Estamos metidos de lleno en la celebración de Noviembre Forestal, una iniciativa que nació con el objetivo de acercar los bosques y su importancia a la sociedad. El próximo año se conmemora el 75 aniversario de las primeras repoblaciones de pinar en las cumbres de la isla, promovidas por el Cabildo de Gran Canaria. Esta efeméride señala el comienzo de un cambio de modelo de gestión del monte en nuestro territorio

Captura 1Hasta ese momento, la desaparición de la masa forestal de pinar, laurisilva y termófilo, había alcanzado proporciones alarmantes. Se había convertido en un paisaje asolado que sufría una rápida desertización por la erosión del suelo desprotegido. Hoy, afortunadamente, la imagen es diferente. Disponemos de grandes pinares jóvenes de menos de 75 años junto a zonas con ejemplares que han sobrevivido varios siglos. Aun así, sólo el 15% de la superficie con capacidad forestal de la isla - 20.000 hectáreas- se encuentra arbolada, lo que supone que aún se puede incrementar la envoltura vegetal de Gran Canaria.

La iniciativa de reverdecer las cumbres partió del Cabildo de Gran Canaria, que encargó a su director de Vías y Obras de aquel entonces, Simón Benítez Padilla, el primer Plan Hidrológico. Lo culminó en 1946 y fue aprobado al año siguiente. Presas, granjas agrícolas experimentales, canales, viveros y consorcios de fincas se han ido haciendo realidad en la isla. 75 años de compromiso del Cabildo con la gestión del monte que, a medida que crecía en altura y extensión, presentaba nuevos retos de gestión que durante todos estos años ha ido afrontando esta institución.

Hoy el reto es muy complejo, ya que debemos proteger nuestra biodiversidad de la erosión, las sequías y los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático. Una de las principales amenazas son los grandes incendios forestales. Este riesgo no existía hace 75 años, cuando los bosques se habían reducido a la mínima expresión y las zonas de cumbre abastecían con sus escasos recursos a una población menguante que luchaba por su supervivencia.

La repoblación forestal iniciada hace 75 años dio lugar a una gran ‘familia forestal’ que surgió por la camaradería entre el personal del Cabildo y la sociedad civil que participaba en las campañas del Día del Árbol. Pero estas actuaciones originaron poco después, paralelamente al crecimiento de los bosques y la consecuente acumulación desmesurada de biomasa, la amenaza de los grandes incendios forestales, por lo que tuvo que dotarse a la isla de los medios necesarios para prevenir y extinguir los fuegos.

Hoy día Gran Canaria ha sido testigo de incendios de ‘quinta generación’ y nos preparamos para un nuevo escenario de mayores amenazas ante el cambio climático. De una cuadrilla de peones para cuidar nuestros montes, liderada por el ingeniero Juan Hidalgo, hemos pasado a un amplio operativo de equipos de bomberos forestales, investigadores, personal técnico, helicópteros, tecnología punta y un dispositivo de equipos de Protección Civil en cada uno de los municipios. Pero no es suficiente. El fuego no responde a la lógica de los recursos que puedan destinarse a su extinción. Ningún servicio de extinción del mundo puede ya contener a los grandes incendios forestales de quinta y sexta generación que quedan fuera de la capacidad de extinción humana. Con unas llamas de decenas de metros de altura y unas velocidades de propagación nunca vistas, calcinan todo lo que se cruza en su camino, ya sean bosques o poblaciones.

La extendida expresión que afirma que los incendios se apagan en invierno no deja de ser cierta, aunque insuficiente. Por un lado, refleja la necesidad de realizar una permanente actuación sobre el monte para gestionarlo adecuadamente. Por el otro, la ‘eterna primavera’ de la que gozábamos está viéndose alterada por olas de calor cada vez más frecuentes y prolongadas. Ante este escenario, seguimos padeciendo largos ciclos de sequía que desecan nuestra tierra y la hacen más vulnerable al fuego. Es por esta razón por la que se mantienen los dispositivos contra incendios durante todo el año, reforzados durante la campaña de verano y equipados de medios de transporte y extinción, sistemas avanzados de vídeo vigilancia y otros recursos tecnológicos.

Estas medidas son fruto de la experiencia y de la estrategia que se desarrolla ante el fuego. Han sido varios incendios los que en los últimos años nos han demostrado nuestra vulnerabilidad y han causado un profundo dolor colectivo. Pero también hemos aprendido. Hemos adoptado un vocabulario específico, una lengua que es cotidiana en los medios de comunicación con palabras como ‘Presa’, ‘Bravo’, ‘Delta’, ‘Intensidad’, ‘Severidad’, ‘Superficie’, ‘Potencial’... todas ellas aplicadas a los incendios.

También estamos aprendiendo a tratar el fuego y a controlarlo antes de que se origine. Los últimos incendios que hemos sufrido se han encontrado con infraestructuras de prevención previamente ejecutadas. En el de Tejeda, el pasado 2023, la superficie afectada fue de 431 hectáreas, pero su potencial era infinitamente mayor. En esta ocasión, las actuaciones de cortafuegos (quemas prescritas, rebaños bombero, retirada de vegetación...) permitieron 'conducir' las llamas hacia su extinción al no encontrar exceso de combustible para extenderse.

El pasado mes de agosto tuvimos el único incendio reseñable de esta temporada. Su rápida propagación hizo temer lo peor, pero pudo ser controlado de manera eficaz, por lo que afectó únicamente a 18 hectáreas de palmeral y cañaveral, así como a algunas instalaciones agrícolas y turísticas. En este caso, la limpieza que se había realizado previamente de hojas de palmera secas y retirada de cañas, supuso la diferencia entre el control del incendio y el riesgo real de que llegara a la zona de Tunte y desde allí se pudiera propagar por las montañas y provocar un desastre de miles de hectáreas de bosque quemado. A la prevención se une la rápida respuesta y eficiencia de todos los agentes y servicios implicados en su extinción. La cooperación institucional, de las empresas y los cuerpos de voluntarios ha ido perfeccionándose para mejorar su eficacia.

A pesar de todos estos avances, no debemos perder de vista el contexto general. Gran Canaria se encuentra ante un escenario de grandes incendios forestales. Corremos el riesgo de sufrirlos en cualquier momento. En los últimos 24 años, nueve grandes incendios forestales han afectado gravemente a nuestra isla, lo que da una media de un gran incendio forestal cada 2 o 3 años.

La estrategia convencional de prevención basada casi exclusivamente en la extinción de incendios ha llegado a su límite de efectividad. Por eso, la era de la extinción va dejando paso a la era de la gestión del paisaje, que es algo tan simple como la necesidad de dar al territorio usos que garantizan la convivencia entre espacios naturales, productivos o habitacionales que actúan como cortafuegos, como se ha demostrado en diferentes incendios. La recuperación del suelo agrícola forma parte de una de las líneas de actuación del Cabildo en su objetivo de lograr la soberanía alimentaria y la protección ante los grandes incendios forestales.

