racial.
Las africanas Islas Canarias representan en estos momentos un reflejo de las contradicciones de Europa. Si España y la Unión Europea creen en los Derechos Humanos deben actuar con coherencia. No basta con llorar las tragedias en el Atlántico mientras se abandona a los que llegan vivos. Les pido que cumplan con el Estatuto de Autonomía, que cumplan con el auto del Supremo, que activen el mecanismo de distribución de menores migrantes sin referentes adultos y que dejen de tratar a Canarias como una colonia. Y que si no lo hacen, que asuman responsabilidades. Mientras no asuman su responsabilidad, la insolidaridad seguirá siendo una herida abierta que sangra y llora en el Atlántico.
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Islas Canarias.
El reciente informe de Cáritas Diocesana de Canarias nos vuelve a interpelar como sociedad. Su lectura no deja lugar a dudas: el crecimiento económico del Archipiélago no está alcanzando aún a todas las familias. Y eso nos obliga a una reflexión urgente. Porque si bien los datos macroeconómicos son positivos con una bajada del paro hasta el 13%, un fortalecimiento del PIB y una leve reducción de los elevados índices de pobreza, no podemos conformarnos mientras millas de personas siguen sin poder acceder a una vida digna
Canarias no es una sociedad que retroceda, pero sí es una sociedad que no avanza al ritmo que sus ciudadanos necesitan. Es una realidad que no podemos ignorar. El 65% de los trabajadores vive en situación de vulnerabilidad. Incluso con empleo, muchas familias no logran llegar a fin de mes, presionadas por un costo de la vida creciente y, sobre todo, por el drama de la vivienda. ¿Cómo podemos sentirnos satisfechos cuando hay quienes, con contrato y nómina, deben acudir a Cáritas para no perder su hogar?
La situación es compleja, sí, pero no irresoluble. Y precisamente por eso, debemos transformar este diagnóstico en un compromiso. Nosotros lo tenemos claro: debemos poner en marcha medidas efectivas que mejoren los salarios, hagan más accesible la vivienda y refuercen los servicios sociales. El crecimiento económico, si no va acompañado de justicia social, se convierte en una meta incompleta.
No es suficiente con crear empleo. Necesitamos un empleo digno. No basta con que existan viviendas; deben ser enormes y garantizar condiciones básicas de habitabilidad. Sin olvidar el reto demográfico como uno de las grandes metas a alcanzar.
La riqueza generada en las Islas debe llegar a todos los rincones y a todas las personas. La redistribución no es una consigna, es una responsabilidad compartida. Requiere de voluntad política, de acuerdos sociales y de compromiso empresarial. Pero también requiere que todos —ciudadanía, administraciones y entidades sociales— caminemos en la misma dirección.
Por eso lanzo una pregunta clara: ¿qué más tiene que pasar para que actuemos juntos para revertir esta realidad? ¿Vamos a esperar a que los datos sean aún peores o vamos a actuar ahora, con decisión y con esperanza?
La buena noticia es que sí tenemos las herramientas. Las estrategias frente al reto demográfico, el impulso a la vivienda pública, los incentivos a los salarios, la reforma de las políticas sociales y la implicación del tercer sector son piezas que pueden y deben encajar. Pero hace falta un impulso conjunto.
Estoy convencido de que Canarias puede dar este paso. De que podemos construir una sociedad más cohesionada, más justa, más habitable para todos. Pero debemos hacerlo con unidad, altura de miras y valentía. Porque mientras haya personas, hay esperanza. Y porque si todos permanecemos en la misma dirección, esa esperanza se convierte en certeza.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera. Islas Canarias.