Para ello se ha impulsado la estrategia Gran Canaria Mosaico, que promueve la recuperación de paisajes mosaicos basados en el equilibrio entre los espacios naturales y las actividades rurales tradicionales, así como la adaptación de la sociedad para convivir con el fuego. Son territorios donde conviven diferentes tipos de bosques con sembrados o pastos y donde cada una de estas piezas pone obstáculos al fuego, que se propaga más lento y hace posible sofocarlo. Se realiza un amplio abanico de actuaciones de prevención mediante la gestión del paisaje, que se desarrollan durante todo el año: quemas prescritas, rebaños bombero, tratamientos forestales, limpieza de palmerales y cañaverales, fomento de la silvicultura con la apertura de la primera fábrica de pelets, apoyo a los pinocheros, a los pastores, al carboneo tradicional y un largo etcétera. Son medidas que nos convierten en referencia en toda España y que atraen también el interés de bomberos forestales de otros países que acuden a Gran Canaria para aprender nuestras tácticas.

Se trabaja durante todo el año en mejorar la formación, los equipamientos y la dotación de nuestro cuerpo de bomberos forestales y de las agrupaciones de Proteccion Civil de los municipios. En los municipios se realizan varios Programas de Formación en Alternancia con el Empleo (PFAES) que preparan a los futuros bomberos forestales y profesionales silvicultores.

A los recursos de personal cualificado, hay que sumar la constante mejora de infraestructuras hidráulicas, desalación, depuración, reutilización y almacenamiento de agua con la red que unirá las ocho grandes presas del Cabildo que rodean la caldera de Tejeda. Estas actuaciones nos devuelven al pasado, a aquel Plan Hidrológico de 1946 y a la posterior construcción de las grandes presas que se desarrolló paralelamente a las labores de reforestación. También hemos innovado y sorprendido a muchos con la creación e instalación de los captadores de niebla que actúan como esponjas del alisio, como forma de recuperar la función que realizaban los bosques que cubrieron la isla hasta la conquista y la posterior puesta en explotación de los recursos naturales para la industria azucarera, la construcción o los astilleros.

Desde lo privado también se puede colaborar. Es vital su actuación para evitar que los incendios afecten a las propiedades y a las personas. El cuidado del entorno inmediato de las viviendas particulares y el cumplimiento de las instrucciones de los profesionales y cuerpos de seguridad delimita la diferencia entre la tragedia o el éxito en la lucha por la supervivencia en caso de un gran incendio forestal. Todas las personas que participan en esta responsabilidad compartida tienen un denominador común: aman a su isla, la cuidan, la disfrutan porque forma parte de su vida. Conocer la isla nos ayuda a curar sus heridas, a atender sus necesidades. La isla es nuestro hogar y la tenemos que cuidar.

Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria

El Silbo Gomero fue para los antiguos pobladores de La Gomera el instrumento de comunicación que salvó las distancias y marcó la vida social y económica de aquella época. Por suerte, se articuló para que la falta de comunicaciones, tal y como hoy las conocemos, no fuera un obstáculo en las ansias de superación de tantas mujeres y hombres que vieron en el silbo una oportunidad de progreso. De esa sociedad de nuestros antepasados ha quedado un legado de incalculable valor cultural y patrimonial, que se ha situado como el lenguaje silbado articulado más investigado del mundo y que durante esta semana ha sido el hilo conductor de unas jornadas internacionales que han dado mucho de sí

Había una deuda pendiente con este patrimonio y era la de reunir, alrededor de la misma mesa, a decenas de expertos e investigadores de varias regiones del mundo con el fin de exponer sinergias compartidas sobre este lenguaje, su conservación y su divulgación, además de adentrarnos en la realidad de otros existentes en Marruecos o Turquía, que, con evidentes diferencias con el Silbo Gomero, tienen retos y desafíos compartidos en un mundo globalizado donde la enseñanza es clave para su supervivencia.

Durante los dos días que duraron las jornadas, ha quedado patente la fortaleza del Silbo Gomero. Un lenguaje vivo lleno de savia nueva, que brota de los conocimientos de los grandes maestros silbadores, que con su destreza entendieron, desde el pasado siglo, la importancia de llevarlo a los centros escolares. Dije en la conmemoración del quince aniversario como Patrimonio de la Humanidad, el pasado mes de septiembre, que la llegada a los colegios fue, quizás, el mayor logro para que la semilla de este lenguaje articulado no cayera en el olvido y neutralizar el riesgo de desaparición que por entonces existía.

Al escuchar los testimonios surgidos de las diferentes mesas de trabajo y las exposiciones realizadas, he de confesar que no hemos sido capaces aún de darle todo el valor que merece este patrimonio. No podemos cansarnos de repetir que, al igual que nuestra isla es un tesoro natural único con su Parque Nacional de Garajonay, el Silbo Gomero es un patrimonio identitario que representa los valores de fortaleza, lucha incansable y superación. Los mismos valores que hace más de dos siglos tenían quienes vieron en este lenguaje la única posibilidad de enfrentarse a la abrupta orografía de la isla.

Uno de los testimonios vivos que mejor definen a este patrimonio es el maestro silbador y Premio Canarias Isidro Ortiz, quien ha condensado en un libro su estrecha relación con la preservación de la cultura gomera. A él, junto a otros, le debemos gran parte de los logros obtenidos por el Silbo Gomero en lo que va de siglo. Su dedicación durante años fue esencial para que se entendiera y se entienda por qué no se podía ni se puede perder este lenguaje.

Escuchándolo con detenimiento, Ortiz plasma una radiografía de La Gomera de entonces y de la isla que es ahora. Y mezclando sus anécdotas junto al tambor y las chácaras, recuerda como solo un puñado de pocos gomeros mantuvieron la habilidad de comunicarse con el silbo a finales de los ochenta del pasado siglo. Aquello, dice él, fue determinante para que emprendiera el camino de la enseñanza y propiciara que hoy miles de ciudadanos de esta isla lo utilicen con orgullo.

El relato de Isidro ya perdura en las hojas de la historia de esta isla a través de su obra, un legado vivo para las generaciones futuras. Aprovechemos esa sabiduría que nos deja para no caer en errores del pasado.

Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera

Turismo sí, pero así no. Esta es una percepción fuertemente arraigada en el sentir colectivo de la ciudadanía de Canarias. Se enmarca en un contexto de creciente malestar social reflejado en las recientes manifestaciones que, bajo el lema "Canarias tiene un límite,” se han celebrado en Canarias en los últimos meses. En ellas miles de personas han salido a las calles para expresar su preocupación por los efectos del turismo de masas y la sobreexplotación de los recursos naturales de las islas

Captura 5La concurrencia a las manifestaciones ha tenido un seguimiento diferente en las distintas islas. La preocupación es mayor en unos territorios que en otros, porque no todas las islas sufren la misma presión en la ciudadanía y en el medio natural. Insisto una y otra vez en que la realidad de Gran Canaria es bien distinta. En esta isla no se vierten millones de metros cúbicos de aguas fecales al mar, no se ha tenido que declarar la emergencia hídrica, no se construyen grandes hoteles desde hace más de diez años y tiene casi dos millones menos de turistas que Tenerife sin que eso se note en el PIB ni en el porcentaje de parados. Siempre dijimos y seguiremos diciendo que más es muchas veces menos. Que el éxito turístico no puede estar basado en un crecimiento continuo, que lo importante es que las personas que visiten la isla generen más gasto y que su estancia media sea mayor.