El arte es una seña de identidad de los pueblos. Desde el inicio del poblamiento de la isla podemos distinguir a través de él nuestra identidad isleña, atlántica y universal. Esa certeza forma parte de la tradición historiográfica recogida en las crónicas de la conquista, posteriormente documentada en la Ilustración del siglo XVIII a través de Viera y Clavijo, y también en el XIX con los trabajos iniciados en la etapa del romanticismo, con figuras de la talla del doctor Gregorio Chil y Naranjo junto a Agustín Millares Torres. Ellos confirman y reafirman esa cultura propia con la creación de la Sociedad Científica El Museo Canario
El jueves pasado inauguramos una exposición que nos conduce por esa tradición a través de los Millares Sall, una familia profundamente ligada al arte, la creación y al compromiso social. La saga comenzó con Millares Torres y ya ha superado las cinco generaciones enriqueciendo la cultura isleña y universal desde nuestra isla. Contra aquel historiador, compositor y escritor comienza -también- la hostilidad de los poderes más reaccionarios de nuestra sociedad hacia los valores que defendió y representó esta familia. Una persecución que ha formado parte del patrimonio de los Millares.
La publicación de la ‘Biografías de canarios célebres’ y de la ‘Historia de la inquisición en Canarias’ fue el detonante de su desencuentro con representantes de la iglesia molestos por la divulgación de actividades pocos cristianas que realizaban sus prelados. El enfrentamiento tiene su más doloroso episodio en la persecución que marcó la vida del profesor Juan Millares Carló, quien perdió su empleo por el acoso obsesivo del párroco Manuel Socorro y su ‘caza de brujas’ contra el patriarca de los Millares Sall y otras figuras, entre las que destaca el escritor Agustín Espinosa.
No se puede entender la obra colectiva de los Millares Sall sin recordar que se les condenó al exilio interior en su isla, sin otra forma de expresión o sustento que su arte. Y así queda reflejado en las salas del CAAM con cada pieza y recuerdo de una vanguardia que define un ciclo definitorio del arte en Canarias.
La próxima apertura del Museo de Bellas Artes de Canarias (MUBEA), ha estado precedida de grandes muestras que anticipan la grandeza de nuestra Isla de Arte. Entre ellas podemos citar ‘La huella y la senda’, el centenario de la Escuela Luján Pérez, la propia ‘Isla de Arte' que anticipó parte del patrimonio que atesora el Mubea o la presencia de nuestros artistas en el Reina Sofía.
Han sido actuaciones que nos han permitido estudiar e identificar gran parte de nuestro patrimonio artístico del que queda mucho por conocer. Pero, sobre todo, van a hacer posible el que nos adentremos en nuestra historia, en los acontecimientos que dan lugar a ese arte comprometido y descubrir cómo el arte superó la tragedia y la dictadura.
En un trabajo publicado por la profesora de Historia del Arte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Ángeles Alemán Gómez, con el título "'Mutilados de paz', “Homenaje al padre represaliado por la dictadura", se describe la reacción de los hijos e hijas de los Millares Sall por la situación en la que queda su padre. Con esa alusión al sufrimiento paterno y materno se denominó la serie pictórica que realizó su hijo Manolo, coincidiendo con los momentos finales del patriarca, tras décadas de castigo.
Sin embargo, la injusticia construyó entre la prole y sus progenitores un refugio de arte que permitió desarrollar varias de las capacidades artísticas de estos niños. Vivieron una guerra que sepultó la cultura y el pensamiento libre bajo la intolerancia y el desprecio a los derechos humanos.
La carpeta 'Mutilados de Paz' fue presentada en la Pierre Matisse Galery de Nueva York, con un poema de Rafael Alberti, que retrata en uno de sus versos los “callados alaridos que lastiman tanto como el silencio”. El viaje de regreso de Manolo a Madrid desde Nueva York coincide con el fallecimiento de Juan Millares Carló. El impacto en toda la familia es devastador.
Lo podemos comprobar en los retratos, poemas, composiciones y escritos que todos los hijos dedican al padre, poniendo el máximo cuidado en su memoria, como la lápida de piedra rojiza de Tindaya que destaca en el cementerio de Vegueta, con un poema del propio Millares Carló que hoy resuena con mayor vigor:“La mano que estas líneas escribe/en tiempo no lejano estará inerte/cuando la hora final, al fin arribe/lo que haya de quedar será más fuerte”.