Aún así, existen problemas comunes a los que hay que plantar cara. El turismo en Canarias supone un 35% de nuestro PIB y es el responsable de la creación de un 40% de los empleos directos de nuestra tierra, que puede llegar hasta un 70% al tirar de otros sectores de nuestra economía. A pesar de estos datos, esta comunidad autónoma lidera el ranking de las comunidades con mayor índice de pobreza y de salarios más bajos. Algo no casa.

Por otro lado, el problema de la vivienda hace que para las familias y la gente joven que buscan independizarse sea muy difícil encontrar una vivienda para alquilar o para pagar el precio del alquiler si la encontrara. Es preciso que afrontemos el reto de repensar el modelo turístico y sus relación con la economía y las sociedades insulares.

Desde el Cabildo de Gran Canaria hemos presentado la semana pasada una serie de propuestas ambiciosas y contundentes para abordar el desafío demográfico y la sostenibilidad en el archipiélago, con especial atención a la desigualdad territorial y la tensión derivada del modelo turístico actual. Lo hicimos dentro del proceso impulsado por el Gobierno de Canarias, a través de la Conferencia de Presidentes, para escuchar a los cabildos -también a los ayuntamientos- a la hora de afrontar alternativas a un modelo cuestionado por la ciudadanía, organizaciones sociales y políticas, instituciones, etc. Cada vez somos más los que pensamos que se necesita implementar medidas que equilibren los recursos que deja el turismo y que estos sean distribuidos de manera más equitativa entre la población para hacer posible que podamos romper con una sociedad profundamente desigual y con un indicador muy alto de pobreza.

Las propuestas del Cabildo están organizadas en torno a cuatro ejes fundamentales: la defensa del entorno natural, el patrimonio cultural y educativo, la cohesión del modelo territorial y la gobernanza económica y social. Dentro de este marco, uno de los puntos más destacados es la propuesta de la aprobación de una ecotasa, un impuesto que ya existe en los principales destinos turísticos del mundo y que pagarían los no residentes por su estancia en los alojamientos turísticos. Su recaudación tendría un carácter finalista y se destinaría a la rehabilitación de infraestructuras públicas y la preservación de los recursos naturales. No entiendo el empecinamiento de las organizaciones empresariales en oponerse a ello. Deben entender que cambian los tiempos y las mentalidades. Y que cada vez es mayor la sensibilidad medioambiental de los que nos visitan y de los que vivimos aquí. Y que no vale enrocarse hasta el infinito para abrir espacios al rechazo social.

Asimismo, se ha propuesto una moratoria urgente de autorizaciones para las viviendas vacacionales hasta que se apruebe una ley de vivienda vacacional adaptada a la realidad canaria en la que se diferenciaría entre pequeños y grandes tenedores, regulando la actividad para evitar que las zonas residenciales se conviertan en áreas exclusivamente turísticas. Esta medida busca frenar la expansión descontrolada del alquiler vacacional, que ha sido motivo de creciente preocupación en las zonas más densamente pobladas de las islas.

Otro aspecto clave es la limitación de la venta de viviendas a extranjeros no arraigados en Canarias, una regulación necesaria para proteger el acceso a la vivienda de la población local y evitar que los precios sigan disparándose debido a la demanda externa.

La vivienda es uno de los asuntos críticos para mejorar las condiciones de vida en nuestras islas. Planteamos un plan cuatrianual de construcción de viviendas públicas en cada municipio, con el objetivo de reducir la demanda existente. Además, hemos puesto sobre la mesa un plan para poner en alquiler residencial una parte de las más de 211.000 viviendas vacías que existen en las islas, facilitando el acceso a la vivienda a jóvenes con bajos ingresos y a personas en paro de larga duración.

Para las zonas rurales y en despoblación, apostamos por medidas que garanticen la soberanía hídrica, vital para la reforestación y el aumento de las zonas cultivadas. Además, se plantea un impulso al empleo relacionado con el cuidado y divulgación del patrimonio natural, lo que permitiría fijar población en estas áreas y fomentar estilos de vida que contribuyan a la sostenibilidad del paisaje y la cultura tradicional.

Por otro lado, para los municipios más poblados promovemos un enfoque de sostenibilidad que incluye acciones en movilidad, soberanía energética y alimentaria, así como la implementación de programas específicos para la transformación de estas zonas en espacios coherentes con el modelo de ecoísla y ecobarrios. Estas propuestas buscan redimensionar las infraestructuras sanitarias, sociosanitarias y educativas y mejorar la calidad de vida en los barrios urbanos, reforzando los servicios públicos para que se adapten a las demandas reales de la población.

El diálogo sindical, institucional y empresarial debe avanzar de manera urgente en la mejora de las condiciones laborales y en el aumento de los salarios. Se debe profundizar igualmente en la formación específica y cualificada de las personas que necesita el sector, porque es difícil entender tanto paro con tanta ocupación turística. Todos estos elementos mejorarán la percepción de la ciudadanía acerca de las posibilidades de trabajo que ofrece el turismo y evitaría la llegada de mano de obra foránea. Las empresas turísticas no pueden permanecer alejadas de la realidad social, cultural o deportiva de las islas como lo están en estos momentos.

Las propuestas del Cabildo, en gran medida, responden a estas demandas. La ecotasa y la moratoria para las viviendas vacacionales son ejemplos claros de acciones dirigidas a mitigar el impacto negativo del turismo en el territorio y en la población residente. No obstante, aún queda por ver si estas medidas serán implementadas con la celeridad y contundencia necesarias para calmar el descontento social.

En definitiva, las alternativas del Cabildo de Gran Canaria son una respuesta integral a los retos demográficos y de sostenibilidad que enfrenta el archipiélago. La creación de un presupuesto específico, similar al Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN), junto con medidas como la ecotasa y la regulación del alquiler vacacional, representan un paso firme hacia un modelo de desarrollo más equilibrado y justo.

Sin embargo, es fundamental que estas proposiciones no queden solo en el papel. El éxito de estas iniciativas dependerá de su implementación efectiva y de la capacidad de las administraciones para asegurar que los beneficios lleguen a toda la población, especialmente a los sectores más vulnerables. Las recientes manifestaciones son un claro indicativo de que la ciudadanía está alerta y exige soluciones reales y tangibles para los problemas que afectan a las islas. Canarias está en un punto de inflexión, y las decisiones que se tomen ahora determinarán su futuro. Y todo esto se debe afrontar desde el compromiso real de las instituciones - sobre todo del Gobierno de Canarias que es el que tiene la mayoría de las competencias en las materias señaladas- y el diálogo y la prudencia de las organizaciones sociales, sindicales y empresariales para alejarnos de la confrontación y sus consecuencias.

Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.

El compromiso de una institución con la sociedad se mide por el grado de protección social que proyectan y definen sus cuentas públicas. Aquí no valen las palabras, sino los hechos tangibles que se reflejan en los números que determinan la hoja de ruta que durante el próximo año llevará a cabo un gobierno. Este es uno de los mayores retos a los que cada doce meses nos enfrentamos los cabildos canarios. Somos esas administraciones cercanas convertidas en el pilar para el bienestar de nuestros vecinos y vecinas

Esta semana que comienza, el Cabildo de La Gomera debatirá su proyecto de presupuestos, que asciende a más 78.677.893,13 euros. Una planificación que vuelve a poner en el centro a los ciudadanos de esta isla, con un fuerte carácter redistributivo y un fortalecimiento sostenido del bienestar social y la inversión pública como ejes de la acción de gobierno. Son, sin duda, una pieza clave para determinar el presente y el futuro de esta tierra y de quienes aquí vivimos.

La desigualdad que genera un territorio archipielágico por su estructura geográfica o los déficits estructurales que arrastra Canarias no son ajenos en esta isla. Sin embargo, hemos diseñado un proyecto sólido para tomar de estas desventajas los principales retos a los que nos enfrentamos, desde una planificación económica comprometida con este fin. Tal es así que cerca de 17 millones de euros están orientados a la atención social y sociosanitaria con el nuevo centro abierto en San Sebastián, sin dejar a un lado el apoyo educativo, cultural y deportivo que reciben los gomeros y las gomeras, y que crece, en su conjunto, hasta los casi cinco millones de euros.

Estas son realidades, no planteamientos vacíos. De hecho, la redistribución de recursos también se acentúa en los sectores económicos, que suman más de 7,8 millones de euros para su dinamización y cooperación desde lo público con el fin de ganar en competitividad y fomentar el empleo. Se trata de un esfuerzo sin precedentes, materializado en un incremento de más del 30% respecto al presente año, cifras que van a mejorar la calidad de vida y a dar nuevas oportunidades de inserción social y laboral, sin olvidar la cualificación y profesionalización de segmentos de nuestra economía tan importantes como el turismo, el comercio o la agricultura, que juntos generan más de 4.000 empleos directos.

Los antídotos mágicos no existen, pero una planificación certera y coordinada da sus frutos en La Gomera o en cualquier otro rincón de Canarias. Se trata de poner sentido común y pensar que para alcanzar una sociedad mejor debemos articular mecanismos para lograrlo.

Creemos en La Gomera como una suma de valores. Los que dimanan de la artesanía, la gastronomía, el patrimonio, la naturaleza y, sobre todo, su gente. Y esa suma de valores y desafíos son los que se ven reflejados en unas cuentas públicas realistas y coherentes para la transformación social y económica de la isla. Es evidente que no todo se reduce a planificar unos buenos presupuestos, pero sí es cierto que son la base para continuar trabajando como lo hemos hecho hasta ahora.

Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera.

Pocos temas de política internacional aúnan consenso y legitimidad como el conflicto del Sáhara Occidental. El Sáhara es un "territorio no autónomo" ocupado ilegalmente por Marruecos después de que España, la antigua potencia colonial, abandonara al pueblo saharaui a su suerte. El reino de Mohamed VI incumple de manera reiterada el derecho internacional. Las resoluciones de la ONU y del TJUE son obviadas una y otra vez. Los derechos humanos de la población saharaui son violados de manera reiterada tanto en los territorios ocupados como en los campamentos de refugiados en Tindouf, donde miles de personas viven en condiciones extremas al serles negado el derecho de regresar a su tierra.

Captura 2Este conflicto ha encontrado un amplio y transversal apoyo en la sociedad, los partidos y las instituciones canarias. El archipiélago ha sido un epicentro mundial de solidaridad con el pueblo saharaui, que forma parte de la comunidad canaria. Un ejemplo de su amplio apoyo social es el programa "Vacaciones en paz", que permite a niños y niñas saharauis pasar sus vacaciones en España.

Con esta introducción, quiero contextualizar la gravedad del reciente cambio de postura del presidente de Canarias, Fernando Clavijo. El pasado 8 de octubre, en una comparecencia junto al ministro de Exteriores marroquí, Naser Burita, en Rabat, Clavijo respaldó la propuesta de España de considerar el Sáhara como una autonomía dentro de Marruecos.

Esta decisión es extremadamente preocupante para el pueblo saharaui y para Canarias por diversas razones. Ya critiqué duramente a Pedro Sánchez cuando adoptó esta postura de forma unilateral y por supuesto seré muy crítico con el presidente de Canarias por la misma razón. Esta decisión, anunciada en Marruecos, da la espalda a los derechos humanos, a la legalidad internacional y a la posibilidad de una solución pacífica del conflicto, ya que no puede haber paz bajo la ocupación marroquí. Además, contradice la postura histórica del Parlamento de Canarias, que siempre ha defendido el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación.

El giro radical del también secretario general de Coalición Canaria supone un alejamiento de las posiciones tradicionalmente sostenidas por el nacionalismo canario y por su partido. Siendo senador, Fernando Clavijo criticó el cambio de postura del gobierno español y se ratificó en el compromiso con el pueblo saharaui. Un claro ejemplo es la dura crítica de Coalición Canaria en Fuerteventura, que emitió un comunicado asegurando: "Coalición Canaria no abandonará ni traicionará uno de sus sellos identitarios, no traicionará al Sáhara libre ni a su pueblo." Afirmaron en aquel momento que seguirían defendiendo la liberación del Sáhara "del yugo impuesto por el Reino de Marruecos".

Marruecos dista mucho de ser un régimen democrático; es una monarquía sustentada en un sistema que reprime tanto al pueblo saharaui como a sus propios ciudadanos, como demuestran la brutal represión del Movimiento Popular del Rif. Además, sus ambiciones expansionistas representan una amenaza directa para nuestros intereses. La cesión de Clavijo al expansionismo marroquí no solo es una traición al Sáhara, sino también a Canarias.

A lo largo de los años, la relación entre la UE, Marruecos y España ha demostrado que los intereses geopolíticos prevalecen sobre los derechos de Canarias. La historia está llena de ejemplos en los que el archipiélago ha sido relegado, con consecuencias potencialmente graves en el futuro.

Uno de los primeros golpes fue el acuerdo pesquero firmado por España con Marruecos en los años ochenta, que la UE renovó en 2019, incluyendo ilegalmente las aguas del Sáhara Occidental. Esto afectó severamente a la pesca en las islas, perjudicando a la flota artesanal y al sector portuario, mientras se entregaba el Banco Canario-Sahariano a Marruecos sin considerar su impacto en la economía canaria.