Se conjuraron para restablecer la dignidad que en aquellas décadas arrebataron a Juan Millares Carló. Manolo lo explica en una carta a su hermano Agustín: “Don Papas está tranquilo porque sabe que, aunque ese día no llegue, nosotros hemos asumido la tarea de arrancarle día a día, con nuestra actividad, todas las cochinas púas que le han venido clavando en estos últimos 28 años”.
En este año, cuando se cumplen seis décadas de la muerte del patriarca de los Millares Sall, descubrimos el alma y la personalidad colectiva de esta generación. El resultado de la exposición es la descripción visual de cómo su arte es rebeldía enfrentada a las condiciones más difíciles de opresión y exilio interior, donde la dictadura era más asfixiante.
La represión no pudo doblegar la voluntad creativa y colectiva. Al contrario, esta exposición ‘Millares Sall. Creación plástica’, demuestra hasta qué punto llegó su compromiso. Un éxito del espíritu y la libertad frente a la tiranía y el despotismo que nos debe servir de ejemplo y compromiso para el presente y el futuro, para que no volvamos a vivir la injusticia y el drama de quienes son perseguidos por sus ideas. Quiero felicitar y agradecer al comisario Celestino Hernández su visión y su enorme trabajo para mostrarnos en toda su amplitud la aportación original de la saga al enriquecimiento del patrimonio y la cultura canaria..
Sabíamos que debíamos dar a conocer en su isla esta otra perspectiva, casi foránea o externa sobre los Millares Sall. Lo entendíamos como una forma de celebrar su raigambre y el importante legado que aporta al desarrollo cultural de las islas. Tiene mucho que ver con la voluntad de sus descendientes, quienes reconocían en el entorno familiar que el sufrimiento de su padre pertenecía a “un mal crónico que viene de muy atrás y no se paga con un galardón sino con una manifestación de desagravio”.
Ese proceso de reparación comenzó con el despliegue artístico realizado por sus hijos, con exposiciones, ediciones, conciertos... creando una gran manifestación artística y de amor que arropó a sus padres. El regreso del exilio del hermano, Agustín Millares Carló, hace 50 años, para ser nombrado por el Cabildo de Gran Canaria director del Plan Cultural de la Mancomunidad Provincial, es parte de esa restauración de la dignidad de los Millares Sall, siendo esta corporación una de las instituciones que más ha contribuido a ese proceso.
En 1975, aquel Plan Cultural publica la obra póstuma 'En el silencio grave' y en 2007 el Cabildo colabora en la edición de los cuatro tomos de las Obras Completas de Juan Millares Carló, gracias a la recuperación por sus nietos de su amplísima producción de poesía, ensayo, romances, teatro y cómics, con el análisis realizado por Selena Millares Martín. Otra espina menos. Asimismo, el Cabildo se honra de contar con la presencia de esta saga en su catálogo de ediciones y en numerosas acciones artísticas, a partir de 1975, junto a una amplia lista de reconocimientos a miembros de esta familia. También han recibido los máximos honores y distinciones de nuestra institución, al ser designados Hijos Predilectos, Roque Nublo de Oro y Plata, Can de Plata. Y, ahora, esta exposición con la que acallamos, por fin, esos “alaridos que lastiman tanto como el silencio”.
No se puede entender la creación de los Millares Sall sin el contexto en el que brotó, ni Gran Canaria puede reconocerse sin incorporar el legado excepcional de esta familia que tanto ha contribuido a consolidar nuestra realidad de isla cosmopolita, creadora y rebelde.
Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria. Islas Canarias.
En Canarias, hemos normalizado lo inaceptable. La precariedad se nos presenta como un mal menor. El colapso de las infraestructuras o los servicios básicos como una parte del paisaje socioeconómico que hemos de tragar sin cuestionar
Ahora , la moda es el arte del maquillaje político y del discurso como solución estructural porque la consejera de Turismo y Empleo acaba de anunciar que la futura Ley de Turismo exigirá que los nuevos establecimientos demuestren que cumplen con los estándares mínimos de empleo antes de otorgarles licencia.
Una medida que, bajo el envoltorio de la responsabilidad social, no aborda ni cuestiona el modelo económico dependiente que está costando graves fracturas a nuestra cohesion social y territorial en las islas.