El puerto de Agadir, financiado en su día por España, es otro ejemplo de cómo las decisiones políticas han perjudicado a Canarias. Actualmente, compite directamente con el Puerto de La Luz y de Las Palmas, absorbiendo la mayor parte de las descargas pesqueras del Banco Canario-Sahariano y desplazando a los puertos de las islas de su rol tradicional.

El sector agrícola también ha sufrido las consecuencias. Los acuerdos de asociación entre la UE y Marruecos desde el año 2000, ampliados en 2012 para incluir productos agrícolas sin aranceles, contribuyeron al declive del cultivo del tomate en Canarias. Aunque el Tribunal de Justicia de la UE falló que el Sáhara Occidental quedaba fuera de estos acuerdos, diversas maniobras han permitido que productos cultivados en el Sáhara sigan compitiendo en el mercado europeo, afectando negativamente a los agricultores locales y al empleo.

Hace más de dos años, Marruecos decidió ampliar su zona económica exclusiva y la plataforma continental hasta las 350 millas, incluyendo aguas del Sáhara Occidental, en su ambición expansionista por controlar las tierras raras muy cercanas a Canarias. No hace mucho también tomó la decisión de realizar unilateralmente unas maniobras militares frente a nuestras costas. Ha hecho lo mismo con prospecciones petrolíferas cercanas a Lanzarote y Fuerteventura, poniendo en riesgo nuestro medio natural. En algunas ocasiones han dejado caer, igualmente, sus intenciones de defender la marroquinidad de nuestro archipiélago o de sus aguas. Estas acciones son parte de una política de presión constante sobre España.

En cuanto a la migración, la falta de control efectivo por parte de Marruecos ha incrementado la llegada de migrantes a Canarias, a pesar de las millonarias ayudas europeas destinadas a mitigar este fenómeno. Las vidas de las personas migrantes han sido utilizadas como herramienta de negociación en momentos de tensión política, como ha ocurrido en Ceuta y, recurrentemente, en este archipiélago.

En resumen, Canarias se ha convertido en un peón en la estrategia de Marruecos, que busca sacar provecho de las concesiones del Gobierno español. Tras la aceptación española de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, Canarias debería adoptar una postura firme contra estas cesiones continuas. Sin embargo, el presidente de Canarias, sin ningún respaldo democrático que justifique su decisión y contradiciendo los acuerdos del Parlamento de Canarias, de los cabildos y ayuntamientos y los principios de su partido, se ha alineado con el Gobierno de España en una estrategia suicida de complacencia con el expansionismo marroquí que reduce la capacidad de actuación de Canarias.

El presidente de Canarias debe comparecer ante el Parlamento Autonómico para explicar su decisión y rectificar. Más allá de la falta de ética que implica abandonar al pueblo saharaui a la tiranía del régimen marroquí -nada debe sustituir la libre determinación del pueblo saharaui sobre su futuro- esta decisión unilateral pone en riesgo los intereses estratégicos de Canarias.

Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.

Afrontamos la recta final de octubre con la tarea hecha de haber abierto un debate sosegado y reflexivo sobre el reto demográfico y el futuro de Canarias, desde una visión transversal y el planteamiento de medidas materializables para determinar las islas que queremos ser. Hay que reconocer los esfuerzos realizados desde el Gobierno, los cabildos, los ayuntamientos y la sociedad en su conjunto para, a partir de los diferentes ámbitos de diálogo, definir las tareas que quedan por hacer para fijar los pasos a dar en este Archipiélago

Durante este tiempo, he participado como presidente del Cabildo de La Gomera y también como presidente de la comisión de estudio sobre el Reto Demográfico y el Equilibrio Poblacional en Canarias del Parlamento, en multitud de encuentros para abordar esa hoja de ruta hacia la transformación de esta tierra. He de decir que estamos ante un momento de gran relevancia. Sin embargo, nos hemos topado con unas cuantas asignaturas pendientes que habrá que superar cuanto antes.

Si queremos que de las conclusiones de estos encuentros se afronte el reto demográfico, primero hay que entender lo que estamos buscando: una gestión equilibrada y dinámica del territorio, la población, la economía y la sociedad, para que los ciudadanos de cada territorio vean mejorada su calidad de vida. Sin embargo, entender este binomio no es una tarea sencilla y hay quienes se empeñan en no querer verlo porque hace falta mayor convicción e interiorización de este término y lo que supone.

La clave del éxito en este gran desafío está en abordar la planificación en todas sus vertientes. Me refiero a articular una visión urbanística, territorial y económica a medio y a largo plazo. Se trata de abordarlo desde cada isla pero con una idea de región y la suma de todos los agentes implicados. Aquí reside la fórmula del éxito, pero debe ir de la mano de una adecuación y simplificación normativa, además de una gestión adecuada y sostenible de los recursos, y la disposición de los medios económicos necesarios para lograrlo.

Otra cuestión fundamental es la cooperación institucional y la definición de medidas prácticas y objetivos bien concretos para su ejecución. Con todo esto, estaremos en disposición de asumir, como propio, el reto que tenemos los canarios y las canarias por delante. Hasta entonces, seguiremos diagnosticando una enfermedad que se agudiza sin tener muy claro cómo frenarla.

Las próximas semanas serán claves, pues es cuando abordemos las conclusiones de las mesas de trabajo y se acuerde el dictamen de la comisión de estudio. Ambas cosas serán de mucha utilidad para avanzar en la concreción de acciones y que la próxima Conferencia de Presidentes concluya con hechos tangibles que permitan mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

Hay un refrán popular que dice que es muy fácil pintar la paloma, lo difícil es pintarle el pico y que coma. Lo primero ya lo hemos logrado. Confío en que terminemos de dibujar el pico y que este gran reto abra una nueva etapa de progreso sostenible y equitativo para Canarias.

Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera.

Hace unos días que terminó el huracán mediático, económico y de influencia que supone la Gran Canaria Swim Week by Moda Cálida. En una semana mostró al mundo meses de trabajo y dejó, además, una estela que conviene analizar porque evidencia un proyecto hecho con esmero y con profesionalidad

Captura 3Ha sido una edición de enorme éxito: más de 3,3 millones de impactos en las redes sociales ( un 35% más que en la edición anterior); más de 22.000 usuarios accedieron a la red del evento desde España, EEUU, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia o Brasil; medios de comunicación de EEUU, España, Suecia, Dinamarca y los distintos países citados anteriormente cubrieron la información de esta edición, así como RTVE o el canal de referencia en información sobre moda, ¡HOLA! TV…

Esta propuesta, que se afianza cada año, impulsa al sector de la moda de la isla y lo hace bajo parámetros de sostenibilidad que no solo no están reñidos con su crecimiento sino que está consiguiendo que sea una referencia global. La relación entre empresas creadoras y la administración pública ha logrado esa fusión virtuosa que permite mirar con ilusión el camino recorrido y con esperanza por lo que está por llegar.

El compromiso del Cabildo de Gran Canaria con este sector es indudable. Desde que llegamos a la institución hemos trabajado por hacerlo crecer de forma sólida para cimentar un liderazgo creativo en la isla que nos permita apostar, orientar e innovar.

Una de las señas de identidad de las firmas de Gran Canaria es que el 90% de los tejidos que utilizan son hechos con materiales reciclados y disponen de los sellos de garantía más reconocidos del sector. Creemos que nuestra moda forma parte de nuestro paisaje, de nuestro compromiso con el territorio y por eso el lema de este año fue Somos, porque las colecciones de nuestras empresas forman parte de nuestro paisaje, son costa y cumbre. Y porque reflejan nuestro carácter isleño, alegre y solidario. No ha sido casualidad que la pasarela inicial fuera este año en Pasito Blanco, a la orilla del mar, para envolver el momento con la magia de nuestra naturaleza.

El compromiso con el equilibrio medioambiental y con la reducción del impacto de la industria textil no solo está en la utilización de los materiales reciclados a la hora de crear, se extiende también a la utilización de materiales reciclados en embalajes, etiquetados y reducción de residuos así como al uso de la pedagogía con los consumidores e impulsando a los clientes para que tomen decisiones respetuosas con el medio ambiente.

Estas prácticas son fundamentales en un sector donde la fast fashion y la ultra fast fashion están en el punto de mira. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, el sector textil en 2020 fue la tercera fuente de degradación del suelo. La apuesta de Gran Canaria por una moda sostenible es imparable y también por eso se ha convertido en una referencia.

El trabajo que se viene haciendo de forma extraordinariamente profesional y la coordinación entre el Cabildo, las empresas y los creadores y creadoras de Gran Canaria, ha llamado la atención al otro lado del Atlántico, donde nuestra semana de la moda de baño aparece como una de las fechas clave del Consejo Americano de la Moda y como la única pasarela de baño.

El impacto de la Gran Canaria Fashion Week, más allá del valor publicitario que no deja de subir cada año, es de más de 6 millones de euros. De esto no solo se beneficia el propio sector de la moda sino también otros como la restauración, la hostelería, el transporte, las comunicaciones y otros servicios empresariales. Las personas que nos visitan compran cada vez más productos de los diseñadores y diseñadoras locales y el crecimiento en facturación ha aumentado más de medio punto con respecto al año anterior. Si seguimos profundizando en los datos económicos, en la provincia de Las Palmas, Gran Canaria genera el 84,1% de los empleos en el sector textil y de confección de prendas.

Desde que llegamos al Cabildo de Gran Canaria no hemos dejado de apostar por el impulso de un sector que consideramos clave para promover un cambio de modelo y que proyecta la imagen de la isla y sus valores. Desde 2016 a 2023 las actividades de la industria textil y la confección de prendas de vestir aumentó un 71,7% en Las Palmas impulsada por Gran Canaria, mientras que durante el mismo periodo en el conjunto de las islas fue de un 44%. El liderazgo de Gran Canaria está trabajado centímetro a centímetro, desde un área insular, la de Industria, que sigue de forma pormenorizada cada detalle y mantiene una cercanía muy estrecha con las profesionales y las empresas que hacen posible esta realidad.

El doble compromiso de la Gran Canaria Swim Week pasa por atraer firmas internacionales, peninsulares y también por poner a su mismo nivel a firmas canarias que cada año son más fuertes. En la edición de este año llegaron nueve marcas de Estados Unidos, Reino Unido, Italia, Suecia o Mónaco, así como otras ocho que vinieron de la península, entre ellas Victoria Cimadevilla, Dolores Cortés o Agatha Ruiz de la Prada. Pero también hubo 23 marcas canarias y 14 de ellas fueron de Gran Canaria. En total unas 40 firmas de moda de baño que han hecho que la participación haya aumentado en un 20% con respecto al año anterior.

Para que esto pueda suceder venimos trabajando muy de cerca con alumnado, empresas, creadoras y diseñadoras, con becas, formación y asistencia técnica desde el Cabildo de Gran Canaria para mejorar las prestaciones y generar un ecosistema empresarial y creativo adecuado.

El trabajo realizado antes y durante la semana de la moda no solo se encuentra en la pasarela. De la mano de la Cámara de Comercio, a través del plan de internacionalización diseñado ex profeso para la potenciación de nuestra moda, hemos establecido distintas acciones encaminadas a consolidar alianzas y a favorecer la expansión de la moda de baño de Gran Canaria. Hoy es una realidad especialmente en Alemania, Italia, Dinamarca y Portugal y la España peninsular y empieza a abrirse camino en Estados Unidos. Se ha trabajado codo a codo con el Instituto de Comercio Exterior en cada uno de estos países y se ha realizado una misión para trabajar con miembros del Consejo Americano de la Moda con el fin de seguir fortaleciendo esta relación.

Y dentro de ese impulso a la internacionalización, se trabaja también con la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria para atraer producciones audiovisuales ligadas a la moda. Es una manera de avanzar en la diversificación de la economía de nuestra isla.

Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.

La insolidaridad y la incomprensión son términos que en Canarias han ido de la mano durante los últimos tiempos. Son varios los retos de estas islas que se ven encorsetados bajo un espacio en el que algunos, de un lado y del otro, son incapaces de ceder, para llegar a acuerdos que mejoren esta tierra. A veces, siento que la política ha aparcado su lado más humano, para adentrarse en un tortuoso camino de acusaciones y reproches mutuos, que colocan en un lugar secundario el problema que tenemos delante

Estos días, en los que tanto se habla de procesos judiciales, se ha vuelto a poner en un segundo plano la crisis migratoria. Y lo peor de todo es que aún no hemos logrado resolver la situación por la que pasan más de 5.400 menores migrantes que siguen bajo la tutela del Gobierno de Canarias. Es una pena que continuemos empantanados en este punto. Es perfectamente reprochable, por parte de toda la sociedad canaria, que los grandes partidos políticos antepongan la actualidad mediática o la foto, antes de dar respuesta a un drama humanitario que afecta a niños y niñas que ven a Canarias como puerta de entrada a Europa.

Me siento impotente al ver cómo se han dejado pasar tantas oportunidades de acuerdo por asuntos que nada tienen que ver con esta crisis. Siempre prevalece cualquier excusa para no llegar a adoptar medidas concretas que pongan fin a una situación límite, tanto para los servicios de acogida como para la vida de los seres humanos a los que atienden.

Todos, unos y otros, debemos pararnos a reflexionar si el devenir de la política debe ser este estado de enfrentamiento continuo al que hemos llegado. No hay que olvidar que estas islas están viviendo las consecuencias de uno de los fenómenos sociales más dramáticos del mundo, con miles de vidas que se quedan en el océano y otras tantas que perecen antes de partir desde la costa africana.