En realidad su propuesta es más de lo mismo con amago de camuflaje dialéctico.
Un modelo que no solo ha tocado techo, sino que ya amenaza con hundir los cimientos sociales, económicos y ambientales de este territorio.
En vez de repensar el crecimiento turístico, lo consolidan.
En lugar de abrir un debate serio sobre los límites, lo posponen. Se nos pide que aplaudamos que ahora se verificará el cumplimiento de normas laborales que llevan años siendo sistemáticamente ignoradas o burladas.
¿Y eso es todo? ¿Ese es el nuevo rumbo?
Canarias presenta una de las tasas de temporalidad más altas del Estado.
Salarios que están un 36,5% por debajo de la media de la Unión Europea y ello conlleva ineludiblemente un escaso poder adquisitivo que dificulta la calidad de vida.
Cerca del 60 por ciento de los contratos que se firman cada año son temporales. Esto no es una desviación del sistema. Es el sistema.
Un modelo basado en la explotación intensiva de un único sector que, en nombre del empleo, destruye el equilibrio social, territorial y económico.
El monocultivo siempre ha sido la perdición del Archipiélago y no aprendemos.
Toda economía debe tender a lograr el mayor equilibrio posible entre sectores para no caer en dependencias estructurales de un modelo económico que no conlleva oportunidades de progreso. Los datos de la realidad socioeconómica de Canarias lo demuestran.
No estamos ante una política transformadora. Estamos ante una política continuista con nuevo vocabulario. Se habla de calidad, de responsabilidad, de sostenibilidad.
Pero lo que se sigue promoviendo es el crecimiento sin freno. Más camas. Más turistas. Más presión sobre recursos que ya no dan más de sí.
La pregunta clave no se formula. ¿Cuántos turistas puede soportar Canarias sin destruir su alma? ¿Cuántas camas más pueden instalarse sin expulsar a los residentes? ¿Cuánta carga puede aguantar un territorio frágil antes de colapsar?
La respuesta es incómoda. Por eso se evita. Porque requiere cambiar de lógica, no de discurso.
Requiere afrontar que el turismo no puede seguir siendo un fin en sí mismo, sino un medio subordinado al bienestar colectivo.
Desde Liberación Canaria lo decimos sin rodeos. No se trata de imponer condiciones simbólicas a nuevas licencias.
Se trata de dejar de otorgarlas. Se trata de imponer límites reales y vinculantes. Se trata de recuperar el control del territorio. Sobre todo, de decidir para quién se gobierna. Si para quienes viven aquí o para quienes solo vienen a explotar y marcharse o capitales extranjeros propietarios del 80% de las camas turísticas.
La consejera ha admitido que el Gobierno carece de competencias para regular los salarios.
Entonces, ¿qué puede garantizar? ¿Que se cumplan convenios que, en muchos casos, ya son insuficientes? ¿Esa es la base de la nueva ley?
Una ley turística que no aborda la presión sobre la vivienda, que no protege los ecosistemas más frágiles, que no frena la turistificación de barrios enteros, no es una ley transformadora.
Es una coartada para seguir como hasta ahora. No se puede gestionar bien lo que ya desborda.
Hace falta una nueva visión. Un modelo que apueste por calidad de vida, oportunidades de progreso y por sostenibilidad de verdad, por un turismo que encaje en el territorio en lugar de someterlo.
Necesitamos repensar el turismo, no refinanciarlo. Rediseñarlo, no edulcorarlo.
Proponemos menos volumen, más valor. Diversificar. Invertir en conservación. Infraestructuras y servicios básicos.
Defender el derecho a la vivienda. Promover la cultura Canaria como señas de identidad no como folclore sino como raíz y orgullo para quienes vivimos aquí.
Esto no va de tecnicismos. Va de decisiones políticas y económicas. Va de a quién se protege y a quién se deja atrás. Va de si se gobierna con valentía o con miedo.
La sociedad canaria está pidiendo otro camino. Y lo está haciendo desde hace tiempo. Ignorar esa demanda no es solo una torpeza política. Es una irresponsabilidad histórica.
El crecimiento turístico debe frenarse. No se puede aplazar. No se puede suavizar. No se puede diluir en informes o promesas.
Hay que ponerle freno. No mañana. Hoy. Empezar a diversificar nuestra economía sin mayores demoras.
Fdo.- Nicolás Cabrera Acosta – Presidente de la Gestora de Liberación Canaria en Lanzarote
La celebración de la III Conferencia de Presidentes, este lunes 23 de junio, representa mucho más que una reunión institucional: es una oportunidad histórica para fijar una hoja de ruta común, realista y valiente ante el mayor desafío transversal que enfrentamos como región: el reto demográfico
Canarias necesita una visión de futuro compartida, adaptada a las singularidades de cada una de sus islas, pero firme en los objetivos: cohesión territorial, calidad de vida, sostenibilidad económica y equilibrio poblacional. No estamos ante un simple ajuste técnico. Se trata de reescribir el guión de las Canarias que queremos y necesitamos para las próximas décadas.
El crecimiento demográfico acelerado en islas como Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote y Fuerteventura contrasta con la despoblación progresiva de La Palma, La Gomera o El Hierro. Esta desigualdad no sólo es injusta, sino que limita nuestras capacidades como archipiélago para avanzar con cohesión y equidad.
A esto se suman otras realidades preocupantes: una crisis habitacional, un modelo turístico que ha priorizado la cantidad sobre la calidad, y una planificación urbanística y territorial encorsetada por la lentitud administrativa. Hoy más que nunca, necesitamos una visión integral que ordene el territorio, promueva vivienda asequible y dinamice la economía con responsabilidad ambiental y social.
Como se repite en múltiples ocasiones, el éxito de cualquier estrategia radica en la planificación. No podemos improvisar más. La obligación de actualizar los planos urbanísticos debe ser el punto de partida. Sin una visión clara de qué isla y qué municipio queremos, no podremos avanzar hacia un desarrollo inteligente, resiliente y ordenado.
La hoja de ruta que ya hemos perfilado desde el Parlamento y que ahora debe ganar músculo político y técnico incluye acciones clave: limitar el crecimiento desbordado del turismo en zonas saturadas, impulsar la vivienda pública y rehabilitar el parque inmobiliario obsoleto, regular con equidad el alquiler vacacional y blindar el suelo rústico frente a la especulación.
La excelencia turística no se logra con más camas, sino con más calidad. Apostar por un modelo que genere más ingresos con menos presión demográfica y ambiental es posible. Requiere inversión, formación y dignificación del empleo turístico. Pero también exige abrir la economía a sectores emergentes: la innovación, la industria aeronáutica y aeroespacial, la economía azul, la industria local, la agricultura sostenible. En eso también estamos llamados a actuar con firmeza.
Esta III Conferencia de Presidentes debe consolidar lo que ya hemos comenzado: el Observatorio Canario del Reto Demográfico, un Plan de Acción con específicas por isla y una gobernanza multinivel real. Es el momento de que las conclusiones se convertirán en políticas, y las políticas en cambios perceptibles para los ciudadanos. En La Gomera, como en otras islas verdes, el arraigo poblacional, el acceso a los servicios básicos y la revitalización del patrimonio rural son elementos esenciales para evitar el abandono de nuestros municipios.
Este no es un reto de una legislatura ni de un gobierno. Es el reto de una generación. De nuestra capacidad para acordar, actuar y mirar a largo plazo. Canarias no se puede seguir diagnosticando sin tratar. No podemos permitir que esta sea una paloma que no alza el vuelo. Tenemos la oportunidad de dibujarle el pico y verla volar. Este 23 de junio debe marcar un antes y un después. Con acuerdos firmes, recursos suficientes y voluntad política podemos comenzar a construir una Canarias más justa, equilibrada y sostenible. Esa Canarias que todos deseamos y que merece nuestra gente.
Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera. Islas Canarias.

La popular y veterana emisora de radio "Radio faro del Noroeste" sigue su proyección hacia una mayor ampliación de su cobertura.