He reiterado en multitud de ocasiones que tenemos que fortalecer las vías diplomáticas con países terceros, y apostar por la cooperación internacional a través de proyectos generadores de oportunidades económicas en esos entornos, pero, al mismo tiempo, intensificar la cooperación desde Europa y el Estado para la vigilancia en la frontera sur del continente que son las islas Canarias, y evitar que las mafias que operan desde otros puntos consigan su ansiado objetivo a través de nuestro archipiélago.

Hay que aportar soluciones efectivas y duraderas, que garanticen el respeto a los derechos humanos, y no improvisaciones que sólo sirven para parchear y llenar más páginas de periódicos. Esto no es un tablero de juego, son vidas de personas que quieren un futuro mejor porque en sus países no pueden lograrlo.

Apelo al sentido común para no dilatar más en el tiempo esas soluciones, mediante una planificación compartida entre Canarias, el Gobierno de España y Europa. Al mismo tiempo, tenemos que lograr, desde casa, un acuerdo que permita imponer la solidaridad que en algunos territorios de nuestro país parece no imperar.

Se acaba el tiempo. Mejor dicho, estamos en el descuento. Nadie entendería que no seamos capaces de poner una solución sobre la mesa. Es el momento de intentar la última llamada.

Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera.

Desde el Cabildo tenemos muy claro por dónde transitar para alcanzar el 80% de descarbonización de Gran Canaria en 2030. Nuestra propuesta de soberanía energética, que contempla la ruptura con los combustibles fósiles para generar energía en todo el territorio insular, avanza a buen ritmo

Captura 2Lideramos la penetración de las energías limpias en las islas con un 24%; tenemos la mayor tasa de autoconsumo en Canarias y el Cabildo está apostando por ello, también, en todas sus instalaciones; nos encontramos desarrollando importantes proyectos de comunidades energéticas; Salto de Chira será una realidad muy pronto y se convertirá en el gran vertebrador del almacenamiento de las renovables; estamos diseñando otros sistemas de almacenamiento innovadores; empezamos a aprovechar el biometano que genera el tratamiento de los residuos; el hidrógeno verde hace sus pinitos para el transporte pesado; estamos impulsando las comunidades energéticas…

Pero la semana pasada se produjeron dos hechos especialmente significativos para Gran canaria en torno a las renovables. El martes 24 de septiembre el Gobierno de España aprobó el real decreto que regula la implantación de la eólica marina en el conjunto del Estado. Esto da pie a que se convoquen los concursos públicos necesarios para poder desarrollar esta energía en nuestros mares. Como ya se conoce, Gran Canaria ha acordado con el Gobierno de España el modelo de implantación y será de los primeros territorios en hacerlo.

Por otra parte, ese mismo día y casi a la misma hora, el Cabildo de Gran Canaria, a través del Consejo Insular de la Energía y con las empresas Ayagaures Medio Ambiente, del grupo Pérez Moreno, Canary Islands Base del grupo Satocan y Dando Drilling Spain del Grupo Dando Drilling, presentó la empresa público-privada Gran Canaria Geotermia S.L, encargada de impulsar la penetración de la geotermia en esta isla.

Estamos, por tanto, tocando con los dedos el objetivo de romper nuestra atadura de los combustibles fósiles con un mix de renovables de vanguardia, que reducirá de una manera muy notable la contaminación atmosférica, contribuirá al abaratamiento del precio de la energía, generará industria local, potenciará nuestros astilleros, creará empleo verde, nos hará autosuficiente energéticamente y abrirá espacios a la innovación y la investigación.

La verdad es que ha llovido mucho desde que iniciamos en 2016 los primeros estudios del potencial geotérmico de la isla a raíz de un convenio firmado con el INVOLCAN con el fin de evaluar las posibilidades de explotación de la energía geotérmica en la isla. Y creo que en primer lugar tenemos que estar satisfechos por haber encontrado después de este largo camino, socios locales e internacionales para hacer grandes cosas juntos. Debo reconocer ese paso adelante para acompañar al Cabildo de Gran Canaria en este proyecto. También quiero aprovechar la ocasión para agradecer a Nemesio Pérez todo el trabajo realizado. Y por supuesto a Raúl García Brink, Alexis Lozano y Cristo Suárez por el Cabildo -CIEGC.

Y quién me iba a decir a mí, cuando hace años me sumergí en el fascinante mundo de la novela de Julio Verne, Viaje al Centro de la Tierra, que desde el Cabildo de Gran Canaria iba a estar presentando un proyecto de geotermia para la isla de Gran Canaria. Sin lugar a dudas, vivimos en una era de desafíos sin precedentes. El calentamiento global es una amenaza real que requiere nuestra atención inmediata. Desde el Cabildo lo combatimos con un proyecto de ecoísla muy centrado, entre otras cosas, en movilizar todas las energías renovables posibles y promover la eficiencia energética al mismo tiempo.

Y algo que no podemos dejar pasar es el aprovechamiento de las energías renovables allí donde estén. Tenemos que aprender de los que han tenido éxito en la transición hacia una economía descarbonizada como Islandia o, por poner algún ejemplo más cercano, islas como San Miguel o Terceira en las Azores.

Los beneficios de la energía geotérmica son claros: Es renovable: el calor que fluye desde el interior de la Tierra permanecerá disponible durante miles de millones de años. Es firme y flexible: las plantas de energía geotérmica pueden funcionar las 24 horas del día durante los 7 días de la semana, pudiendo aumentar o reducir la generación para responder a los cambios en la demanda de electricidad. Su huella medioambiental es muy pequeña: las plantas de energía geotérmica utilizan menos terreno que otras energías renovables. Y es limpia: las plantas de energía geotérmica modernas no emiten gases de efecto invernadero y consumen menos agua que la mayoría de las tecnologías convencionales de generación de electricidad.

Como les decía, el secreto del éxito en la transición energética de Azores o Islandia es la energía geotérmica. Aun así, la falta de interés y el riesgo inicial han impedido que muchos territorios aprovechen su enorme potencial geotérmico. Este desafío exige una acción concertada entre todos los sectores de la sociedad: los gobiernos, el sector privado, el mundo académico o la sociedad civil. Liberar todo el potencial de la energía geotérmica requiere una solución que combine hábilmente tecnología, políticas, regulación y finanzas.

Por eso cuando el Instituto para la Diversificación y el Ahorro Energético (IDAE) publicó la convocatoria de GEOTERMIA PROFUNDA con fondos Next Generation, el Cabildo decidió convocar al sector privado a través de un llamamiento de la Cámara de Comercio de Gran Canaria. A partir de ahí se fue conformando una alianza público-privada que ha pasado por diferentes momentos y vicisitudes. Al final, el proyecto "AGEOGC EV", promovido por el Consejo Insular de Energía de Gran Canaria (CIEGC), fue seleccionado para evaluar la viabilidad del aprovechamiento de la energía geotérmica profunda en el campo geotérmico situado en la comarca sureste de Gran Canaria. El IDAE concedió una ayuda de 15 millones de euros al proyecto, que implica la perforación de hasta tres pozos de 2.700 metros de profundidad para estudiar la existencia de recursos geotérmicos que pudiera permitir la extracción de energía geotérmica de alta entalpía para la generación eléctrica.

Estas perforaciones permitirán evaluar la viabilidad del uso de estos recursos subterráneos para la generación de electricidad mediante energía geotérmica. Los pozos, con un diámetro final de 8 ½ pulgadas (21,6 cm.), estarán diseñados para adaptarse a la geología volcánica de la isla y permitir la extracción eficiente de fluidos geotérmicos.

La inversión total será de 31 millones de euros. Y en caso de que resultara viable, la inversión sería infinitamente mayor y se iría ampliando capital según se acuerde de manera consensuada en la empresa.

Gran Canaria ha sido objeto de un exhaustivo programa exploratorio que incluye estudios geológicos, geoquímicos y geofísicos desde 2008. Se han realizado prospecciones geoquímicas en superficie, campañas de tomografía sísmica y magnetotelúricas, identificando varias anomalías termales y geoquímicas concentradas en el sureste de la isla. Estos estudios han permitido la creación de un modelo tridimensional del subsuelo de la isla, mostrando áreas con alta conductividad eléctrica, un indicador del potencial geotérmico. Además, el Consejo Insular de la Energía de Gran Canaria (CIEGC) ha sido adjudicatario de un permiso de investigación en el Concurso Público sobre derechos mineros caducados en la isla de Gran Canaria, en virtud de la Ley de Minas. Esto implica que se le ha concedido el derecho a investigar en ciertas áreas de la isla para la exploración geotérmica.

Para ello el Consejo Insular de la Energía ha impulsado la creación de la sociedad "Gran Canaria Geotermia SL”. Este consorcio combina perfectamente la experiencia de nuestras empresas locales en ámbitos como el ciclo integral del agua, los residuos o la construcción, con la experiencia de Dando Drilling en el ámbito de la perforación en distintos sectores: petrolífero, hidráulico o geotérmico. Tendrá la responsabilidad de realizar las perforaciones y sondeos necesarios para llevar a cabo el proyecto, que deberá cumplir con las regulaciones del programa GEOTERMIA PROFUNDA del IDAE, estableciendo como fecha límite de finalización el 31 de enero de 2026. Y se estima que las prospecciones podrán empezar antes del final del mes de octubre de este año.

Estamos, pues, ante un paso importante para el aprovechamiento de energías renovables en la isla de Gran Canaria, alineado con los objetivos de sostenibilidad y transición ecológica del Gobierno de España y la Unión Europea. La energía geotérmica profunda podría convertirse en una fuente clave para la producción de energía eléctrica limpia en la isla, impulsando la independencia energética y la reducción de emisiones.

Además, me gustaría destacar que nosotros creemos en instituciones públicas emprendedoras. El sector público no está ahí simplemente para arreglar los fallos del mercado, está también para intervenir positivamente en él. Este Cabildo tiene vocación de ser el impulsor del cambio. Tenemos una visión de lo que es necesario hacer. Sabemos que este es un proyecto innovador con un riesgo y por eso mismo somos conscientes de que debemos participar proporcionando financiación para impulsar el despliegue de la geotermia y de todas las energías renovables posibles en la isla.

Y lo hacemos contra viento y marea, sabiendo que debemos vencer las piedras que nos han ido poniendo en el camino los retardadores climáticos y los neonegacionistas, pretendidamente ecologistas, y los negacionistas de ultraderecha (los dos coinciden y van juntos en esto y en otras cosas, echando mano del populismo).

Liberar el potencial energético de la Tierra no es una tarea fácil, pero les aseguro que uniendo las fuerzas del sector público y del privado podremos lograr nuestros objetivos. Es alentador ver que Gran Canaria inicia ahora su viaje al centro de la Tierra.

Antonio Morales Méndez. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.

 

El significado o, mejor dicho, el impacto de un resultado matemático, no ha tenido tanta trascendencia para Canarias como el error de cálculo que se ha venido cometiendo desde el año 2000 en el cómputo del Producto Interior Bruto de las islas. Para que nos entendamos: nuestra riqueza se ha calculado mal y se ha inflado entre cuatro y cinco puntos más de lo real, y sus consecuencias no han sido nada beneficiosas

De esto, hasta ahora, se ha hablado muy poco, pero cuando la economía de una familia pierde dinero por no planificar bien o sus estimaciones de gasto se ven afectadas por no tener en cuenta diferentes factores, es cuando empiezan a saltar las alarmas. Y este caso lo he expuesto durante esta semana en varios medios de comunicación.

Durante 24 años nuestros índices de riqueza no han sido reales. Y decir que somos más ricos de lo que realmente somos ha supuesto que, entre 2014 y 2020 , hayamos dejado de recibir más de 840 millones de euros de fondos europeos, y queda por saber cuántos más hemos perdido desde esa fecha hasta ahora. Una cantidad que para estas islas supone una grave pérdida, porque estos recursos hubieran sido materializados en medidas para la competitividad económica, la compensación de sobrecostes y, por supuesto, en el bienestar de los ciudadanos de esta tierra.

Pero a la pérdida de estos fondos se une el incremento de la deuda pública que, previsiblemente, tras la revisión del cálculo del PIB se situará muy por encima del 11,5% actual. Llevando consigo un reajuste de la planificación de las propias cuentas autonómicas, porque, de una y otra forma, nos afecta muy directamente.

Ahora queda preguntarse de qué forma puede Canarias ser compensada por un error cometido desde el Instituto Nacional de Estadística (INE), y que varios profesores universitarios ya habían advertido. Hay que abrir un espacio de diálogo para amortiguar el impacto que esta situación ha tenido sobre el archipiélago, que de forma errónea ha sido considerado como una región en transición, cuando en realidad debería haber estado incluido en los fondos europeos como región menos desarrollada.

Todos debemos coincidir en que una vez enmendado el error, que parece que estará solucionado a partir del 1 de enero del próximo año, tocará determinar la cantidad de recursos perdidos, sin olvidar de que tanto Bruselas como España deberán caminar hacia un modelo armonizado para un cálculo que evite más problemas como este. Este es un ejemplo más del flagrante desconocimiento de nuestro Régimen Económico y Fiscal.

Es cierto que en Canarias, al menos, hasta ahora, no se le ha dado la relevancia que este asunto tiene. Espero y confío en que durante las próximas semanas se den pasos en la dirección que he planteado. No estamos en condiciones de que reduzca nuestra capacidad de gasto y, mucho menos, de que los recursos que llegan vengan mermados por esta realidad. Yo espero que a quien corresponda haga los cálculos del daño producido y se exijan responsabilidades, como no puede ser de otra manera.

Casimiro Curbelo. Presidente del Cabildo de la isla de La Gomera.